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El manifestante Chéster Membreño, quien está siendo procesado por terrorismo y escándalo público, no pudo asistir este jueves y probablemente ni se enteró que su madre fue enterrada en Masaya, luego que falleciera la noche del miércoles, producto de un aneurisma en la aorta.

La madre de Membreño, Cela Palacios, de 68 años, quien era docente reconocida de Masaya por sus más de 30 años de ejercicio, falleció sin poder cumplir su anhelo de ver a su hijo en libertad. Luchó por más de cuatro meses por ese objetivo.

Fotos: Sepultan a madre de manifestante de Masaya

El también abogado Membreño, de 46 años, está detenido desde el 24 de junio sin ninguna orden de captura. 

Iván Membreño, padre del también líder de Masaya, que es reconocido político opositor del Gobierno, explicó que no pudo avisar a su hijo y que tampoco solicitó permiso para que Chéster llegara al sepelio de su madre.

“Todo fue muy rápido. Murió a las 10: 30 de la noche y no quería dejar sola a mi esposa. Además, tuvimos que prepararla, organizar la vela y el entierro. Eso tampoco nos dejó tiempo de hacer alguna gestión. Pero no sé si algún familiar hizo alguna gestión (para obtener el permiso del reo)”, detalló el papá del detenido.

Martirio familiar

Sin embargo, el sufrimiento de la familia Membreño, especialmente el de la ya fallecida Cela Palacios, no empezó con la detención de Chéster, pues los ataques contra la familia fueron brutales.

El 24 de junio, la casa de la familia del manifestante fue incendiada. El negocio de Palacios quedó hecho cenizas y el vehículo familiar también. En ese momento se supo que los autores del incendio que consumió la propiedad y los bienes materiales los llevaron a cabo sujetos armados y encapuchados que reprimían a los ciudadanos que protestaban contra el Gobierno.

La misma propiedad calcinada fue utilizada por los familiares de Chéster para velar a Cela. Antes de sepultarla,  en el cementerio de Masaya, sus familiares le hicieron un culto de alabanzas y lecturas bíblicas. 

Las honras fúnebres estuvieron presentes exalumnos de la profesora, quienes la recordaron como una excelente docente que les enseñó disciplina.  

El mismo día de la quema de la casa de Membreño, los civiles armados incendiaron un hotel propiedad de Cristian Fajardo, vicecoordinador del Movimiento 19 de Abril, quien también guarda prisión.

Problemas siquiátricos 

Las mayores preocupaciones de la madre de Chéster eran la salud e integridad física de su hijo, pues padece de trastorno bipolar mixto.

A la fecha, las autoridades señalan al manifestante de promover el “escándalo público y terrorismo”, sin embargo, según el papá de Chéster, aún no le han dictado una condena.

En vida, la señora Palacios rogó que liberaran a su vástago, quien  según dijo ella, no puede estar sin su medicamento y que está preso por participar en las protestas y ser miembro del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), no era un delincuente.

“Él necesita medicación, si no se descontrola. Le hace daño no dormir, por eso pido que se haga justicia y que me lo entreguen. Es lo único que quiero  y pido. Soy una mujer enferma, anciana, epiléptica y tengo miles de enfermedades”, expresó Palacios a medios de comunicación en su momento.

Pese a las súplicas de libertad de la madre de Chéster cuando aún vivía, su hijo fue trasladado de las celdas de Masaya hacia la Dirección de Auxilio Judicial, donde tuvo que pasar varias semanas hasta ser llevado con todo un proceso judicial montado en su contra hasta las celdas de Sistema Penitenciario Nacional “La Modelo”.

El último recuerdo que tendrá Chéster Membreño de su madre será el de la visita que le permitieron en noviembre de 2018, donde al fin pudo darle un abrazo, aunque estaba altamente custodiado por oficiales del Sistema Penitenciario.

Cuarta madre que fallece

La madre de Chéster se convirtió en la cuarta madre que fallece esperando la libertad de su hijo. 

El primer caso fue el de Martha Lorena Rocha, madre del preso Misael Escorcia, que pereció el 18 de noviembre de 2018 a sus 51 años. En esa ocasión la familia solicitó un permiso al penal, pero no fue otorgado.

El 2 de diciembre  de 2018, Carmela Arteta se convirtió en la segunda madre de manifestante preso en morir. La mujer llegó hasta los 94 años demandando la libertad para su hijo Alfonso Morazán Castillo, quien se conoce es exmilitar. 

La tercera madre en fallecer fue Martha Bucardo, de 67 años, quien incansablemente exigió la libertad del reo Francisco Pérez Bucardo y de su nieto 16, Bryan Pérez Ampié. Ambos presos tampoco pudieron darle el último adiós a su ser querido, el pasado 15 de diciembre.