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Rafael Solís, quien renunció a su cargo como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), dijo que más funcionarios podrían abandonar sus puestos en caso de que la crisis en Nicaragua se acentúe y reiteró en una entrevista que en este país no hubo intento de golpe de Estado.

"Sí, creo que sí, es probable que esto se dé. Es una posibilidad, no es algo que lo haya conversado con otras personas, pero sí siento que es una posibilidad que se pueda dar si no se logra efectivamente un proceso de reconciliación con justicia, con democracia, con paz, verdadero, genuino, creo que otras personas van a renunciar en el futuro", dijo Solís.

El exfuncionario de Nicaragua brindó una entrevista a Radio France Internacional, en la cual confirmó la veracidad de su carta de renuncia, las diferencias con el gobierno y cómo el Poder Judicial cedió paulatinamente su independencia.

"Fue un proceso largo en que el Poder Judicial, incluidos nosotros, los magistrados de la Corte Suprema, fuimos cediendo, cediendo poder, y al final de cuentas el poder de decisión del Poder Judicial es mínimo en materia de todos estos juicios que se están llevando a cabo (contra los protestantes), en otra serie de materia de orden constitucional, ha quedado reducido prácticamente el Poder Judicial, el Poder Legislativo y otros poderes del Estado, el Electoral también, están en manos del presidente y de la vicepresidentsa", afirmó Solís.

El pasado 8 de enero Solís envió su carta de renuncia a su puesto como magistrado de la CSJ. La misiva se hizo pública el 10 de enero y hasta ahora ningún funcionario de Estado se ha referido al tema.

Este viernes se conoció que Solís llegó a Costa Rica el 7 de enero y, según un informe del diario La Nación, no hay registro de salida.

Solís, quien en 2005 se convirtió en el padrino de bodas del actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y la vicepresidenta, Rosario Murillo, es el más alto funcionario en renunciar a su cargo.

"El motivo principal (por el) que puse en la carta (mi renuncia) es que siento que no se está haciendo un esfuerzo serio en el país para volver a un diálogo nacional, se ha anulado la división de poderes en todos los poderes. Existe un estado de terror, de uso excesivo de la fuerza de parte de la Policía, el Poder Judicial está sumamente limitado y siento que no hay ninguna intención del gobierno de llegar a un acuerdo, de nuevo, pues ni siquiera comenzar otra vez un diálogo", declaró Solís a Radio France International.

En la entrevista, añadió que "la poca independencia" del Poder Judicial se "ha reducido a cero" y que lamenta que el gobierno haya optado por el uso de la fuerza para controlar las protestas en vez de un diálogo nacional "que se debió reabrir hace muchos meses".

El golpe de Estado

Ante acusaciones de crímenes de lesa humanidad, el gobierno de Nicaragua ha dicho en su defensa que sufrió un intento de golpe de Estado, ha negado que se cometieran crímenes en contra de los protestantes y mantiene que todas las personas arrestadas son reos comunes.

Para Solís, el análisis es opuesto.

"Sinceramente no creo que haya existido un golpe de Estado en Nicaragua, o sea que tenemos muchas discrepancias que me hicieron después de mucho tiempo... Siento que no hay ningún avance en una dirección positiva en mi país y por eso decidí renunciar", mantuvo hoy.

Reiteró que, de momento, no hay espacios para una solución pacífica a la crisis, por lo que cree que en un futuro podría desatarse una guerra civil.

"A corto plazo no, pero siento que sí es una posibilidad real, porque se han ido cerrando todos los caminos para una solución, no hay libertad de expresión, no hay libertad para hacer manifestaciones, no hay libertad de organizar partidos polítcos, no hay libertades públicas en general, hay una gran cantidad de presos, no hay un ambiente propicio para solucionar la situación por la vía pacífica; entonces creo que con el tiempo se va a ir fortaleciendo la otra vía, la vía que nadie quiere para el país, que tuvimos que usar hace 40 años para botar a Somoza, que es la vía armada, pero en cuanto más se cierren las puertas para la vía pacífica se abren más para la vía armada, que es lo que más preocupa que volvamos a otro ciclo de guerra para el país, que nadie lo quiere, que nadie lo desea", indicó.