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Las personas humildes son capaces de “rectificar sus errores” y escuchar su “conciencia”, mientras que el soberbio cree que siempre tiene la razón, reconoció monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, durante la homilía celebrada ayer en la iglesia San Pedro Apóstol de Matagalpa.

Monseñor Álvarez, ante un lleno total de feligreses que acudieron este domingo a la catedral matagalpina, enfatizó que es imperativo que el “humilde” sea capaz de responder a sus deberes y actuar conforme a su conciencia. 

“Es capaz de reconocer sus fallas, es capaz de inclinar un poco su rostro y pedir, con aquel gesto, perdón”, mencionó el obispo durante la celebración eucarística en la que recordaron el bautismo de Cristo, como señal de la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. 

La Iglesia católica dio paso ayer al tiempo durante el año llamado también “tiempo ordinario” recordando ese momento en la vida de Jesús, como un acto de “humildad y sencillez”, mencionó Álvarez. 

“El humilde es el que es capaz de responder a sus deberes y actuar según corresponde al deber de esa conciencia, al deber de lo que le dictamina su voz interior”, reiteró durante la homilía el obispo de la Diócesis de Matagalpa. 

La virtud del humilde, agregó Álvarez, es propia de los bienaventurados y es aquel que tiene como norma, “esa voz interior que a nadie engaña”, que invita a lo “bueno y lo malo”, que responde a buenos principios.

“Esa voz interior que ningún ser humano puede callar, esa voz interior que siempre estará hablándonos a todos y que siempre estará hablándole a cada persona, aún en lecho de su sueño, y estará iluminándole el camino, el proceder, el actuar, estará iluminándole sus opciones alternativas y decisiones justas, correctas y necesarias a tomar”, manifestó. 

El humilde, según Álvarez, atrae a su círculo a más personas por ser “coherente con sus principios”, contrario al soberbio que tiende a alejar a los demás de su alrededor. 

“El soberbio, es el engreído, el prepotente, el que siempre cree que tiene la razón (…) Ese no rectifica, no corrige ese siempre va cabalgando es difícil, muy difícil, que una persona sin humildad sea capaz de rectificar, es muy difícil que una persona sin humildad sepa corregir, de aceptar sus errores y sus fallas”, advirtió. 

Todo el tiempo 

En julio de 2018, monseñor Álvarez también exaltó la virtud de la humildad durante una misa que celebró en las afueras de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, en honor a las madres que estaban en ese lugar esperando noticias de sus hijos detenidos en el contexto de las protestas. 

“Todos estamos llamados a ser humildes, sean humildes y rectifiquen sus errores”, mencionó en ese momento el obispo.