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El 4 de diciembre pasado, Migueliuth Sandoval y su pequeña hija recibieron el asilo político en Estados Unidos.

Su vida cambió de forma brusca el 21 de abril del 2018, cuando su esposo, el periodista Ángel Gahona fue asesinado a balazos mientras cubría las manifestaciones antigubernamentales en la ciudad caribeña de Bluefields.

Las protestas iniciaron en Managua hace 9 meses, el 18 de abril, y tres días después mataron a Gahona.

Sandoval relata, en esta entrevista con El Nuevo Diario, su doble sufrimiento por la muerte de su esposo y por el exilio obligado.

¿Cuándo y cómo decidió huir de Nicaragua?

Antes de decidir venir a Estados Unidos, hice un viaje con Víctor Cuadras y  Zayda Murillo (jóvenes líderes de las protestas), en busca de que se aplicaran las  primeras sanciones al jefe de la Policía y al Gobierno de Nicaragua.

Ese viaje fue del 4 al 10 de junio, entonces ahí empezó un plan de persecución masiva y amenazas en nuestra contra. Se dieron cuenta que las sanciones habían sido pedidas por nosotros. Yo regresé a Nicaragua, a pesar de todas las amenazas, aunque tenía miedo.

El amor por mi hija que aún estaba en Nicaragua me dio la fuerza de bajarme de ese avión para ir a buscarla. Yo no me quería venir (a EE. UU.), un organismo me dio el dinero para que comprara los boletos de avión, pero yo siempre posponía la fecha. Un día, el organismo me dijo: "Te vas o el fondo que tenemos para tus boletos se lo damos a una familia que sí se quiera ir".

Fue ahí que reflexioné que no podría reunir esa cantidad para irme, entonces decidí que me compraran el boleto para el 16 de junio.

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Viajé desde el 15 de junio del reparto San Juan, en Managua, hacia el Hotel Las Mercedes porque solo tenía ese día para llegar, porque el 16 habían convocado a un paro. Me acuerdo que el propio 15 de junio, mi suegro me fue a dejar al hotel en una camioneta doble cabina, que eran temidas en ese momento.

Entonces era como montarte en el tren de la muerte. Muchos me aconsejaron que pusiera a mi hija en la ventana para que los manifestantes vieran que era familia y no paramilitares los que iban en esa camioneta; eso me dolió demasiado.

Pasé tanto tiempo escondida que mi hija me decía cuando iba en la ventana, qué rico siento el viento que me toca mi cara, pero yo sabía que iba exponiéndola al llevarla en la ventana. Era la única forma de pasar la carretera Norte. Yo solo pensaba que me le podían pegar un balazo por ir en la ventana y hacer más grande este dolor, pero gracias a Dios llegamos bien. En el aeropuerto y me retuvieron en Migración durante 20 minutos, ya habían hecho dos llamados y nada que me dejaban moverme. Aunque no demostraba miedo, pensaba en que podría perder ese vuelo y no tendría dinero para volver a comprarlos (los boletos).

Cuando me dejaron ir me sentí libre y temerosa a la vez. Le dije a mi hija: corré, corré, que no nos deje el avión. Estando en el aire no me sentía segura, sentía dolor porque sabía que no podría volver a Nicaragua. Me dolía verme obligada a abandonar mi país con el corazón destrozado por el asesinato de mi esposo.

¿Cómo es la vida de un nicaragüense exiliado EN EE. UU.?

Estar en otro país es un castigo. No solo porque no tengo a mi familia, sino porque me mataron a mi esposo. Yo vine solita con mi hija y no tengo familia acá; a los 2 años perdí a mi mamá y hasta los 19 conocí a mi papá y me negó.

Entonces, para mí, mi esposo era todo; mi hermano, mi amigo, mi confidente, porque era lo único que yo tenía en el mundo. Perder a mi esposo y venir a este país solita para mí fue un castigo, estaba sola y no tenía un hombro para llorar. Fue un castigo de parte del Gobierno matar a mi esposo y obligarme a dejar mi país, ir a un lugar solita y sin poder trabajar.

“Desde donde esté siempre voy a exigir justicia por la muerte de mi esposo”, dice Migueliuth Sandoval, viuda de Ángel Gahona. Cortesía/END

La vida del exiliado es dura, sobre todo porque estás lejos de tus seres queridos, no podés ejercer tu profesión, eso me hace mucha falta y me hace sentir indefensa en este monstruo de país. Los exiliados pasamos muchas dificultades; no conocemos, no te puedes movilizar porque no tienes auto y el dinero lo tienes que economizar cada vez más.

¿Cómo has sobrevivido económicamente?

Cuando llegué a Miami, el grupo de Nicas Unidos hizo una colecta de US$1,300. Con esa cantidad logré pagar mi abogado para el trámite del asilo. Los nicaragüenses radicados en EE. UU. me visitaron, me vistieron, nos ayudaron con zapatos para mi hija, con útiles de limpieza y de higiene personal.

Siempre que me encontraba personas me daban US$10 o US$30, todo lo iba ahorrando para poder darle de comer a mi hija, para pagar el lugar en el que nos estamos quedando, prácticamente vivía de la caridad de la gente.

En octubre de 2018 comencé a trabajar como voluntaria de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) en su sede aquí en Miami, pero solo gano una ayuda de US$1,000. Con esto me alcanza para pagar habitación, comida y transporte.

¿Tienen los nicaragüenses, que buscan exiliarse, organizaciones en las que se puedan apoyar en EE.UU.?

Aquí se vive un ambiente de unidad entre los mismos nicaragüenses. Eso ha pasado conmigo, muchos hermanos nicaragüenses me han llevado en sus autos a dar las vueltas del asilo y me explicaron lo que debo hacer. Pero es poca la ayuda del americano. En EE. UU., la ayuda es de nicaragüenses a nicaragüenses. Los nicas residentes se preocupan por ayudarnos a que nos insertemos en esta sociedad.

Personalmente, me han ayudado Nicas Autoconvocados en Miami y Nicas Unidos en Miami. Estos grupos son nicas que ya están legales y que se han organizado para apoyar a los que estamos llegando desde abril. Ellos se encargan de buscarte un hogar, de buscarte trabajo, comida y ropa.

Sandoval relata su doble sufrimiento por la muerte de su esposo y por el exilio obligado. Cortesía/END

¿Cuál es el paso a paso que tuviste que seguir para obtener el asilo?

En primer lugar, uno tiene que hablar con la verdad, pues las autoridades americanas hacen toda una investigación exhaustiva. En segundo lugar, quienes quieran optar al asilo deben prepararse con todas las pruebas que respalden su testimonio, que demuestren que eres un perseguido político y que tu vida está en peligro en Nicaragua. Es decir, traer pruebas de las amenazas, cartas, audios, videos; todo lo que demuestre que vos estás en peligro en tu país. Una vez que llegas a la frontera, recomiendo que se entreguen a las autoridades estadounidenses, nunca intenten pasar ilegal; digan que buscan auxilio o asilo. Es mejor decir la verdad porque tardas menos detenido, pueden ser unas 24 horas máximo y ya te dejan libre, te dejan enfrentar tu proceso de legalización en libertad. Posteriormente, esperar la valoración de un juez, la traducción de las pruebas y el testimonio de lo creíble. Este último es cuando aprobaron el asilo. Todo puede llevar unos 4 o 5 meses. En los casos más complejos, hasta 2 años.

¿Cuándo te notificaron de la aprobación del asilo? ¿qué beneficios te dan?

Me notificaron el 4 de diciembre, muchos dicen que el mío es el primero. El asilo es indefinido y deja en mí la decisión de regresar a Nicaragua o quedarme en EE. UU. después de un año y un día. Es decir, el 5 de diciembre de este año yo ya puedo optar a la residencia. Ahora, con lo del asilo, casualmente hoy (16 de enero) fui a sacar algo que es como la cédula de identidad dentro del país; cambia mi vida. Actualmente puedo optar a otros cargos, ya me pueden contratar, ya puedo buscar y tener mejores ingresos.

Ya con la residencia tendría más beneficios, podría optar a créditos para vivienda, estudiar, tener seguro; es algo distinto.

¿Cómo se ve la crisis que enfrenta Nicaragua desde el exterior?

Vemos a una Nicaragua saqueada, violentada, secuestrada. La situación estremece a todos, no solo a los nicaragüenses. Los ciudadanos de Haití, Cuba y Venezuela que viven en EE. UU. se nos han acercado y nos dicen que luchemos, que no nos dejemos, que luchemos para que Nicaragua no llegue a ser como sus países. Nosotros respondemos que seguiremos luchando, porque nosotros hemos logrado en nueve meses lo que otros países, como Venezuela, no han podido.

¿Cómo ves la renuncia de funcionarios cercanos a la presidencia?

No solo es una buena señal. Es una buena señal que se apliquen sanciones al Gobierno de Nicaragua, es una buena señal cuando se aplicó la Nica Act, es una buena señal cuando se pone sobre la mesa la aplicación de la Carta Democrática. Es decir, hemos logrado mucho en poco tiempo. Todas estas acciones que se han visto a nivel internacional nos quieren decir que vamos por un buen camino, que estamos unidos, que estamos haciendo el trabajo en consenso los que estamos en el extranjero y los que están dando la cara en Nicaragua.

Migueliuth Sandoval exiliada en Estados Unidos.  Cortesía/END

Si sale este gobierno, ¿Pretendés volver para exigir justicia por la muerte de Ángel Gahona?

Desde donde esté siempre voy a exigir justicia por la muerte de mi esposo. Nunca debió morir de esa forma. Voy a seguir luchando por los presos y por las Madres de Abril que se quedaron sin esposos, sin hijos y quedaron sus hogares destruidos, para que se les ayude económicamente. Pero, regresar a Nicaragua es un riesgo para mí porque sé que quedaron personas que se van a querer vengar, que van a querer seguir matando. Entonces, es un riesgo llegar a Nicaragua aun cuando ellos salgan, debe de haber un cambio verdadero en Nicaragua para que pueda llevar a mi hija al país donde nació y donde vivimos hermosos momentos al lado de mi Ángel Gahona. Si en mis manos estuviera, hoy mismo me devuelvo a Nicaragua, pero por ella no puedo hacerlo, aunque los gobernantes salgan del poder.