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"Vivo clandestino, no salgo a ningún lado", cuenta Dexter, un joven nicaragüense que, como muchos otros que están en fuga o presos acusados de "golpistas" y "terroristas" por participar en protestas antigubernamentales, no podrá cumplir su sueño de ir al encuentro con el papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Panamá.

"Desde que el papa anunció que iba a ser en Panamá me emocionó por lo cerca que era y comencé a ahorrar para ir, pero el estallido social en Nicaragua hizo un cambio rotundo en mi vida", dijo Dexter, de 24 años a AFP.

Alto, delgado y de tez blanca, este administrador de empresas vive en una casa de seguridad en la ciudad suroccidental de Granada. Antes de salir hace una rápida inspección a la calle, camina sereno pero con la adrenalina al tope y sube al vehículo de su amigo Rafael para acudir a la entrevista con AFP.

Retrato de Byron Estrada estudiante preso por participar en protestas / AFP Dexter es el alias que utiliza este joven miembro del Movimiento Estudiantil 19 de Abril de Granada, al que se sumó por conciencia de que "era el momento" de apoyar a la población que, desesperada, pedía ayuda en medio la represión ejercida por policías y parapolicías.

"Yo vi que no podía ir a la JMJ porque la prioridad estaba en Nicaragua. Sí, me hubiera gustado ir a ver al papa (...) pero siento que había más necesidades aquí y yo estaba de lleno con el movimiento" de protestas, observó.

Añadió que, "como cristiano", decidió juntar los recursos reunidos para ir a Panamá y destinarlos a apoyar a personas que necesitaban de ayuda.

El otro motivo para no ir a Panamá es porque Dexter considera un riesgo para su seguridad pasar por la frontera con Costa Rica. "Es posible que (las autoridades) me conozcan y quede detenido".

Jóvenes de Nicaragua no asistirán a la JMJ por la crisis / AFP La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) del 22 al 27 de enero, coincide con la crisis política que atraviesa Nicaragua por las protestas antigubernamentales iniciadas en abril.

Las protestas han dejado al menos 325 muertos, más de 600 detenidos, miles de refugiados en países vecinos y una economía en caída libre con perdidas millonarias y miles de puestos de trabajo cerrados.

La Iglesia católica nicaragüense, que se ha visto inmersa en el conflicto, desistió de ser una sede para recibir a peregrinos antes de la JMJ porque el país no prestaba condiciones de seguridad para los visitantes, dijo a la AFP el padre Yhader Hernández, secretario adjunto del departamento de la Juventud de la Conferencia Episcopal.

Con sacrificios

La iglesia calcula que más de 2,000 peregrinos nicaragüenses viajarán a Panamá, pero sus voceros desconocen cuántos desistieron de participar por razones económicas o por la crisis política que envuelve al país.

Los peregrinos nicaragüenses han realizado sacrificios económicos para financiar su viaje: vendieron bienes personales y se han privado de diversión, de comprar un teléfono celular, un vestido o el zapato de moda con tal de vivir "una experiencia única en Centroamérica", dijo a la AFP el coordinador de la Pastoral Juvenil de la arquidiócesis de Managua, Pedro Marcel.

"Tenía el entusiasmo de ir a la JMJ sin saber el contexto sociopolítico que íbamos a vivir. Yo muy tranquilo pensaba que con un año de ahorro iba a poder ir, pero en mayo la empresa donde trabajaba cerró por la crisis y quedé desempleado", contó a la AFP Rafael, de 25 años, originario de Granada.

"Yo no era indiferente a la situación política (...) Mis amigos de Carazo y Masaya, donde la represión estaba más dura, necesitaban ayuda y decidí llevar víveres que compré con el dinero que había ahorrado para ir la jornada", recordó.

Jóvenes ocultan identidad por temor a ser arrestado por la Policía de Nicaragua/ AFP Rafael tenía planeado ir a la JMJ con un amigo de la pastoral de Masaya, pero en agosto su amigo fue detenido y trasladado a la cárcel El Chipote de Managua. "Ahora está detenido y ya no va", dijo con tristeza.

Byron Estrada, 25 años, estudiante de cuarto año de odontología en la Universidad Nacional Autónoma (UNAN) de León (noroeste), es miembro de la pastoral de su iglesia y su sueño era ir a la JMJ.

Mensaje de esperanza

Estrada desde niño fue monaguillo y participaba en actividades de la iglesia, su casa en la ciudad de León está llena de imágenes religiosas. "Hoy lo acusan de terrorista" pero él cree que lo que ha vivido "es la voluntad de Dios", según su madre, Yesenia Estrada.

Desde la cárcel, Estrada escribió una conmovedora carta al papa: "Le cuento que había estado vendiendo rosarios, pio V, canelones, sodas, etcétera, para reunir el dinero (...) Ya que no podré viajar, le pido sus oraciones y bendición para mi pueblo".

Los jóvenes que se preparan para asistir a la jornada tienen la expectativa de que el papa pronuncie un mensaje de esperanza sobre la situación que vive Nicaragua.

"Urge que el papa Francisco dé un mensaje contundente y directo en favor del pueblo nicaragüense, que denuncie los crímenes de lesa humanidad por parte del gobierno y que dedique más de un par de palabras por la situación de Nicaragua", subrayó Dexter.

El joven espera que el pontífice asuma una posición "más férrea" y "consecuente" con la realidad que vive la nación centroamericana