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El valor de los bosques de los territorios indígenas y afrodescendientes de Nicaragua tiene un valor aproximado entre US$6,601 millones y US$33,076 millones, según los datos del más reciente estudio publicado en diciembre de 2018, por la Fundación Nicaragüense Para el Desarrollo Económico y Social (Funides).

Más de 1 millón 080 mil hectáreas de bosques sobreviven hasta la fecha en Nicaragua. Se calcula que la selva nicaragüense almacena el 10% del carbono emitido en un año, por un país industrializado como México.

La investigación de Funides, titulada “Importancia de los bosques en territorios indígenas y afrodescendientes de Nicaragua, una valoración económica del almacenamiento de carbono”, estima que “el servicio de almacenamiento de carbono de los bosques de todos los territorios indígenas y afrodescendientes de Nicaragua” podría llegar a los US$33,076 millones.

El estudio explica que esa valoración económica se hace a partir del “servicio ecosistémico de almacenamiento de carbono del bosque”, que a su vez está ligado “bajo el enfoque de costo evitado, que mide los costos sociales que se evitan gracias a la presencia del bosque”.

Los bosques atrapan carbono que se emite a la atmosfera de forma natural o por las actividades humanas.

El estudio estima que la cifra de carbono capturado es alta, únicamente el bloque de selva que conforman Bosawás y que corresponde a los miskitos, almacena aproximadamente 39 millones de toneladas métricas.

“Estas cifras muestran los daños que se evitan al planeta, gracias a los esfuerzos de conservación de los ecosistemas de bosque latifoliado y de coníferas por parte de los pueblos indígenas y afrodescendientes de Nicaragua”, asegura el estudio.

Sin embargo, dichos bosques se pierden por la deforestación, por lo que “la sociedad global incurriría en costos sociales considerables”.

Los bosques en el Caribe están en el territorio de miskitos, mayagnas, garífonas, ramas, krioles y ulwas, mientras que los bosques de los pueblos indígenas en el Pacífico, Centro y Norte del país, se encuentran en la zona de los nahoas, chorotegas, xius y matagalpas.

Según el estudio, la proporción de bosques en los territorios indígenas del Pacífico, Centro y Norte del país, es menor al 40%, al contrario que en el Caribe que superan esa cifra y el valor de estos ronda entre los US$250 millones y US$1,300 millones.

La deforestación es un gran peligro para los bosques en Nicaragua. Archivo/END

Este mismo estudio apunta que aproximadamente 1 millón 111,302 hectáreas de bosque se perdieron en Nicaragua entre el año 2001 y 2016, de los cuales el 70% fue en los territorios del Caribe.

VIRTUDES DE LOS BOSQUES

Jurgen Guevara, oficial de industrias extractivas del Centro Humboldt, afirma que lamentablemente en una sociedad mercantilista el bosque necesita tener un valor económico para ser importante. Sin embargo, existen un gran paradigma, los dueños de los territorios boscosos o los gobiernos no están claros cómo pueden sacar réditos económicos.

Explicó que los bosques tienen tres utilidades: almacenamiento de carbono, regulación del ciclo hidrológico que aporta a la recarga hídrica de los acuíferos que como esponjas que infiltran el agua para mantener el nivel de ríos y son el sostén de la fauna silvestre donde las especies de animales obtienen sus alimentos y refugio.

Por ejemplo, las más de 30 millones de toneladas métricas de carbono almacenado que tienen los bosques de los miskitos, en su mayoría, parte de la reserva de biosfera de Bosawas, es equivalente apaliar el 10 o 15% de las emisiones de gases de un país industrializado como México, sostuvo Guevara.

El experto explicó que estos servicios ambientales, en su mayoría, son intangibles, es decir, que no se pueden palpar, como el caso de la fijación y almacenamiento de carbono. Lo más tangible es el beneficio del ciclo del agua.

"Si para el productor es más rentable tener sembrada una manzana de maní que una de bosque, posiblemente decide lo primero", detalló Guevara, quien precisó que para obtener dinero de un beneficio intangible como es la captura y almacenamiento de carbono, se necesita proyectos a largo y mediano plazo.

Nicaragua tiene un gran potencial con sus bosques. Archivo/END

"Los mecanismo por pago de servicios ambientales son muy macros, es decir, no se aterriza a las comunidades. En Nicaragua no hay ejemplos de pagos por servicios ambientales en comunidades indígenas", explicó.

En los últimos 5 años solo en la reserva de biosfera de Bosawas se perdieron más de 600 mil hectáreas, indicó.

TRISTE REALIDAD

Aunque la fauna silvestre y el oxígeno que producen los árboles no tienen precio, la realidad es que cada vez más, el territorio indígena se ve amenazado. Si no es la caza excesiva, es la tala indiscriminada.

Imágenes difundidas esta semana en redes sociales por conservacionistas, muestran lo poco que queda del “pulmón de Centroamérica”. Las imágenes aéreas por sí solas, son un claro mensaje de auxilio de esta reserva de la Biósfera.

Las fotografías, aun tomadas desde la distancia, exponen el poder destructor de la motosierra y como queda un cerro sin un árbol o planta en pie.

“Hace seis años, podía observarse el daño que hacían los colonos, pero ahora han avanzado tanto, que reservas como Bosawas están afectadas enormemente. Las motosierras talan todo y los animales silvestres al igual que las poblaciones indígenas, están viéndose afectada”, expresó un representante indígena, quien pidió omitir su nombre.

El afrodesciente, de los Mayagna Sauni Bu, dice que el problema con los colonos no es solo que tumban árboles, sino cazan indiscriminadamente y peor aún, no tienen conocimiento de la importancia de la naturaleza.

“Los pueblos indígenas hemos crecido con la naturaleza. En nuestras casas antes había cerca animales silvestres, había armonía. Nosotros sabemos que si encontramos una manada de venados, si hay cuatro, matamos uno para comerlo, pero los invasores lo matan todo. En la montaña ya no hay lapas, chocoyos ni ríos”, expresó el indígena.

Vista de una zona boscosa. Archivo/END

Pese a lo desalentador del panorama, el líder indígena cuenta que están enfrentando la situación con las leyes. Buscan también fondos para el cuido y preservación del medio ambiente.

“El territorio debe estar protegido, nosotros tenemos guardabosques, pero éstos no tienen cámaras ni equipos para documentar los casos, prácticamente andan sin nada para protegerse en la montaña”, precisó.

Reiteró que cuando la sociedad no tenga oxigeno que respirar, entonces entenderá el valor de los bosques, ríos y animales silvestres.

Los pueblos Mayagna Sauni AS, Mayagna Sauni Bas, Mayagna Sauni, Arungka y Mayagna Sauni Bu están en el centro de Bosawas y las riberas de los ríos Pis-Pis , Waspuk , Bocay y Lakus. Están divididos en tres territorios que comprenden una extensión superior a los 21 mil kilómetros cuadrados.

El Nuevo Diario se comunicó con Aldrid Bredfort, otro líder indígena para profundizar en el tema, pero este manifestó que participaba en una reunión. Se le llamó en reiteradas ocasiones y no atendió las llamadas. Otros representantes de afrodescendientes señalaron que no estaban autorizados para hablar del tema.