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El ministro español de Exteriores y Cooperación, Josep Borrell, informó hoy a la agencia EFE que las autoridades nicaragüenses concedieron permiso para entrar al país a una delegación del Parlamento Europeo que viaja a Nicaragua este miércoles. 

El presidente del Parlamento Europeo dijo el pasado sábado que el Gobierno de Nicaragua había cancelado la visita a la misión de la Unión Europea, sin embargo Borrell aseguró hoy que la visita se mantiene.

Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) condenaron hoy la "represión" en Nicaragua y mostraron disposición a tomar medidas para favorecer una solución "pacífica y negociada" a la crisis del país.


"La UE seguirá supervisando atentamente la situación y subraya su disposición a hacer uso de todos los instrumentos de actuación de que dispone a fin de contribuir a encontrar una salida pacífica y negociada a la crisis actual y responder a cualquier nuevo deterioro de los derechos humanos y del Estado de derecho", precisaron los ministros.

Así se recoge en las conclusiones sobre Nicaragua aprobadas en su Consejo de hoy, en las que la UE lamentó la "brutal represión" de las manifestaciones iniciadas en abril de 2018 por parte de las fuerzas de seguridad y grupos armados afines al Gobierno.


Esa represión, añade el texto, provocó enfrentamientos, varios cientos de víctimas mortales y heridos, y la detención de centenares de ciudadanos, con "irregularidades generalizadas y arrestos y procedimientos judiciales arbitrarios".

Los ministros denunciaron que las recientes medidas contra organizaciones de la sociedad civil y medios de comunicación independientes suponen "un nuevo golpe para la democracia, los derechos humanos y las libertades civiles que agrava la crisis política y social".

"La única manera" de abordar la crisis actual y responder a las "apremiantes" necesidades y aspiraciones del pueblo nicaragüense es "iniciar un diálogo y una negociación verdaderos, que incluya la adopción de reformas electorales con el fin de garantizar unas elecciones dignas de crédito que se ajusten a las normas democráticas internacionales", añadieron.


Pidieron a las autoridades poner fin a la represión de manifestaciones públicas, periodistas y medios de comunicación independientes y organizaciones, así como garantizar su seguridad física y estatuto jurídico.

También exigieron liberar a todas las personas "ilegalmente encarceladas" y asegurar el respeto a las garantías procesales.

"Hoy tratamos Nicaragua gracias a la insistencia de España", dijo el ministro español de Exteriores y Cooperación, Josep Borrell, quien instó a la UE a "tomar en serio" que haya cientos de muertos y de heridos en el país centroamericano.

 El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell / EFE
Borrell señaló que entre las medidas que contempla la UE están las "sanciones", pero también acciones de "apoyo para que se puedan celebrar elecciones en Nicaragua".

Según Borrell, Venezuela y Nicaragua son "las mayores crisis que está viviendo América Latina en mucho tiempo" y Europa "no puede llamarse andanas, no puede no ocuparse de eso".

Sobre Venezuela, la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini, confirmó que el grupo de contacto que impulsa Europa con países de la región para apoyar el diálogo entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición "podría empezar a trabajar en las próximas semanas, en febrero".

"Ahora que la situación se está deteriorando, queremos contribuir con un espacio para el proceso político que, por el momento, está ausente", dijo la diplomática, quien también se refirió a la reunión del pasado fin de semana entre los embajadores de la UE en Caracas con Maduro, con el objetivo de "mantener los canales abiertos" y poder "transmitir nuestro mensaje".

La UE no participó en la investidura de Maduro para un segundo mandato, al considerar que venció en unas elecciones que "no fueron justas ni libres".


Borrell apuntó que el grupo de trabajo podría estar listo para el próximo Consejo de Exteriores del 18 de febrero, y mencionó que hay países "muy activos" en su preparación, como España, Portugal, Italia o Francia.

"Nadie está en contra y hay que ver cómo se cristaliza" la iniciativa, indicó.

Dijo, además, que la UE va a mantener las sanciones impuestas a Venezuela, aunque "no son un fin, sino que están al servicio de la política".

El ministro español insistió en que "no hay otro lugar en el mundo donde tantos europeos se enfrenten a una crisis de esas dimensiones", y recordó que un millón de ciudadanos europeos vive en Venezuela.