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Horas después de haber cumplido una misión de tres días en Managua, el parlamentario europeo Ramón Jáuregui Atondo comentó a El Nuevo Diario que “las puertas están abiertas para que se empiece a gestionar lo que yo llamaría un atemperamiento de la represión que, desgraciadamente, ha sido muy dura en las últimas semanas”.

Jáuregui expresó su deseo de que esta visita de la Unión Europea “sea un punto y aparte” en la crisis sociopolítica que afecta a Nicaragua, y enfatiza que seguirán trabajando para facilitar un diálogo sobre las condiciones democráticas.

¿Cuál es el siguiente paso?

Tenemos previsto discutir y quizás aprobar una resolución del Parlamento Europeo, antes de que el Parlamento se disuelva en el mes de abril de este año. Esa resolución recogerá nuestros puntos de vista de lo que hemos visto, y si no ha habido cambios en este tiempo, propondrá a la Unión Europea que adopte las medidas de presión necesarias para que el Gobierno acelere las reivindicaciones que le hemos planteado.

¿Qué tipo de medidas serían?

Las medidas no excluyen las sanciones. Por tanto, hay que contemplar un proceso gradual de sanciones de la Unión Europea en el caso de que el Gobierno nicaragüense se mantenga absolutamente ajeno a las peticiones que le hemos hecho, y en ese sentido las primeras tienen que ver con embargo a materiales bélicos que puedan ser utilizados en la represión. La segunda fase tiene que ver con las medidas individuales a los responsables del régimen, en relación con visas y congelación de cuentas bancarias; y la tercera fase tiene que ver con el propio acuerdo de libre comercio y asociación entre la Unión Europea y Nicaragua.

Se parecen a las que la ue ha tomado sobre Venezuela. ¿qué diferencias hay?

El proceso sería semejante, es gradual y requiere la aprobación unánime de todos los Estados miembros. Por tanto, ese mismo gradualismo que se ha utilizado con Venezuela se utilizaría aquí, aunque en el caso de Nicaragua todavía no se ha empezado; y quiero reiterar que no es propósito iniciarlo si vemos que el Gobierno de Nicaragua adopta una actitud favorable a aceptar las peticiones que le hemos hecho.

“Lo más importante no es el plazo electoral, sino las condiciones de credibilidad electoral”, afirmó Ramón Jáuregui. Orlando Valenzuela/END

Ustedes hicieron una propuesta al gobierno sobre los presos políticos y dijeron que hubo cierta anuencia. ¿Cuál fue en concreto la respuesta?

La petición era la transformación de la prisión provisional por casa por cárcel, en los casos de los prisioneros sin acusaciones graves, muy graves. La respuesta fue que lo van a estudiar, punto.

¿Qué otras respuestas dio el presidente Ortega?

Él fue receptivo a todas nuestras argumentaciones. Nuestras argumentaciones fueron muy claras, muy rotundas… Él tiene su versión, él tiene su explicación de los acontecimientos; no es coincidente con la nuestra y, sin embargo, mostró una actitud comprensiva al debate; y yo diría que no rechazó el diálogo como método de solución de los problemas políticos de Nicaragua. No puedo decir más.

En cuanto al ADA (acuerdo con la UE), hay un pilar relacionado a la democracia. ¿Cómo sería afectado este acuerdo si no hay intención de diálogo del gobierno?

Estamos hablando del último resorte de la escala de medidas que la Unión Europea podría adoptar con Nicaragua. Creo que es mejor no especular tanto sobre ese instrumento, cuando todavía quedan por el medio otros gradientes en relación con la presión que el Gobierno puede hacer. En todo caso, las sanciones que el Gobierno europeo pudiera adoptar nunca perjudicarían al pueblo ni a la cooperación, y esperamos que tampoco a los intereses ciudadanos.

¿Qué dudas traían los miembros de la misión al llegar a Nicaragua y cuáles aclararon?

En el Parlamento Europeo, entre sus diferentes miembros, teníamos una visión bastante aproximada de lo que había venido sucediendo, pero las conversaciones con los diferentes interlocutores nos confirmaron las insinuaciones que hicimos. Acabamos percibiendo, por así decirlo, un mayor realismo, una mayor compasión, una mayor simpatía con la gente que sufre, con las madres de los presos, con las madres de los que han muerto, con las reivindicaciones de libertad, con las demandas de democracia y de derechos humanos. Esto impresionó a los miembros de la delegación. Tengo que decir que, siendo como éramos, una delegación integrada por grupos políticos muy diversos, yo expresé un sentimiento unánime; y lo mismo podría decirse de lo que es la narración de los hechos, de lo que vemos, de la impresión que tenemos de lo que pasa en el país. Fue, en ese sentido, muy estimulante coincidir entre todos nosotros en una opinión prácticamente común.

Llama la atención que, a pesar de la diversidad ideológica, hubo un consenso en la misión.

En la rueda de prensa, tuve especial interés en que intervinieran también personas como Javier Nart que tiene toda una trayectoria histórica de lucha con el Frente Sandinista en la Revolución contra Somoza, o la opinión de un miembro del grupo, como es Stelios Kouloglou (Izquierda Radical de Grecia). Stelios dijo que, para él, el socialismo es libertad, es democracia. Creo que esos discursos eran particularmente oportunos en esa delegación y, además, quiero agradecer a mis compañeros que tuvieron la sensibilidad de poner a un socialista español al frente de la delegación porque pensaban que yo personificaba mejor, con más eficiencia, el discurso en relación con el Gobierno.

¿Qué similitudes ves entre lo que pasa en Nicaragua y lo que ha sucedido en venezuela?

Pienso que Nicaragua está un poco pendiente de la evolución en ese país, en la medida en que hay una lucha entre concentración de poder y democracia, que tiene semejanzas; y luego hay una tentación peligrosa de revoluciones de izquierda, que no son ni revoluciones ni izquierda, que acaban teniendo manifestaciones totalitarias. Estas semejanzas pueden ofrecer lecturas que tienen influencias.

Ramón Jáuregui. Óscar Sánchez/END

¿Están convencidos ustedes de que la única salida es adelantar elecciones en Nicaragua?

Lo más importante no es el plazo electoral, sino las condiciones de credibilidad electoral. Pienso que es importante trasladar este mensaje. Las cosas, no por más tempranas son mejores soluciones. Lo más importante aquí es que se pueda reanudar un diálogo sobre las condiciones democráticas del país, y eso pasa por que no haya presos políticos y por que haya libertad de reunión, de liderazgo político, de manifestación, de expresión, de libertad de prensa, etcétera. Esa es la gran crisis democrática de la que yo hablé el día de mi intervención. A partir de eso hay un diálogo político pendiente entre las dos Nicaragua, la Nicaragua oficial y sandinista que es la legítima detentadora del poder; y una Nicaragua de oposición que reivindica condiciones de transparencia y seguridad en el futuro. A mí, me parece más importante que la fecha electoral la garantía de que el sistema electoral es limpio, y que lo que piensan los nicaragüenses se va a llevar a cabo; por tanto, que va a haber alternancia democrática. Eso es lo importante y a eso quiere ayudar la Unión Europea, porque nosotros tenemos una ‘expertise’ y una capacidad de establecer ese camino, ese procedimiento.

Días antes que llegaran, aquí se dio por suspendida la entrada de la misión. ¿Cómo lograron que el gobierno les permitiera venir y, además, poder entrar a las cárceles?

Lo único que puedo decir es que el fin de semana anterior a nuestra visita recibimos una notificación de que seríamos bienvenidos y a partir de ese momento todo han sido facilidades. No puedo negar esto. La visita ha sido extraordinaria; para nosotros, de un enorme impacto y emoción. Y lo ha sido porque el Gobierno nos ha facilitado todos los contactos. Lo único que pongo en el … del Gobierno, es que haya habido asedios y algunas persecuciones, absolutamente intolerables e inaceptables, a algunas personas que vinieron a vernos. En todo lo demás, pienso que el Gobierno ha entendido que la Unión Europea puede ser un amigo. Y, ciertamente, lo somos.

¿Qué resultados positivos esperas a corto plazo?

Espero que haya una flexibilización en el tema carcelario. Acabo de recibir una información, por ejemplo, de que un estudiante ha sido puesto en libertad. Espero que haya un mejor trato humanitario a quienes todavía siguen presos, y me refiero a Miguel Mora en concreto y a todos los demás, las chicas que están en La Esperanza; y por supuesto, creo que las puertas están abiertas para que se empiece a gestionar lo que yo llamaría un atemperamiento de la represión que, desgraciadamente, ha sido muy dura en las últimas semanas. El mes de diciembre y enero han sido malos. Quiero que la visita de la Unión Europea sea un punto y aparte. Nosotros seguiremos trabajando con discreción en el ámbito internacional, para ofrecerle una mano tendida al Gobierno en la ayuda de ese diálogo que Nicaragua necesita.

¿Podrían ser ustedes mediadores?

No propiamente, pero facilitadores y compañeros, sí.