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El asilo político en Nicaragua para el expresidente salvadoreño Mauricio Funes podría tensionar las relaciones diplomáticas entre ambos países si en los próximos meses el nuevo Gobierno de El Salvador decide dar un giro a su política de relaciones internacionales, valoraron exdiplomáticos y legisladores.

Mauricio Díaz, exembajador de Nicaragua en países centroamericanos, valoró que el que se tensionen las relaciones “dependerá de que realmente este nuevo Gobierno salvadoreño se vaya a alinear a los países democráticos del continente, a los principios de la Organización de Estados Americanos (OEA)”.

La figura del asilo, explicó Díaz “no debe ser para alguien perseguido por actos de corrupción. Esa figura se otorga a personas que deben huir porque su vida está en peligro por razones de sus ideas, de sus opiniones políticas, pero no porque lo acusen de corrupción. Desde el momento mismo que se le concede esa figura a un expresidente acusado de corrupción, ya hay una especie de pecado original, porque no hay ninguna justificación para cubrirlo con un asilo”.

El expresidente Funes se encuentra asilado en Nicaragua desde el 2016.

Hay que esperar

El nuevo Gobierno salvadoreño tendrá “a un vicepresidente que es un jurista; Félix Ulloa, quien trabajó en Nicaragua, conoce bien al país, hay esperanza de que como vicepresidente ayude a que se asiente un estado de derecho en El Salvador”, comentó Díaz, quien además fue diputado en el Parlamento Centroamericano (Parlacen).

“Ulloa ha dicho que se alinearán a las políticas democráticas de institucionalidad y derechos humanos de la OEA, y hay esperanza en eso, pero aún hay que esperar que definan su política, porque una cosa es la campaña electoral y otra el ejercicio gubernamental”, enfatizó.

Según medios de comunicación de El Salvador, la Asamblea Legislativa de ese país aún no ratifica el Convenio Centroamericano para la Detención y Extradición Simplificada, por lo que impulsar esta firma sería uno de los pasos del nuevo Gobierno para solicitar la extradición de Funes.

El diputado del partido Liberal Constitucionalista (PLC) Léster Flores, miembro de la Comisión de Asuntos del Exterior del Poder Legislativo, coincidió con Díaz en que la relación entre ambos países se puede tensionar por este caso.

“Nayib Bukele ya dijo que incluso va a propiciar que se conforme una comisión internacional como en Guatemala y Honduras para que investigue actos de corrupción y el caso de Funes va a explotar y esto traerá tensiones entre los gobiernos”, señaló Flores.

“Funes es un refugiado político, no hay razón para que se le pueda entregar, ya tiene un estatus de exiliado político y eso lo protege ante cualquier solicitud de extradición”, dijo Jacinto Suárez, legislador sandinista que preside la Comisión del Exterior en la Asamblea, afirmó que “es mejor esperar para ver qué pasa” con las relaciones diplomáticas con El Salvador.

Medios salvadoreños reportaron que el vicepresidente electo en El Salvador, Félix Ulloa, dijo que las relaciones con países como Nicaragua y Venezuela cambiarán, una vez que tomen el control gubernamental, porque consideran la necesidad de que se respeten los derechos humanos en estos países que atraviesan crisis sociopolíticas.

“No sabemos todavía cómo se va a comportar el (nuevo) Gobierno salvadoreño, hay que esperar a ver cómo se desarrolla” y en cuanto al caso del expresidente salvadoreño, manifestó Suárez.

Mientras el diputado Léster Flores enfatizó que “por el mismo sentido de reciprocidad entre los gobiernos, el señor Funes debería estar respondiendo ante la justicia, para que el Gobierno de El Salvador no mal interprete de que aquí se está protegiendo a un delincuente”.

Funes se siente seguro

El expresidente Funes se refirió a su caso en su cuenta de Twitter: “Me tiene sin cuidado la posición de Nayib y su próximo gobierno sobre mi asilo en Nicaragua. Es de ignorantes creer que una extradición la decide el Estado que la pide. Esa es una decisión soberana del gobierno que concede el asilo. Es (Daniel) Ortega y no Nayib el que debe decidir”, escribió Funes en su Twitter.

Se conoció que el Juzgado Cuarto de Instrucción de San Salvador pidió a la Interpol una difusión roja para localizar y detener a los acusados por el caso conocido como “corruptela”, en el que uno de los involucrados es Funes.

“Es la Interpol la que decide si la solicitud llena todos los requisitos de ley. En mi caso, las autoridades judiciales salvadoreñas y la Interpol ya conocen mi domicilio. Si no la aplican es por el asilo que gozo”, añadió Funes en su Twitter.

Sobre el tema, Wilfredo Navarro, segundo secretario de la directiva de la Asamblea Nacional, indicó que “Funes tiene asilo político y la Interpol en eso es bien comedida en cuanto a aceptar una orden de captura, cuando están de por medio criterios políticos”.

“No se trata de protección, se trata de que él (Funes) ha dicho que hay una persecución política en su contra y definitivamente en base de eso se hace el asilo”, señaló Navarro.