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Solo el 25% del territorio de Nicaragua es boscoso, unas 3.3 millones de hectáreas, dejando poco espacio a los animales, que además sufren de la caza y venta ilegal, advierten especialistas.

Nicaragua, además, forma parte de una región en la cual, entre 1970 y 2014, disminuyó en 89% la población de vertebrados, según un informe científico publicado el año pasado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

“Este es el cambio más grande de todos los reinos biogeográficos”, revela el estudio, que también concluyó que en Centroamérica se redujeron significativamente las poblaciones de mamíferos, aves, peces, reptiles y anfibios.

El estudio indica que las poblaciones de animales vertebrados disminuyen en todo el mundo.

Pero es en México, Centroamérica y Suramérica, que conforman el reino Neotropical, donde se ha producido la disminución más dramática.

Incluso la disminución ha sido más alta que en regiones industrializadas como Europa, Asia y la parte norte de África (reino Paleártico) y Estados Unidos y Canadá (reino Neártico).

En Nicaragua los animales están quedando sin hogar. Orlando Valenzuela/END

Estos lugares tienen un porcentaje de disminución de especies vertebradas de 23% y 31%, respectivamente.

El estudio advierte que la biodiversidad es muy importante, ya que de ella depende la producción de alimentos y se estima que brindan servicios valorados en 125 billones de dólares al año.

¿Por qué desaparecen?

La disminución está relacionada principalmente con la destrucción de los hábitats y la cacería ilegal para alimentar un mercado negro de ventas de especies silvestres, precisa el estudio.

“El consumo humano desenfrenado es el motor detrás de los cambios planetarios sin precedentes que estamos presenciando, debido al aumento de la demanda de energía, tierra y agua”, concluye el estudio.

El caso Nicaragua

De acuerdo con el estudio de WWF, la mayor amenaza para las especies vertebradas en la región es la destrucción de los hábitats, excepto por los peces, que están en declive por sobrepesca.

En Nicaragua los animales están quedando sin hogar. Según el Atlas de cobertura forestal y deforestación en Nicaragua 1965, publicado por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) en 2018, más de un millón de hectáreas de bosques fueron desforestadas entre 2005 y 2015.

La pérdida se produjo principalmente en las regiones autónomas del caribe norte (RACCN) y sur (RACCS), al borde de los últimos bloques de selva que quedan: Bosawás e Indio-Maíz.

Eduardo Sacasa, veterinario del Zoológico Nacional, se encarga de recibir a desafortunados animales que son víctimas de esta destrucción.

Sin embargo, el zoológico también se quedó sin espacio. Sacasa asegura que en los últimos años han tenido que liberar a un sinnúmero de especies, principalmente aves, porque el espacio y las condiciones no son suficientes.

Nicaragua, además, forma parte de una región en la cual, entre 1970 y 2014, disminuyó en 89% la población de vertebrados.  Orlando Valenzuela/END

Según el Atlas, antes de 1969 la mayor parte del país estaba cubierta de bosques. Al 2015, la historia era al revés. Solo 3.3 millones de hectáreas, el 25% del territorio, está cubierto de bosque ahora.

En el zoológico hay animales que quizá jamás un nicaragüense verá en su hábitat natural, asegura un biólogo experto en aves, que prefiere omitir su identidad.

Es peligroso devolver a la naturaleza a un animal que estuvo mucho tiempo en cautiverio. Orlando Valenzuela/END

Asegura que la mayoría de los ecosistemas donde las aves se desarrollan están alterados por las actividades humanas, principalmente

Según Sacasa, han tratado de reproducirlos, pero en tres ocasiones ha fallado la incubación de la hembra.

“Dos veces al año pone un huevo. Hasta el momento solo han tenido una pareja, pero de machos”, dijo.

Son muchos más grandes que el zopilote común de color negro y además posee más de tres colores.

El biólogo afirma que es muy difícil ver a esta ave.

Otro ejemplo es la historia de la lapa roja, llamada Paco.

Sacasa la nombró Paco, pero en realidad es una hembra.

Además es uno de los animales más viejos del zoológico, pues tiene más de 25 años.

“Una señora me la dejó hace muchos años y me dijo que tenía más de 20 años”, aseguró Sacasa.

Según el veterinario, al ser sacada de su hábitat y encerrada por varios años en una jaula, perdió la capacidad de volar.

““Traté de rehabilitarla, pero no pude”, se lamentó.

El biólogo afirma que lo peor después de destruir el hábitat de los animales, es tenerlos como mascotas.

Poca repecución

Los datos que presenta el Atlas, indica que entre 2005 y 2015 solamente 527,000 hectáreas son consideradas como “áreas de recuperación forestal”.

El biólogo en anonimato asegura que ese espacio es muy poco para la cantidad que se ha perdido..

“Eso es apena el 4% del país” y puso como ejemplo que un jaguar puede tener un área de vida de 50 kilómetros.

Especies como las serpientes necesitan moverse en espacios amplios de bosques, ya que les garantiza refugio y comida.

El zoológico tampoco tiene espacios para estos animales.

Sacasa reveló que desde hace años, en los planes de la administración está construir un serpentario, “pero por ahora creo que no se va a poder, porque no hay presupuesto”.

Sacasa afirma que hace poco le llevaron una víbora conocida como tamagás.

Este reptil se encuentra en el Pacífico y Caribe del país, asegura Sacasa, quien admitió que por falta de espacio no tiene en exhibición este y otros animales.

Ese también es el caso del rarísimo anfibio llamado Suelda con Suelda, que parece una lombriz gigante con dos cabezas, una en cada extremo.

Sacasa asegura que son animales ciegos y para alimentarlo le da grillos y lombrices. Lo máximo que llegan a crecer son entre 60 a 70 centímetros, pero la que tiene mide 25 centímetros.

El veterinario afirma que alguien se lo llevó desde Chontales.

El veterinario tiene incluso un dragón barbudo, un reptil endémico de Australia.

Cuenta que un extranjero que se fue del país debido a la crisis, se lo dejó.

“Venía un poco delgado, al parecer porque no lo cuidaban bien. Es una de las mascotas más cotizadas”, afirmó Sacasa.

Se llama barbudo porque su cara está cubierta de espinas.

Este reptil es muy manso y no es peligroso para el humano, ya que sus espinas son blandas.

Debe mantenerlo a 30 o 36 grados centígrados y en la noche a 25 grados. Para lograrlo, mantiene al reptil en una caja de vidrio acondicionada con una bombillo.

la disminución ha sido más alta que en regiones industrializadas como Europa.Orlando Valenzuela/END

Impunidad 

El biólogo experto en aves afirma que la “impunidad” ha llevado a la destrucción del hábitat.

“Hay una ley que lo prohíbe, pero la gente sigue comprando y vendiendo animales silvestres”, critica.

Un perezoso de tres garras, de alrededor de un año, llegó el domingo 12 de enero al zoológico.

Sacasa afirma que, sorpresivamente, una persona se lo llevó y afirmó que el mamífero lo encontró en los alrededores del barrio Reparto Shick, en Managua.

“Este animalito fue sacado de su hábitat, ellos habitan en las selvas de Río San Juan”, precisa.

Es el tercer perezoso que le llega, afirma.

El primero continúa en el zoológico. Es una especie de dos garras. A otro tuvo que devolverlo a la naturaleza porque no comía y podía morir.

El recién llegado tendrá que adaptarse o también lo devolverá a la selva.

Después de cierto tiempo, es peligroso devolver a la naturaleza a un animal que estuvo mucho tiempo en cautiverio.

Sacasa cuanta una historia muy interesante. En el zoológico tiene una pareja de búfalos africanos que desciende de otros que vinieron hace tiempo, y que ahora viven en estado natural en lo que queda de las selvas de El Rama, en la costa Caribe Sur.

“Alguien quiso tenerlo como ganado y después los dejó suelto. No se cruzan con las vacas”, afirma Sacasa, quien asegura que con suerte se puede ver a esa manada de 20 búfalos.