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La escritora y politóloga venezolana María Teresa Romero, nombrada embajadora para Guatemala por Juan Guaidó, dice a El Nuevo Diario que el gobierno interino y la comunidad internacional están buscando la salida más pacífica posible de Nicolás Maduro.

Romero explicó que su nombramiento representa un buen desafío profesional, pues significa pasar de la teoría a la práctica para quien durante más de 30 años se desempeñó como maestra de relaciones internacionales, y porque el viernes 8 de febrero el Tribunal Supremo de Justicia del régimen de Maduro exigió a la Fiscalía General de la República que investigue por el delito de “traición a la patria” a quienes acepten cargos de embajadores designados por Guaidó.

¿Se han alcanzado los objetivos propuestos en venezuela, al nombrar como presidente interino al ingeniero Juan Guaidó?

En gran parte sí. Lo primero que se ha logrado es que una gran mayoría de países del mundo y casi la totalidad de los países latinoamericanos reconozcan al presidente Juan Guaidó en su condición de presidente interino, eso es muy favorable.

Por otro lado, se ha movido en este sentido una gran organización de actores internacionales distintos, para lograr que se apresure la ayuda humanitaria en Venezuela y también el cese de la usurpación de la Presidencia y del Gobierno de Venezuela por Nicolás Maduro, y eso es ya positivo. Poco a poco se están alineando las fuerzas nacionales e internacionales para que se consiga el gran objetivo de lograr plenamente la implementación del gobierno de transición.

María Teresa Romero. Cortesía/END

¿Cree que la salida de maduro será pacífica? ¿Qué escenarios vislumbra para los próximos meses en Venezuela?

Yo creo que los próximos meses vamos a ver paulatinamente y con paciencia la instalación plena del gobierno de Juan Guaidó y también la realización o por lo menos el inicio del proceso de realización de elecciones presidenciales, unas nuevas elecciones que serán transparentes, apegadas a la ley y con el apoyo de la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la mayoría de la comunidad democrática internacional. Se está haciendo todo para que la salida de Nicolás Maduro del poder sea lo más pacífica posible, pero todo depende del dictador. Lamentablemente, la dictadura se está atrincherando, no está dejando que las cosas fluyan como deben fluir, se aparta cada día más de la Constitución, del estado de derecho, violando los derechos humanos de la gran mayoría de la población venezolana. El que sea pacífica o no su salida es una respuesta que la puede dar solo Nicolás Maduro y no el gobierno interino, que está haciendo todo lo posible junto a la comunidad internacional para que se dé de la forma más pacífica posible. De hecho, el presidente interino Guaidó ha dicho que están todas las cartas sobre la mesa y Maduro sigue pretendiendo atrincherarse y mantenerse de una forma violenta en el poder.

¿Considera que aún hay condiciones para un diálogo con el régimen de Maduro?

No, ya no hay condiciones para un diálogo. El régimen de Nicolás Maduro lo que ha pretendido con este diálogo es buscar tiempo para mantenerse en el poder, pero esto lo han visto la gran mayoría de los países latinoamericanos y por supuesto los países democráticos del mundo, incluida la Unión Europea. La reunión recientemente concluida del Grupo de Contacto nombrado por la Unión Europea en Uruguay dio muestra fehaciente de que ya el diálogo no es posible, que no hay condiciones. Lo que debe continuar es el proceso para poder llegar a elecciones transparentes independientes y por supuesto en manos del gobierno interino.

En estos momentos, ¿cuál es la importancia de la ayuda humanitaria?

Es sumamente importante y significativa. Cada día que pasa mueren más venezolanos. La situación de la salud en Venezuela, las condiciones en que se encuentra el pueblo venezolano en general y, por supuesto, los menos favorecidos, es realmente terrible. En estos momentos es cuando se necesita más la ayuda humanitaria del exterior. Si no ha pasado, ha sido por culpa del régimen dictatorial de Nicolás Maduro, que se niega a dejar pasar una ayuda con todo lo que eso implica. La cantidad de personas que mueren diariamente en Venezuela es muy significativa.

María Teresa Romero fue nombrada como embajadora venezolana en Guatemala, por el presidente interino Juan Guaidó. Cortesía/END

¿Qué factores han sido determinantes para que las fuerzas armadas venezolanas mantengan su fidelidad a Maduro?

Por una parte, ciertamente hay una gran cantidad de generales que han estado vinculados en el negocio del narcotráfico de este régimen de Nicolás Maduro. Por otra parte, la gran mayoría de las fuerzas armadas venezolanas, que no están implicadas en casos de corrupción y de crímenes de derechos humanos, se encuentran ahí como factor determinante por miedo, lamentablemente.

Como sabemos, este régimen ha estado de la mano del Gobierno cubano, castrista y lamentablemente del G2 de ese país y de las fuerzas militares y de inteligencia han estado infiltradas en las fuerzas armadas venezolanas y, por tanto, han sido perseguidos muchos militares de los cuales unos han podido salir del país y otros están presos en este momento. Hay mucho miedo, las familias de los militares han sido amenazadas y ese es un factor a tomar, al considerar el tiempo en que la mayoría de los militares y el componente militar venezolano se mantenga al lado de Maduro y no necesariamente porque lo quieren o porque le tienen una fidelidad como la de la camarilla del generalato que lamentablemente se encuentran en negocios y corruptela de variada naturaleza.

Con su nombramiento como embajadora en Guatemala, ¿existe una línea definida para el trabajo del gobierno del presidente Guaidó en la región centroamericana?

Sí, existe. Desde hace muchos años se ha venido diseñando y preparando toda una política exterior nueva, realmente democrática, no solo hacia la región centroamericana, sino hacia todas partes del mundo.

Una serie de expertos, entre ellos me encuentro, hemos venido trabajando, preparándonos para esta nueva Venezuela y para esta nueva inserción de nuestro país en el mundo, donde Venezuela tenga la cabeza en alto de nuevo y sea vista, como lo fue en el pasado, como un faro de luz democrática que pueda ayudar a nuestros hermanos, sobre todo del continente, en sus problemas de falta de democracia y en otros como la pobreza, la criminalidad y falta de integración. Lograr todo eso de nuevo es prioridad para el gobierno interino de Guaidó. Centroamérica es una región muy importante para los venezolanos, históricamente lo ha sido.

Venezuela siempre se comportó como un hermano en la región centroamericana, ayudó en muchos casos cuando había dictaduras y también contribuyó al desarrollo de la región. Una de las cosas importantes en esta línea para el gobierno del presidente Guaidó es la comunidad venezolana que se encuentra en Centroamérica y Guatemala específicamente. Se hará un trabajo importante y enorme, porque estamos conscientes que la comunidad venezolana ha sufrido mucho con el servicio exterior que estaba politizado durante los últimos 20 años. La comunidad venezolana ha sido dejada de lado, ha tenido grandes problemas, incluso, para sacar sus visas y sus papeles, en los trámites más básicos para una Embajada o un Consulado, de modo que asistir a la comunidad de venezolanos en Centroamérica y en Guatemala es prioridad.

En Costa Rica y Panamá ya se han nombrado embajadores. En México, que es un país importante, se hará cuando el Gobierno establecido reconozca a Guaidó como presidente.