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Claudia Tenorio huyó a Costa Rica después de participar en las protestas antigubernamentales en Nicaragua, iniciadas en abril del 2018, y hoy se encarga de coordinar parte de la ayuda que el Gobierno costarricense da a refugiados nicaragüenses.

Tenorio, una socióloga originaria de Matagalpa, Nicaragua, afirma que gracias a la buena disposición del Gobierno costarricense de Carlos Alvarado, han podido atender de mejor manera las necesidades de nicaragüenses que están pidiendo refugio y no tienen quién les ayude.

“Como región norte del país (Nicaragua), nos hemos reunido todos los refugiados para tener una mejor organización, comunicación, trabajar en equipo y ver las necesidades y soluciones. El Gobierno tico quiere ayudarnos de una manera extraordinaria y voluntaria, pero quiere que primero estemos organizados”, comenta.

Claudia Tenorio, en una actividad con nicas refugiados en Costa Rica. Carlos Solís/END

Algo primordial para los nicaragüenses refugiados es hacer las gestiones en la Dirección de Migración para obtener el refugio y el permiso laboral. Para eso requieren asesoría jurídica, lo que agiliza esos procesos.

“Soy socióloga y lo que hacemos es voluntario, nadie nos paga. Lo hacemos para ayudarnos entre nosotros y para ayudar a mejorar la situación en nuestro país”, explica Tenorio.

Se siente perseguida 

Al relatar lo difícil que es vivir fuera de Nicaragua como refugiada, Claudia Tenorio recuerda que durante un mes durmió en un garaje y ha trabajado limpiando pisos. “Ha sido muy difícil, duro emocionalmente, aquí también me han perseguido; identifiqué a un parapolicía, me han amenazado”, afirma.

Confiesa que también le da temor comunicarse con sus padres, porque le parece que las autoridades nicaragüenses le pueden intervenir la comunicación y los pueden buscar para hacerles daño.

Para los nicaragüenses refugiados es hacer las gestiones en la Dirección de Migración para obtener el refugio y el permiso laboral. Carlos Solís/END

Tenorio cuenta que abandonó Nicaragua porque era perseguida y amenazada. Desde hace 17 años ha trabajado como defensora de los derechos humanos, y al iniciar las protestas contra el Gobierno apoyó a los manifestantes en los tranques, suministrándoles víveres y primeros auxilios.

Desde abril “me tocó salir de mi hogar y anduve en varias casas de seguridad en Matagalpa, con amistades y familiares. A finales de junio tuve que huir, porque había orden de captura y seguían las amenazas. Me fui a Managua y continué en la lucha en las marchas, en las brigadas de apoyo, hasta que me vi obligada a salir de Managua porque ya me habían localizado y salí hacia Costa Rica”, relata Tenorio.

“Gracias a Dios, mandó ángeles y las personas me indicaron qué hacer. Me arriesgué completamente al salir por bus y gracias a Dios lo logré”, expresa.

Dice que se metió “de corazón” en luchar y apoyar las protestas contra el Gobierno, “porque ya me habían matado y apresado a amigos y familiares; por lo tanto, no podía quedarme con los brazos cruzados”.

Sugiere a los nicaragüenses en el exilio permanecer unidos, para apoyarse entre sí. Tenorio está gestionado un trabajo fijo en Costa Rica.