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El sacerdote Edwin Román, quien tomó notoriedad durante las protestas del año pasado, resultó retenido y luego liberado por la Policía de Nicaragua.

Un encargado de las comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), Winder Morales, confirmó que a Román lo retuvieron y lo habrían golpeado.

“Mi solidaridad y oraciones por el padre Edwin Román. Hace un momento fue detenido y golpeado cobardemente por la policía... el padre ya fue liberado”, publicó Morales en su cuenta de twitter.

Por su parte, la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), calificó la detención del sacerdote como una violación a los derechos humanos.

“ANPDH condena la retención y agresión sufrida por el padre Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel de Masaya. Este es un acto de represión y violación de derechos humanos más por parte de la Policía”, publicó en su cuenta oficial de Twitter el organismo.

A Román lo detuvieron en el empalme de Monimbó, la noche del miércoles, según las primeras informaciones.

El sacerdote, tras ser liberado, se dirigió a su casa, en Masaya.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) exhortó el 11 de septiembre al Estado de Nicaragua que se respetará “la vida e integridad personal” del padre Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel de Masaya, quien denunció el 10 de septiembre haber sufrido agresión verbal y física por parte del subdirector de la Policía Nacional, comisionado general Ramón Avellán.

Román señaló directamente al comisionado Avellán de haberlo agredido y empujado cuando encabezaba un dispositivo que acuerpaba a simpatizantes progobierno que llegaron a la iglesia con un altoparlante para interrumpir la misa vespertina.

Aunque la CIDH le otorgó medidas cautelares desde el pasado 7 de junio, al padre Román, este fue uno de los religiosos agredidos por turbas progobierno el 9 de julio en Diriamba, Carazo, hasta donde habían llegado en respaldo a las víctimas del ataque dirigido para desmantelar los tranques que dejó, al menos, 14 muertes. 

El padre Edwin Román ha sido una figura destacada en la ciudad de Masaya desde el inicio de las protestas. Habilitó un puesto médico en la casa cural de la parroquia San Miguel, donde se atendieron a decenas de heridos en los ataques de fuerzas policiales en contra de manifestantes, y actuó como mediador junto a activistas de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) en la liberación de presos.