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A eso de las 7:00 p.m. de este miércoles fue retenido por agentes de la Policía, el padre Edwin Román, párroco de la iglesia San Miguel Arcángel de Masaya, cuando regresaba del municipio de Niquinohomo.

El párroco fue detenido durante media hora cuando circulaba de Catarina hacia Masaya, donde una patrulla policial le hizo parada al vehículo en el que se trasladaba.

“Me dijeron: por fin te agarramos” y procedieron a revisarlo, relató el sacerdote a El Nuevo Diario, vía telefónica.

El padre Román no fue trasladado a una estación policial, pero en el lugar los oficiales de la Policía intentaron interrogarlo, a lo que se resistió.

“A mí se me salió la caja de lustrar del nicaragüense, les reclamé y empecé a tomarles fotos, les dije que llamaría a los medios de comunicación; entonces intentaron quitarme el celular y me golpearon en el rostro”, denunció el sacerdote.

La Arquidiócesis de Managua lamentó el incidente que sufrió el padre Román, mediante un comunicado expresó, la noche del miércoles, que esta situación “pone en evidencia la falta de un ambiente de paz y se suma a otros actos que no contribuyen a un camino de concordia social. Ante esta y otras expresiones de intolerancia urge retomar el respeto al derecho de la persona humana en nuestra patria”.

Padre Edwin Román. Nayira Valenzuela/END

El párroco de la iglesia San Miguel también dijo que ve como un total atropello que lo hayan retenido sin darle ninguna explicación, y señala que esta acción es parte de la represión gubernamental que vive Nicaragua, especialmente, el pueblo de Masaya.

“Es un total atropello contra mi persona, además quisieron interrogarme sin decirme por qué me detenían. Me hicieron preguntas como de dónde venía, que para dónde iba, pero nada de eso les respondí”, explicó Román.

El sacerdote de Masaya también denunció que los oficiales intentaron quedarse con su vehículo, le decían que se podía ir, pero no le entregaban las llaves. “Yo les dije que de ahí no me movía si no me daban las llaves del carro”.

El padre Román dice que advirtió a la policía que no necesitan andarlo buscando, porque saben bien que él vive en la iglesia San Miguel y enfatizó que seguirá “junto al pueblo sufrido de Nicaragua”.

“A mí nadie me va a callar, aunque me digan que me van a dar un balazo en la cabeza, seguiré del lado del pueblo de Masaya”, sentenció el sacerdote.

El Nuevo Diario consultó al cardenal Leopoldo Brenes sobre la retención del padre Edwin Román, y respondió que se acababan de enterar y estaban enviando a otro sacerdote para que les diera más detalles.