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El exmagistrado sandinista de la Corte Suprema de Justicia, Rafael Solís, considera que ante un posible reinicio del diálogo nacional en Nicaragua, este debe tener como condición la liberación de los prisioneros detenidos en el marco de las protestas, el cese de la represión y la reapertura de los medios de comunicación, sin ningún tipo de censura.

Desde su exilio en Costa Rica, el exmagistrado Solís divulgó una carta fechada el 17 de febrero, en la cual expone su valoración de la crisis de Nicaragua y expresa que un posible diálogo debe tener como mediador a la Conferencia Episcopal, con el acompañamiento del nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, y “un par de gobiernos de la Organización de Estados Americanos (OEA)”.

Solís considera que esta nueva disposición del Gobierno nicaragüense, de retomar el diálogo para buscar una salida a la grave crisis del país, obedece a varios factores, entre ellos la eventual caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, porque “sea esta violenta o pacífica, traerá consecuencias para Nicaragua”.

El exmagistrado hizo una lista de eventos ocurridos en los últimos 3 meses, en estos las sanciones económicas de EE. UU., la llegada de una delegación de alto nivel del Departamento de Estado, la reciente invitación del Gobierno a la OEA para retomar la ruta electoral, la creación del Grupo de Trabajo para Nicaragua en la OEA y las resoluciones de los organismos creados por la OEA para Nicaragua.

Como contraparte de este diálogo, según el exmagistrado, deben figurar los actores de la sociedad civil que participaron en el diálogo fallido del año pasado, entre ellos los miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, la empresa privada, representantes de los campesinos, estudiantes y rectores de las universidades.

Declarar nulos los juicios

“Tal vez la condición más complicada por la respuesta misma que el Gobierno le dio a la OEA hace dos días es la liberación de los presos políticos, puesto que dijo el Gobierno que los juicios estaban apegados a derecho, y que eso (la liberación) no lo va a hacer”, señaló Solís.

Solís reiteró que se trata de “juicios políticos”, la mayoría de ellos “con acusaciones sin fundamento o en todo caso, hechos ocurridos en el marco de una rebelión popular”.

Por tanto, el exmagistrado considera que “la respuesta debe ser política y lo más práctico es que se declaren nulos todos y cada uno de los juicios políticos, ya que las nulidades cuando son  absolutas se pueden decretar aun de oficio en cualquier estado del juicio”.

Exmagistrado Rafael Solís. Archivo/END

La mayoría de estos casos, según expone en su escrito, están en el Tribunal de Apelación o en los juzgados penales y todavía no han llegado a la Sala Penal de la CSJ, que “también podría declararlos nulos, si fuera el caso”.

Los medios de comunicación

Con respecto a los medios de comunicación, Rafael Solís Cerda dice que basta con que el Poder Ejecutivo emita una serie de resoluciones a través de instancias como las alcaldías municipales, la Policía Nacional o el mismo Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) para restituir los derechos violados.

“Resuelto esto, a mi criterio, se debiera de iniciar el diálogo nacional presidido obviamente por el Gobierno de Nicaragua a través del presidente, vicepresidente y un equipo de trabajo que los acompañe (tal vez 4 o 5) más sus asesores correspondientes”, plantea.

El fin de semana se conoció que cinco de los más importantes empresarios de Nicaragua tomaron “la iniciativa de solicitar un encuentro para reiterarle al Gobierno la urgencia” de encontrar una salida a la crisis social, política y económica que afecta al país desde el estallido social que inició el 18 de abril de 2018.

Obligado al diálogo

La “caída estrepitosa” de la economía del país y la presión interna son otros factores que están obligando al Gobierno a sentarse en la mesa de diálogo, estima el exmagistrado Solís.

Por último, indica que entre los temas de agenda del diálogo debe tratarse la escogencia de los garantes nacionales e internacionales, el retorno de los organismos internacionales, derechos humanos, una nueva ley electoral, un Consejo Supremo Electoral y una Corte Suprema de Justicia renovadas y adelanto de elecciones.

“Esta es mi opinión y ojalá el diálogo nacional se reinicie a más tardar en la primera semana de marzo, y concluya por razones obvias antes del 18 de abril”, expresó Solís.