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Desde hace 10 meses que estalló la crisis de Nicaragua, altos representantes del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, han sido contundentes en sus condenas hacia el Gobierno nicaragüense.

Estas son las cinco figuras de Washington que se han referido a la crisis de Nicaragua desde el pasado 18 de abril.

Mike Pence

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, fue uno de los primeros altos cargos estadunidenses en responsabilizar directamente al presidente Daniel Ortega por la violencia desatada el país.

Pence también ha denunciado que el gobierno de Nicaragua “está en una guerra con la iglesia católica” y hasta llamó en agosto del año al secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, para hacerle saber su preocupación por la situación que hasta el momento continúan viviendo los nicaragüenses.

La última declaración de Pence sobre Nicaragua fue en enero de este año, cuando advirtió a Cuba que Estados Unidos no se quedaría pasivo ante su "maligna influencia" en naciones como Venezuela y Nicaragua.

“La influencia maligna de Cuba es evidente en Venezuela y Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega está oprimiendo a las personas y negándoles sus derechos básicos. Venezuela merece ser libre y Nicaragua merece ser libre”, dijo Pence. 

Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos / EFEAntes de ser electo vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence fue miembro de la Cámara de Representantes (2001 y 2013) y gobernador de Indiana entre 2013 y 2017.

Entre 1994 y 1999, antes de ingresar al Congreso estadounidense, Pence era presentador de programas de radio y televisión, siempre ligado a temas políticos.

Mike Pompeo

La primera vez que el secretario de Estado de Estados Unidos se pronunció de manera oficial sobre la crisis de Nicaragua fue durante una sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA), el cuatro de junio del año pasado, cuando solicitó al presidente de Nicaragua permitir una reforma democrática que evitara la violencia.

En esa ocasión, Pompeo también pidió implantar las recomendaciones que sugirió al Gobierno de Nicaragua en mayo pasado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para solucionar la crisis.

“No hay algo peor que la posibilidad de desmantelar la democracia", dijo Pompeo en esa ocasión.

El funcionario también ha solicitado imputar a los responsables de la violencia en Nicaragua y fue quien presentó ante el Congreso de Estados Unidos un informe que involucra a miembros del Consejo Supremo Electoral, la Asamblea Nacional y del sistema judicial de Nicaragua en actos de corrupción pública y violaciones a los derechos humanos de los nicaragüenses, para que fueran investigados y sancionados por este país.

El secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo / Archivo “Los Estados Unidos apoya al pueblo de Nicaragua, que clama por su libertad ante la violenta represión en manos del gobierno de Daniel Ortega. Continuaremos trabajando con nuestros aliados de la región y de todo el mundo, para promover que aquellos que han demostrado un flagrante desprecio por los derechos humanos y fomentan la violencia en apoyo al gobierno de Ortega, rindan cuentas”, dijo Pompeo en septiembre del año pasado.

Mike Pompeo, es considerado un "halcón" ultraconservador que ha probado su lealtad y sintonía con el presidente Donald Trump, durante su año y tres meses como jefe de la CIA.

Con 54 años, Pompeo se dio a conocer a nivel nacional en Estados Unidos como “azote” de Hillary Clinton cuando la demócrata era la jefa de la diplomacia y él un congresista de Kansas y férreo miembro del comité de investigación sobre el atentado en el consulado estadounidense de Bengasi (Libia) de 2012.

Pompeo se formó en la Academia Militar de West Point y es graduado en Derecho por la Universidad de Harvard. Llegó a la Cámara de Representantes en 2011, como parte de la ola del movimiento ultraconservador, Tea Party.

Entre 1986 y 1991 sirvió en las Fuerzas Armadas estadounidenses, algo que para sus defensores redondea lo que se considera una carrera de servicio público ejemplar en Estados Unidos.

John Bolton

Este miércoles el asesor de seguridad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, John Bolton ha dado quizás su declaración más fuerte contra el mandatario nicaragüense al advertirle que su gobierno "tiene los días contados”.

“Como dijo el lunes el presidente (Donald) Trump, los días de Ortega están contados y el pueblo nicaragüense pronto será libre”, declaró en su cuenta de Twitter.

Desde su llegada a la Casa Blanca en abril pasado, Bolton ha adoptado un papel más fuerte contra el socialismo en Latinoamérica, especialmente en Nicaragua, Venezuela y Cuba, países a los que llamó la "troika de la tiranía".

John Bolton fue subsecretario de Estado para el control de armas y después embajador ante la ONU durante el Gobierno de George W. Bush (2001-2009).

Como asesor de seguridad de Trump, Bolton ha mostrado respaldado a los ataques militares como estrategia preventiva e incluso en el polémico caso de Venezuela cuando causó revuelo al llevar consigo una nota de "5,000 tropas a Colombia".

Bolton ha ganado más popularidad en su campaña contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, con quien pareciera que lidiara una guerra digital por los constantes mensajes que se envían a través de Twitter.

Carlos Trujillo

El representante permanente de Estados Unidos en la OEA, Carlos Trujillo, es el funcionario del Gobierno de Trump que ha seguido más de cerca la crisis de Nicaragua pues se reunió con el presidente Ortega y otros sectores miembros del fallido diálogo nacional, en junio del año pasado.

Carlos Trujillo, representante de Estados Unidos ante la OEA / Archivo Además, Trujillo aprovecha cada intervención en las sesiones de la OEA sobre Nicaragua para denunciar los atropellos a los derechos humanos que se registran en el país desde abril del año pasado.

Trujillo también es muy activo en sus redes sociales, en las cuales de manera constante se refiere a la crisis nicaragüense.

El representante de Estados Unidos en la OEA ha manifestado que su país seguirá responsabilizando al Gobierno de Nicaragua por los actos de represión ocurridos en los últimos ocho meses.

Trujillo, quien es miembro del Grupo de Trabajo para Nicaragua de la OEA, en varias ocasiones ha afirmado que el gobierno de Nicaragua sigue aislando a la comunidad internacional y que “debe rendir cuentas" por los crímenes cometidos durante la crisis.

Carlos Trujillo, de origen cubano, al igual que Bolton, ha sido uno de los artífices de la estrategia de Washington para aglutinar apoyos para Juan Guaidó, a quien el parlamento proclamó presidente interino de Venezuela.

Funcionarios del Gobierno de Donald Trump que han abordado la crisis de Nicaragua / Archivo Trujillo es reconocido por algunos políticos como el "brazo ejecutor" de Marco Rubio, al que conoció en Florida cuando era legislador en la Cámara estatal de Representantes (2010-2018).

Nikki Haley

La entonces embajadora de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Nikki Haley, logró que la crisis de Nicaragua fuera el tema central en un debate del Consejo de Seguridad de este organismo, el cual fue presidido por su delegación. Durante el encuentro se denunciaron las violaciones a los derechos humanos ocurridas en el país centroamericano.

“Ortega está aterrorizando a su propio pueblo. El gobierno nicaragüense debe poner fin a su campaña de violencia e intimidación”, dijo Nikki Haley el pasado cinco de septiembre, cuando solicitó al Consejo de Seguridad "no ser un observador pasivo mientras cada día que pasa, Nicaragua avanza por un camino conocido”, haciendo referencia a la crisis de Venezuela.

Nikki Haley junto a Donald Trump / EFEEn mayo pasado Haley dijo que “no deben permitirse gobiernos como el de Ortega y Maduro”.

En octubre pasado, Nikki Haley sorprendió al renunciar a su cargo como embajadora de EEUU ante las Naciones Unidas.

Hija de inmigrantes indios, Haley ha sido considerada una estrella en ascenso en el Partido Republicano, tradicionalmente marcado por un liderazgo de hombres blancos, antes de sumarse al gobierno de Trump, fue la primera mujer gobernadora de Carolina del Sur (2011-2017).

Haley también llegó a criticar a Trump por sus comentarios sobre los inmigrantes durante la campaña de 2016, antes de ser nombrada embajadora.