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Francisco Diez dice a El Nuevo Diario que todo diálogo depende del consenso para tener éxito y una condición imprescindible, antes de sentarse, es la “prenegociación”.

Con 20 años de experiencia en procesos de facilitación y mediación de diálogos políticos, Diez afirma que “lo único que garantiza el cumplimiento de los acuerdos es que sean un producto verdadero del consenso y que ambas partes hayan comprendido que el futuro de ambos será mejor gracias a los acuerdos alcanzados”.

¿Cuáles son las claves en la preparación de un diálogo nacional?

Una muy buena preparación del proceso es un elemento clave para el éxito del diálogo. Esto implica una prenegociación detallada sobre los aspectos procesales que le darán un marco a la negociación implícita en el proceso de diálogo. En esa fase de prenegociación no se discuten temas sustanciales (amnistías, elecciones, etcétera) sino solamente cuestiones procesales, que son esenciales para poder realizar una buena negociación luego. Por ejemplo, si habrá un tercero o no, cuál será su rol, cómo se integrarán las delegaciones, si será a agenda abierta o habrá un temario y cuál será; si habrá un orden para tratar los temas, cuál será el sistema de toma de decisiones, cómo se manejará la comunicación interna y cómo la comunicación pública, todo lo que respecta a la logística. La diferencia entre un proceso bien preparado y uno donde no se consensuaron las cuestiones procesales antes es abismal. El fracaso es casi seguro si se saltea esta fase.

¿cuáles son esas fases que tiene un diálogo nacional?

La primera es esa fase de preparación y acuerdo en las cuestiones procesales. De ella dependen las posteriores, porque el diseño del proceso se negocia en esa instancia. Por supuesto que luego se podrá ir modificando el diseño original, pero tener un diseño acordado antes de sentar a los representantes es básico.

Además, es también generalmente una muy buena prueba de si hay voluntad de diálogo y acuerdo o no; porque, si las partes no pueden ponerse de acuerdo en las cuestiones de proceso, en lo que es el diseño procedimental del diálogo es muy poco probable que se alcancen acuerdos en los temas sustanciales. En cuanto a las fases, lo primero es acordar la agenda y luego suele ser importante tener un espacio para compartir información básica sobre los temas, cuál es el estado de situación de cada tema con información, ojalá, compartida y confiable para las partes.

¿Cómo se define la agenda? ¿Las partes deben estar dispuestas a ceder?

El principio básico para todas las decisiones es el consenso. Por consenso se puede decidir cualquier cosa; si no hay consenso, entonces, no hay decisiones. La idea no es que las partes cedan, sino que contribuyan a construir ese consenso. El objetivo del diálogo es generar un espacio en donde las partes puedan escucharse y ojalá comprender el punto de vista del otro y desde ahí buscar salidas consensuadas al conflicto.

¿Cuáles roles y mecanismos son imprescindibles en un diálogo nacional?

Eso dependerá del diseño procesal que se acuerde. Hay diálogos sin terceros, entre el Gobierno y un sector del país, como los diálogos solo con partidos políticos o solo con movimientos sociales o etnias, por dar ejemplos. Están los que incluyen una pluralidad de sectores en diálogo con el Gobierno y que pueden tener un formato “estrella”— el Gobierno en el centro dialoga con cada sector separadamente y en simultáneo— o con formato “acordeón” a veces expandido en plenaria con todo el mundo y a veces reducido con un sector o con “comisiones” y otra multitud de opciones. Y también hay diálogos con la presencia de terceros que pueden ser mediadores, facilitadores, testigos, acompañantes, etcétera, según los roles que las partes acuerden que deben tener los terceros y que estos acepten.

Teniendo en cuenta que hay una fase de planificación de las partes que se sentarán, ¿qué aspectos deben tener en cuenta?

Cada parte debe tomar decisiones muy importantes en la etapa de diseño. Las tres más obvias son: la de elegir su representación, definir un sistema interno de comunicación y definir un sistema de toma de decisiones.

Francisco Diez, experto argentino en negociaciones. Cortesía/END

¿Existe un número indicado de participantes para sentarse en un diálogo nacional?

No. Lo ideal es conseguir un balance entre la necesidad de representación y la necesidad de poder tomar decisiones de manera eficiente. Por eso es que la planificación debe prever cómo funcionará ese balance.

¿Cómo se debe elegir a los mediadores y testigos?

Como en todas las decisiones, la regla es el consenso. Ambas partes deben ponerse de acuerdo y mi recomendación es que siempre la invitación a los terceros sea por escrito, firmada por la representación de ambas partes.

¿Qué tan clave es el rol de los mediadores dentro de un diálogo nacional, tomando en cuenta la desconfianza entre las partes negociadoras?

El rol de los terceros (mediadores) es clave y puede ser definitorio del éxito o fracaso de la iniciativa. Si hay grandes niveles de desconfianza, los terceros confiables son imprescindibles. Pero, para que funcionen bien, debe haber acuerdos explícitos sobre el rol que tendrán. Por ejemplo, si serán más o menos activos hacia adentro del proceso y si serán más o menos protagonistas hacia afuera del ámbito del diálogo.

¿Es necesaria la observación internacional en un diálogo nacional?

No. Es necesario solamente lo que ambas partes acuerden que es necesario. Y, como dije antes, se pueden acumular roles de terceros en el mismo proceso si así las partes lo acuerdan (mediador, facilitadores, observadores, testigos, acompañantes, etcétera).

¿Los diálogos deben tener un plazo definido para la resolución de los problemas?

La fijación de plazos es siempre un problema en estos procesos, porque son procesos generativos y su capacidad de generar productos útiles depende siempre de una multiplicidad de factores. Se pueden poner objetivos o plazos aspiracionales, pero hay que ser conscientes de que es más importante que el espacio funcione como un lugar de encuentro, donde las partes se están escuchando, que cumplir con plazos prefijados.

¿Cuáles son los errores más comunes que se cometen en los procesos de planificación de diálogos?

El error más común es no tomarse en serio la negociación de los aspectos procesales, no acordar un diseño de proceso. El otro error es pensar que por el solo hecho de expresar la posición aparecerá la solución. Habitualmente las partes buscan un diálogo para imponerle al otro la propia visión del problema o para desarmar la resistencia que sostiene el conflicto, pero no para escuchar al otro y tratar de buscar consensos. Cuando las partes están en conflicto lo que quieren es ganar, no consensuar. Es el proceso y la participación de los terceros lo que puede ayudarlos a entrar en una dinámica de escucha y de búsqueda de consensos. Por eso, los aspectos técnicos son tan relevantes.

¿Qué marca el éxito o el fracaso en este tipo de diálogos?

El éxito está en la escucha. Si hay escucha verdadera, lo más probable es que se produzcan cambios. Si el espacio se busca solo para doblegar la voluntad del otro, el fracaso es casi seguro.

¿Cómo garantizar que los acuerdos se cumplan?

Por supuesto, existen mecanismos de garantías que pueden negociarse, supervisión de terceros o compromisos gatillo entre ellos. Pero lo único que garantiza el cumplimiento de los acuerdos es que sean un producto verdadero del consenso y que ambas partes hayan comprendido que el futuro de ambos será mejor gracias a los acuerdos alcanzados.

¿Cuán importante es informar a la sociedad los avances del día a día en un diálogo nacional o es mejor esperar a que existan acuerdos para anunciarlos a la población?

No hay una fórmula mágica, dependerá de la situación. Lo que tiene que suceder es que ambas partes comiencen a proteger juntas la legitimidad del espacio del diálogo. Así será posible medir cuánta información hacer pública y cuándo hacerlo, de manera que esa legitimidad del espacio no se fracture.

¿Quién es?

Francisco Diez es de Argentina. Es representante en América Latina del Instituto Kroc de Estudios Internacionales de Paz, de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, para su proyecto “Matriz de Acuerdos de Paz”.

Conduce programas en curso en Ecuador, Venezuela y Colombia.

También es profesor de Mediación y Construcción de Paz de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, y enseña en universidades de Colombia, Argentina, Chile y España.