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Estuvo en la cárcel de mujeres La Esperanza y luego en el hospital bajo vigilancia porque se enfermó, pero ahora tampoco se siente libre porque tendrá que presentarse en la policía cada mes y piensa que en cualquier momento pueden ir a buscarla y encarcelarla otra vez.

En los 5 meses que permaneció recluida, primero en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial de El Chipote  y después en el Sistema Penitenciario La Esperanza, Matute presentó complicaciones cardíacas por fallas del marcapasos que lleva desde hace años.

Ella fue detenida en octubre pasado, cuando llegó a una delegación policial a dejarle comida a su esposo, Danny García, a quien apresaron por participar en las protestas antigubernamentales en Monimbó, Masaya.

¿Por qué las autoridades te señalan de haber apoyado a manifestantes opositores?

Vinieron un 6 de octubre y se metieron como si en la casa estuvieran delincuentes, ellos venían armados y traté de detenerlos porque habían niños en la casa. Busqué a mi marido y ya estaba tirado en el suelo, así pasó horas. Al día siguiente fui a la estación (de Policía) a dejarle comida y me metieron (a las celdas) con mentiras, pidiéndome mi cédula. Me dijeron que estaba detenida y que dependía de mí que mi marido saliera.

¿Qué pretendían?

Me hacían preguntas y me pedían que dijera nombres de gente de aquí de la cuadra, de la gente que andaba en protestas y tranques. Yo no iba a decir lo que yo no sabía, vi que pasaba gente, pero tenían las caras tapadas con pañuelos. La policía me dijo que yo estaba mintiendo y que me iban a trasladar a El Chipote, decían que me las estaba tirando de 'huevoncita', que ahí en esa estación no me iban a hacer nada, pero en El Chipote sí me iban a bajar los dientes.

¿Qué sucedió En el chipote?

Me metieron a una celda extremadamente pequeña, quedaba enrollada, me sacaron dos veces a entrevistarme, pero antes me desnudaron, me hicieron hacer sentadillas. Ellos querían que yo les diera nombres y direcciones de las personas que andaban en marchas y tranques, y que si no lo hacía, pues, me iban a poner como cabecilla de una banda en Monimbó, como financiadora.

Ruth Matute afirma que puede volver a la cárcel porque su caso sigue abierto. Bismarck Picado/END

¿Los oficiales que te interrogaron te acusaron como cabecilla?

Aparecí como la cabecilla de una banda peligrosa que operaba en Monimbó, así me catalogaron. La acusación la cambiaron como cuatro veces porque no coincidía con los grupos que ellos ponían (vinculaban). A mí me llevaron a la audiencia inicial hasta 48 días después de estar detenida y sin información.

¿Cómo fue el trato que recibiste en la esperanza?

El maltrato que se recibía era que todo lo negaban. Uno pedía cosas y siempre respondían que iban a consultar. Nunca nos daban respuesta de nada, lo único que sí hicieron fue darnos un barril, porque ahí el agua sale caliente y para bañarse debés echar dos pichingas de agua y esperar dos horas. Sale tan caliente que hacíamos café y (sopa) maruchan, era una tortura estar ahí y como hay dos plantas cerca, te pican unos zancudos grandes.

¿Sabían de tu enfermedad?

Cuando me miraron bastamente grave, me hicieron caso. Yo me compliqué porque dormía en el suelo. Pasaba cinco días sin cambiarme ropa. Las autoridades se bolearon con mis papeles (con diagnóstico de bronquitis).

¿Qué hicieron las autoridades del penal cuando el marcapasos te falló y se agravó Tu estado?

A mí me sacan de emergencia del sistema penitenciario, el 4 de enero, pero pasé un mes antes rogando que me llevaran al hospital y no quisieron, porque no había una orden del diagnóstico de mi enfermedad. Yo les decía que la valoración no era necesaria y que necesitaba ir a cardiología porque me sentía mal. Y las respuestas que me daban eran que los doctores estaban de vacaciones y que no podía salir así por así. El 4 de enero yo caigo y me dicen que era nerviosismo y ansiedad, que era mental; ese día caí desmayada y las mujeres hicieron protestas para que me sacaran. Cuando llegué al hospital (Carlos Roberto Huembes) tenía una frecuencia (cardíaca) de 22, ellos no me querían mover de la cama.

¿Cómo te enteraste que te enviarían a casa?

Esto ocurrió de repente, estaba en la cama y llegó la doctora con mis papeles, llamó a la funcionaria que me cuidaba y regresó dos horas después. La doctora me explicó cómo debía usar un medicamento. La funcionaria que me cuidaba me dijo que alistara mis cosas y se apareció otro funcionario y me dijeron que iba a mi casa.

¿Esta noticia te sorprendió?

No lo creí, pensé que era una broma. En El Chipote había un oficial que les decía a los chavalos “alisten sus cosas que van de viaje”. Los muchachos se alistaban y él llegaba, abría la puerta y se burlaba. Por eso no lo creía. Yo estaba en el hospital desde el 4 de enero y hoy ya estoy aquí.

¿Qué emociones te provoca estar en tu hogar?

No estoy tan bien, porque no sé qué podrá pasar, siento que todavía somos presos y en cualquier momento pueden venirnos a traer. Esto te provoca incertidumbre, porque no estoy libre como dicen. Si estoy libre, ¿por qué debo firmar una vez al mes y mi caso sigue abierto?