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Los 100 manifestantes que pasaron de la prisión al régimen carcelario de casa por cárcel, deberían visitar a un psicólogo para valorar su salud mental, porque enfrentan hasta siete traumas por lo vivido, afirmó la psicóloga Jeanine Lasso.

“No hay nada más triste y traumante para un ser humano que lo priven de su libertad”, afirmó la especialista.

Lasso explicó que la libertad es algo valioso y privar a alguien de ella puede llevar a serios problemas psicológicos, en especial por la forma en que estas personas fueron detenidas por ejercer su derecho a protestar.

Los traumas

Los especialistas detallan así los traumas que sufren los protestantes:

  1. Depresión
  2. Estrés postraumático
  3. Trastorno de conducta e ira
  4. Trastorno de perosnalidad
  5. Fobia a la oscuridad
  6. Miedo al abandono
  7. Ataque de ansiedad o pánico

“La atención psicológica, dependiendo de cada nivel o etapa que el ser humano esté llevando o del trauma que haya recibido, se va a basar en la actitud de cada individuo”, afirmó la psicóloga.

Lasso añadió que lo ideal sería que todas las personas que han salido de prisión vayan a realizarse una valoración con un psicólogo.

“La ayuda la tienen que buscarla ellos, aceptar que sí tuvieron o no trauma, cómo lo sintieron, querer hablar. El problema es que muchos entran en un estado de negación”, apuntó.

Este miércoles las autoridades ordenaron casa por cárcel a un centenar de protestantes. En sus primeras declaraciones, varios de ellos dieron a conocer el maltrato que sufrieron y las difíciles condiciones que tenían.

Otros se fundieron en un fuerte abrazo con los familiares que tenían meses de no ver, y lloraron por la emoción.

Estado de negación

La experta Lasso explicó que en el estado negación, las personas se retraen y no quieren tocar el tema que causó el trauma.

“Lo más sano es que esas personas busquen ayuda, no solo de la familia, sino de un experto en la materia”, precisó.

La experta señaló que la negación puede ser fuerte y los afectados no podrían superar el problema.

“Mientras una persona no acepte la condición en que pasó y cuál es el resultado del trauma, no va a salir adelante por sí sola”, dijo.

Terapia

Consideró que una de las terapias que pudieran recibir los afectados es el psicoanálisis, que sirve para enfrentar el tipo de mecanismo de defensa que tiene la persona ante los traumas.

“Hay diferentes tipos de terapias, según lo analice el psicólogo, pero por lo general está la terapia que va dirigida a la expresión de individuo y que él vaya soltando y dándose cuenta de lo que vivió”, recomendó la especialista.

Añadió que algunos de los presos que aseguraron estar confinados en lugares oscuros y fríos tienen un gran potencial para desarrollar trastorno de la personalidad, fobia a la oscuridad, temor a la soledad y trastorno del abandono.

Incluso, el hecho de que el Gobierno los haya liberado bajo la condición de casa por cárcel, les provoca presión mental, agregó.

“Es una incertidumbre y pueden tener muchos ataques de ansiedad y de pánico”, puntualizó.

Por su parte, el Máster en psicoanálisis, Iván Ruíz, explicó que los que acaban de abandonar la cárcel también podrían presentar cuadros de estrés postraumático, que se manifiesta en pesadillas recurrentes y hasta dificultad para dormir.

Explicó que los traumas de estar en prisión se comparan a las consecuencias mentales de ir a una guerra.

“De repente pueden ponerse a llorar solos, dificultades para realizar su rutina diaria y hasta pierden el apetito o al contrario”, aseveró.

El especialista aseguró que los prisioneros enviados a sus casas incluso pueden llegar a tener dificultades para socializar.

“Es como volver a empezar a relacionarse y hablar con otras personas”, subrayó.

Otras de las consecuencias que pueden presentar los reos recién liberados son claustrofobia o agorafobia; miedo a los espacios abiertos, explicó Ruiz.

A pesar que la medida de casa por cárcel es mejor que estar en prisión, la situación puede influir, ya que los condiciona a no llevar su vida con normalidad.

Ayuda médica es necesaria

La doctora Itza Guadalupe Moreira, del comité de solidaridad con los manifestantes presos, dijo a El Nuevo Diario que están coordinando, junto con el comité de médicos, una jornada de chequeos médicos casa por casa a reos que salieron en condición de casa por cárcel.

Agregó que, como médicos, están para garantizarles atención a quien sea y sobre todo a los que acaban de salir de prisión, quienes estaban en condiciones antihigiénicas y muchos de ellos sin acceso a medicamentos.

Según los reportes de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), a pesar de que no hay una estadística, ni diagnósticos específicos de las enfermedades que padecen los presos, todos de forma general presentan problemas de salud.

El organismo ha señalado que casi todos los privados de libertad sufren de alergias, hongos, problemas respiratorios, causados por las condiciones carcelarias.