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Los manifestantes que pasaron de la prisión al régimen de casa por cárcel están bajo el riesgo de padecer enfermedades sicológicas, dijeron especialistas consultados por El Nuevo Diario.

Es importante que los recién liberados puedan visitar a un especialista para valorar su salud mental, afirmó la sicóloga Jeanine Lasso, quien enumeró una serie de traumas que podrían afectar a estas personas.

Lasso explicó que la libertad es algo valioso y privar a alguien de ella puede llevar a serios problemas sicológicos, sobre todo en los casos de personas que fueron detenidas solo por ejercer su derecho a protestar.

Depresión y trastornos de conducta e ira pueden ser algunos de los efectos, indicó.

Los presos que aseguran haber estado confinados en lugares oscuros y fríos tienen un gran potencial para desarrollar trastornos de la personalidad, fobia a la oscuridad y miedo al abandono, explicó.

Incluso, el hecho de que el Gobierno los haya liberado bajo la condición de casa por cárcel, les provoca presión mental, destacó.

“Es una incertidumbre y pueden tener muchos ataques de ansiedad y de pánico”, agregó la experta.

Pesadillas

El sicoanalista Iván Ruiz explicó que quienes acaban de abandonar la cárcel también podrían presentar cuadros de estrés postraumático, que se manifiesta en pesadillas recurrentes y hasta dificultad para dormir. Comparó los traumas de estar en prisión con las consecuencias mentales de haber ido a una guerra.

“De repente, pueden ponerse a llorar solos, dificultades para realizar su rutina diaria y hasta pierden el apetito o al contrario”, aseveró.

El especialista advirtió que los prisioneros enviados a sus casas, incluso pueden llegar a tener dificultades para socializar.

“Es como volver a empezar a relacionarse y hablar con otras personas”, subrayó.

Otras de las consecuencias que pueden presentar los reos recién liberados son claustrofobia o agorafobia (miedo a los espacios abiertos), dijo Ruiz.

Aunque la medida de casa por cárcel es mejor que estar en prisión, las condiciones de la liberación pueden influir negativamente, ya que no llevan sus vidas con normalidad, coincidieron los sicólogos.

Terapias

“La atención sicológica, dependiendo de cada nivel o etapa que el ser humano esté llevando o del trauma que haya recibido se va a basar en la actitud de cada individuo”, afirmó Lasso.

La sicóloga considera ideal que todas las personas que han salido de prisión sean valoradas por un especialista en salud mental.

“La ayuda la tienen que buscar ellos, aceptar que tuvieron un trauma y cómo lo sintieron. Querer hablar. El problema es que muchos entran en un estado de negación”, comentó.

En el estado de negación, las personas se retraen, no quieren tocar el tema que causó el trauma y “lo más sano es que esas personas busquen ayuda, no solo de la familia, sino de un experto en la materia”, sugirió.

“Mientras una persona no acepte la condición en que pasó y cuál es el resultado del trauma, no va a salir adelante por sí sola”, advirtió.

“Hay diferentes tipos de terapias, según lo analice el psicólogo, pero, por lo general está la terapia que va dirigida a la expresión del individuo y que él vaya soltando y dándose cuenta de lo que vivió”, recomendó la especialista.

Jonathan López, habitante del barrio Georgino Andrade. Bismarck Picado/END

Médicos ayudarán

La doctora Itza Guadalupe Moreira, del comité de solidaridad con los manifestantes presos, dijo a El Nuevo Diario que están coordinando una jornada de chequeos médicos casa por casa, a reos que salieron en libertad condicional.

Afirmó que como médicos están para garantizar atención a quien sea, y sobre todo a quienes acaban de salir de la prisión, donde estaban en condiciones antihigiénicas y en muchos casos, sin acceso a medicamentos.

Según los reportes de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), aunque no hay estadísticas ni diagnósticos específicos de las enfermedades que padecen los presos en Nicaragua, todos de forma general presentan problemas de salud.

El organismo ha señalado que casi todos los privados de libertad sufren de alergias, hongos y problemas respiratorios, causados por las condiciones carcelarias.