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En la comunidad indígena de Karawala están asentados los ulwas, un pueblo muy pequeño, conformado por unas 330 familias que están orgullosas de sus orígenes.

Los 3,290 miembros que integran las familias ulwas, se dedican mayoritariamente a la pesca y la agricultura; otros en la actualidad trabajan en las instituciones gubernamentales.

Desde hace varios años, los ulwas luchan por recuperar su lengua materna, que estuvo a punto de desaparecer a comienzos de los años 30.

Imagen referencial de comunidades indígenas de Nicaragua / Archivo

En esta época, la lengua nativa de esta población sufrió una serie de procesos, en el que sus pobladores influenciados por factores ajenos empezaron a mezclar su idioma nativo con los de otras culturas.

En los últimos años, sin embargo, los ulwas comenzaron una carrera de reivindicación de su idioma, asegura Leonzo Knight, nativo de la zona.

“Desde nuestros ancestros no habían otras preocupaciones como en estos tiempos, pero la migración y la influencia de las otras lenguas poderosas como el misquito, invadieron nuestra comunidad”, manifestó Knight.

El ulwa era una lengua dominante, que en el siglo XVI se hablaba en gran parte del Caribe Norte de Nicaragua y se extendía hasta los departamentos de Matagalpa, Boaco y Chontales, donde originalmente habitaron estas familias.

En la primera década del Siglo XX, con la llegada de un misionero que empezó a predicar en misquito, y mayormente a inicios de los años 30, con la instalación de la empresa maderera Frank Noland Company, los ulwas comenzaron a abandonar su lengua.

En el libro “El Pueblo Ulwa, Identidad y Ambiente en un Contexto Multiétnico”, los autores recogen gran parte de la historia de los ulwas.

La lengua ulwa, describen, es una variante del sumu y pertenece al tronco misumalpa (Miskitu, Sumu, Matagalpa), y a su vez una de las lenguas sumus (panamahka, tuahka, tawahka, ulwa).

Imágen referencial de comunidades indígenas de Nicaragua / Archivo

En 1930, a esta zona del país comenzaron a llegar en busca de trabajo misquitos, creoles, garífunas, mestizos y chinos, señalan los autores del libro.

Las mujeres y hombres ulwas, entonces, comenzaron a contraer matrimonio con los extranjeros que llegaron a estas tierras, provocando que dejaran a un lado su lengua originaria ulwa, porque comenzaron a practicar otras lenguas.

”La influencia de las otras lenguas poderosas como el miquito, el inglés creole o el español, invadieron nuestra comunidad a través de estas compañías madereras; otro factor que nos afectó fue la movilización del Ejército de Nicaragua en la década de los años 80 y la presencia de miembros de la iglesia Morava”, explicó Knight.

Para el profesor Selvano Hodgson, coordinador del Instituto de Promoción, Investigación y Revitalización Cultural (IPILC) de la Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense (Uraccan), salir al rescate de las lenguas indígenas se trata de un asunto de derechos humanos.

“Los derechos humanos no significan solamente tener un nombre y un apellido, significa una cultura y la cultura viene siendo la lengua, y si la lengua está perdida, es como que está perdido el derecho, si no reconoce ese derecho uno mismo, entonces está más lejos”, agregó.

Las lenguas, según el docente de la Uraccan, satisfacen una necesidad humana a través de la comunicación.

NO ES DE AHORA

Los esfuerzos por conservar la lengua ulwa, sin embargo, no son recientes.

Comunidades indígenas de Nicaragua / Imagen referencial En 1980, por ejemplo, se conformó un grupo de apoyo y rescate de “revitalización de las lenguas indígenas” en la Costa Caribe y ocho años más tarde, con la llegada de dos lingüistas estadounidenses, que realizaban un trabajo de investigación para su tesis doctoral sobre las lenguas mayangna y ulwa, se creó el Comité de Idioma Ulwa.

Desde el comité se unificaron esfuerzos para trabajar en la revitalización del idioma, como parte del patrimonio cultural.

“Vinieron a educarnos y enseñarnos cómo fortalecer nuestra identidad cultural y específicamente la lengua, entonces el pueblo se organizó y eligieron a seis personas para el comité”, recuerda Knight.

En la actualidad, aunque el comité aún existe desde su fundación, las instalaciones están algo deterioradas, manifestó Knight, por lo que es necesario remodelarlas.

Con el funcionamiento de este comité, se recopilaron y elaboraron algunos cuentos y otros materiales para la enseñanza de la lengua, y un diccionario con gramática ulwa.

Parte de esos esfuerzos también se concentraron en construir un nuevo currículo de educación intercultural bilingüe, para preescolar y educación primaria en la Costa Caribe Nicaragüense.

Se requiere, sin embargo, que los docentes busquen la manera de apoyar el esfuerzo y que los padres de familias practiquen el idioma con sus hijos en los hogares, señaló Knight.

Imágen referencial de comunidades indígenas de Nicaragua / Archivo “Aún los padres de familia no están hablando su propia lengua materna a los hijos, aunque tenemos una educación primaria completa en la lengua ulwa, pero hay una contradicción; los docentes enseñan en la lengua materna y en la casa hablan misquito. Aún estamos tratando de sobrevivir de todos estos elementos que nos afectan”, manifestó Knight.

Una encuesta, que en ese momento hicieron los autores del libro con 213 personas, identificó que un 70% señalaba que tiene el ulwa como su lengua materna.

Un 17 % tiene el misquito como la primera lengua, un 6% el español, 4% el creole y un 3% el mayangna.

2019: AÑO DE LAS LENGUAS INDIGENAS

En Nicaragua, después del español, existen otras lenguas indígenas como el rama, el misquito, el sumu-mayangna y el mismo ulwa; la mayoría asentados en la zona del Caribe.

Reconocerlas, según Knight, es reconocer la historia e identidad cultural de cualquier pueblo.

Comunidades indígenas de Nicaragua / imagen referencial / Archivo Tomando en cuenta que el idioma es fundamental en los ámbitos de la protección de los derechos humanos, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), declaró el 2019 como el Año Internacional de las Lenguas Indígenas.

Las lenguas indígenas, según información de la Unesco, son importantes para el desarrollo social, económico y político. De ahí la importancia de haberse declarado este año para las lenguas indígenas.

En el mundo, según datos de la Unesco, hay 370 millones de indígenas que viven en 90 países diferentes, representan 5 mil culturas diferentes y hablan gran parte de las 7 mil lenguas existentes en el mundo.

Datos de esta organización, sin embargo, revelan que existen 2,680 idiomas en peligro de desaparecer, lo que representa una gran preocupación, pues a través de las lenguas “preservan la historia”, según la Unesco.

El pasado 21 de febrero se celebró el día internacional de la lengua materna. En el marco de esta celebración, en su discurso, la directora de la Unesco, Audrey Azoulay, señaló que cada dos semanas como promedio, “un lenguaje desaparece”.

Para el profesor Hodgson, la lengua de cada pueblo es un “elemento cultural” de cada territorio que no puede desaparecer.

“Es un reconocimiento de retro identidad lingüística para los pueblos indígenas en la Costa Caribe, y no solamente en la Costa, sino en todas partes del mundo”, advierte el docente de la Uraccan.

En países como Panamá, Ecuador y Guatemala, tienen un modelo educativo bilingüe e intercultural, que son un gran ejemplo y logros que han ayudado a los indígenas a la conservación de sus idiomas, explicó Hodgson.

“Para el pueblo ulwa, ha sido una lección fuerte porque hay personas que saben leer y escribir y han tenido la oportunidad de tener un certificado en un ambiente intercultural bilingüe, pero falta la socialización, organización y planificación para formar esa comisión lingüística indígena para cada uno de los pueblos”, agregó.