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Tres días después de haber sido excarcelado, el joven Crissffer Bustos Molina, sigue sin poder adaptarse a su hogar. Tampoco se acostumbra a la idea de no seguir estudiando  y prepararse para el futuro.

Bustos Molina, de 21 años, estudiaba Ingeniería en Ciencias de la Computación en el Recinto Rubén Darío, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

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Por involucrarse en las protestas surgidas en abril pasado, fue sometido a un proceso judicial que culminó con veredicto de culpabilidad y una condena de seis años.

Sin apetito

Este miércoles 27 de febrero, previo a la reapertura del Diálogo Nacional, fue excarcelado y permanece en su residencia bajo la figura jurídica de arresto domiciliar, después de haber permanecido siete meses en el Sistema Penitenciario “La Modelo”.

Al igual que otros manifestantes excarcelados, aun no logra adaptarse al cambio de régimen y mantiene hábitos adquiridos en la prisión, como fumar.

“Allá nos dormíamos de madrugada, hablábamos entre nosotros por horas y los zancudos no nos dejaban en paz, ahí fue donde agarré el hábito por fumar”, dice Bustos desde su residencia, cuya ubicación no precisaremos por su seguridad.

Además de no “soltar” el cigarro, tiene problemas para conciliar el sueño y el apetito sigue sin aparecer, pese a los llamados constantes de la familia a “que pruebe siquiera un bocado”.

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La idea fija en su cabeza de que está en casa, mientras el resto de prisioneros sigue en “La Modelo”, le provoca ansiedad.

Durante esta entrevista, algunos familiares de Crissffer Bustos Molina lucían nerviosos, porque temen que reciba hostigamientos de las autoridades por sus declaraciones. 

La posibilidad de no continuar sus estudios también le roba la calma y contribuye a que siga fumando.

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”Mis estudios prácticamente se perdieron, dudo que regrese por ahora, eso ya está perdido. En las calles no hay seguridad y no hay garantía de que si salgo podré regresar, en la calle me puede ocurrir cualquier cosa”, indicó Bustos.

Quiere estudiar inglés

Expresó que consciente de su situación penal, condenado a seis años de prisión y con la medida de casa por cárcel, analiza la posibilidad de estudiar inglés en línea. La idea de recurrir al idioma le fue sugerida por amistades que esta semana lo visitaron.

“Me están ofreciendo esa posibilidad para que aproveche el tiempo, si se da, la tomaré, es feo sentirse inútil. Mis amigos están estudiando y yo no puedo, me provoca tristeza”, expresó.

Los 27 de cada mes, el universitario de 21 años debe reportarse al Complejo Judicial Central en Managua, para firmar en la Oficina de Control de Procesados.

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Como Bustos, 100 manifestantes excarcelados deberán presentarse a las diversas sedes del Poder Judicial a firmar.

El asesor legal de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas, explicó esta semana que han estado recibiendo llamadas telefónicas de familiares y manifestantes “liberados”, solicitando información sobre lo que implica la modalidad de casa por cárcel.