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Socorro Corrales y Brenda Gutiérrez relataron en la prestigiosa Universidad de Harvard, Estados Unidos, la forma en que sus hijos sufrieron la represión a mano de la Policía y parapolicías afines al gobierno de Nicaragua, cuando participaron en las marchas que iniciaron el 18 de abril pasado.

Corrales, quien expuso de primero su historia en Harvard, dijo que su hijo -Orlando Corrales- de 23 años, fue asesinado el 20 de abril frente a la alcaldía de Estelí.

Su hijo murió de un certero disparo al pecho cuando protestaba junto con sus compañeros de universidad, en contra de unas reformas al Seguro Social, que reducían las pensiones.

“A mi hijo lo mataron por protestar por las injusticias que el gobierno estaba cometiendo con los ancianos de Nicaragua. Cuando pasaba frente a la alcaldía, la policía empezó a disparar a los manifestantes y a mi hijo le dieron un balazo en el pecho. Dio tres pasos hacia adelante y cayó muerto. Un muchachito que estaba en su quinto año en la carrera de Ingeniería Renovable. Precisamente este otro mes sus compañeros tienen su promoción y mi hijo ya no lo tengo”, dijo la madre.

En Harvard, un grupo de nicaragüenses expuso lo que ha sucedido en Nicaragua. Carlos Solís/END

El calvario que vive esta mujer desde que su hijo fue asesinado y quien ahora vive en el exilio porque su vida también corre peligro en Nicaragua, relató a los presentes que buscó ayuda con la fiscalía de Estelí, pero en vez de encontrar justicia sufrió desprecio y burla por parte de esta entidad gubernamental y de la misma Policía, de quienes dice se mofaron por la muerte de su hijo.

“Finalmente, después de mucho tiempo de haberle reclamado a la Fiscalía que le hicieran la autopsia a mi hijo, para saber las verdaderas razones de su muerte, lo exhumaron y se lo llevaron para Managua para hacerle la autopsia”, relato la angustiada madre.

Continuó: “Cuando regresaron con el cuerpo de mi hijo, me lo llegaron a tirar a la casa y me dijeron que no habían encontrado nada. Me fui de inmediato a la Fiscalía a reclamar nuevamente por los resultados de la autopsia de mi hijo y lo que hicieron fue sacarme con la policía a empujones. Tuvimos que enterrar a mi hijo nuevamente 21 días después de haber sido asesinado, en Nicaragua no hay justicia”, explicó llorando.

Brenda Gutiérrez es otra madre nicaragüense que relató su historia a profesores, estudiantes y demás presentes en la Universidad de Harvard.

Su hijo, Rodrigo Espinoza, se encuentra detenido desde hace 8 meses en las celdas de la cárcel Modelo, la cual es conocida según esta madre como el “infiernillo”.

A su hijo no lo dejan en libertad porque está catalogado por el gobierno “como uno de los delincuentes más peligrosos de la nación”.

El único delito que ha cometido su hijo, expresó Socorro, es haber mostrado su descontento en contra del gobierno.

“Desde que a mi hijo lo tienen en la cárcel, ha sufrido constantemente torturas psicológicas, lo golpean muy a menudo y muchas veces no le dan de comer. Para el presidente de Nicaragua la juventud ha sido una amenaza para él, y es por eso que nuestros jóvenes han sufrido las consecuencias”, apuntó Gutiérrez, quien no pierde la esperanza de verse reunida con su hijo nuevamente.

Por su parte, la joven estudiante, Alejandra Centeno, contó que fue expulsada de la UNAN por ser parte de las protestas estudiantiles.

Nunca pensó que a sus 20 años su nombre estaría en una lista de “terroristas”, por pensar diferente.

Las madres y los universitarios se han exiliado por temor a ser arrestados e, incluso, asesinados. Carlos Solís/END

Su nombre está circulado por las universidades públicas, quienes tienen orden de pasarla al Ministerio Publico, para procesarla por delitos que nunca cometió, según explicó.

La estudiante dijo haber salido a protestar porque ya estaba cansada de muchas injusticias por parte del gobierno en contra de las personas civiles.

“Nosotros, los estudiantes, salimos a protestar no por las reforma del INSS o por lo (del incendio en) Indio Maíz, nosotros salimos a protestar movidos por el sentimiento de indignación, de furia y de dolor ante el evidente abuso de poder por parte del gobierno”, resaltó la joven.

Centeno dijo que la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN) no representa los valores verdaderos de los estudiantes en este país, ya que este organismo estudiantil está compuesto por personas con intereses partidarios al servicio del gobierno, por lo tanto se siente más que convencida para seguir en su lucha por la libertad absoluta de su pueblo.

Brenda Gutiérrez señaló que en Nicaragua cantar el himno nacional, hablar de política, portar la bandera azul y blanco o andar una pulsera con los colores de la bandera, es considerado un delito grave.

La actividad, que se realizó después de que en Massachusetts hubiese recibido un pie de nieve, contó también con la participación de Jeancarlo López, un dirigente del Movimiento Estudiantil de Nicaragua y miembro del Movimiento 19 de abril.

También estuvo Lesther Alemán, otro líder del movimiento estudiantil.

Mateo Jarquín, quien tiene un Doctorado en Historia de América Latina por la Universidad de Harvard, fungió como moderador de la actividad.