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Un grupo de familiares de ocho privadas de libertad que llevan ocho días en huelga de hambre, solicitaron la intervención de la Cruz Roja Internacional para conocer el estado de salud de las presas.

“Si las muchachas llegaron a ponerse en huelga de hambre es porque ya están al límite”, expresó Tamara Zamora, madre de la prisionera Amaya Coppens, la estudiante de la carrera de Medicina de León que tiene nacionalidad belga y nicaragüense.

Durante una rueda de prensa, la señora Mariela Cerrato, madre de la presa María Peralta manifestó que las prisioneras “se están muriendo dentro de la cárcel sin ningún apoyo, ni médicos”.

Las mujeres, que decidieron ponerse en huelga desde el 27 de febrero pasado son Nelly Roque, Amaya Coppens, Yaritzha Rostrán, Jamileth Gutiérrez, Solanghe Centeno, Johana Delgado, María Peralta y Karla Matus, en la celda 4 de la cárcel de mujeres La Esperanza.

En una carta escrita a mano sobre una hoja de papel arrugado, que fue filtrada desde la cárcel, las manifestantes informaron de su decisión, debido al sentimiento de abandono que las embarga, pues se consideran “secuestradas y encarceladas injustamente” por el Gobierno de Nicaragua.

En la misma misiva las presas dijeron ser víctimas de “represión, constantes humillaciones, tratos crueles e inhumanos”.

Denuncias más torturas

La señora Gloria Ordóñez, madre de Nelly Roque, aseguró que las torturas físicas y sicológicas continúan, tanto en La Esperanza, como en la cárcel de varones La Modelo y en las celdas policiales de El Chipote.

Las madres acusaron al Gobierno y al Sistema Penitenciario Nacional por lo que les pueda pasar a sus hijas, ya que las autoridades, al conocer de la huelga de hambre, negaron todo acceso e información a los familiares, para que la protesta no saliera a luz y a la vez negaron atención médica a las reclusas.

Los familiares aseguran que hasta el miércoles se dieron cuenta que habían iniciado una huelga hace ocho días.

“Están en huelga de hambre en condiciones de salud muy frágiles y eso es un peligro para la vida de ellas, algunas con enfermedades crónicas (...) es responsabilidad del Gobierno garantizarles un mínimo de atención en salud”, advirtió Ordóñez.

La doctora Carla Sequeira, directora del área de asesoría jurídica de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), indicó que los familiares interpusieron la denuncia y considera una crueldad que el SPN no informara a los familiares de la decisión de sus hijas de entrar en una huelga de hambre e indicó que están obligados a prestar atención médica a las presas y dar las condiciones necesarias para su bienestar.

Daños a la salud

El doctor Javier Núñez, cirujano general con especialidad en laparoscopía, indicó que una huelga de hambre puede causar efectos muy negativos en la salud de la persona e incluso puede causar la muerte.

“Es necesario dar atención especializada y mantener a la persona en constante estudio. Los efectos pueden comenzar a notarse en los primeros cuatro días y ellas ya tienen más de una semana y en condiciones adversas. Los órganos afectados serán los riñones, hígado, pulmones y estómago por la falta de alimentos”, argumentó el galeno.