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Las prisioneras que llevan 10 días en huelga de hambre enfrentan una serie de peligrosas condiciones, como mareos, trastornos, delirios y daños en órganos vitales como el hígado, pulmones y riñones, afirmó un especialista.

El doctor Javier Muñoz, cirujano, señaló que el cuerpo comienza a resentirse después de cuatro días de huelga de hambre y las privadas de libertad ya tienen diez días en esta situación.

“Cuando no se ingieren alimentos y faltan los sustratos, carbohidratos y proteínas, que son el combustible del cuerpo humano, empieza el autoconsumo de grasas y nutrientes en el cuerpo para su buen funcionamiento”, explicó el experto.

“El hígado es el primer órgano que entra en acción, por su almacenamiento de glucosas que son expulsadas al torrente sanguíneo para dar al cerebro su único alimento. El segundo órgano en sufrir, son los riñones, seguidos de los pulmones y, por ende, el sistema circulatorio”, dijo el doctor Muñoz.

Destacó que una persona en huelga de hambre necesita ser atendida y supervisada constantemente, monitoreando signos vitales y midiendo los niveles de sodio, potasio y cloro. La persona tiene que estar canalizada con suero para que su salud no se deteriore tan rápido.

El especialista también indicó que otro de los órganos afectados es el sistema digestivo, porque los jugos gástricos comienzan a dañar las paredes del estómago.

“En determinado momento la persona puede caer en desequilibrio electrolítico severo, el cuerpo se seca, se degrada, comienza a experimentar mareos y sufrir delirios, entre otros trastornos”, argumentó el doctor Núñez.

Carrera contra el tiempo

Señaló que por los meses de confinamiento y una mala alimentación, el cuerpo de las protestantes puede sufrir los efectos en menor tiempo posibles. Además, dependiendo del tiempo en que permanezcan sin ingerir alimentos, los efectos por la descompensación física puede ser severa, crónica y hasta causar la muerte.

La ciudadana belga-nicaragüense Amaya Coppens está débil y con problemas de presión arterial, entre otros problemas que le han ocasionado los 10 días de huelga de hambre que mantiene en la cárcel junto a otras manifestantes prisioneras, como forma de protesta por el maltrato que han estado sufriendo.

Las prisioneras han sido víctimas de golpizas, la restricción de algunos derechos dentro de la cárcel y hasta el aislamiento de algunas de ellas, según sus denuncias.

Prácticamente todas las manifestantes presas en huelga de hambre están expuestas al deterioro de su salud y a adquirir otras enfermedades por las condiciones antihigiénicas en que se encuentran en la cárcel, advierten organismos defensores de los derechos humanos.

Coppens fue chequeada este viernes por médicos del Instituto de Medicina Legal por los daños que le está causando la falta de alimentación.

“Fue chequeada y está débil, con problemas de presión. Hasta el lunes posiblemente podremos verla”, indicó Tamara Zamora, madre de Amaya Coppens, quien señaló que el chequeo fue gracias a la intervención de la embajada de Bélgica, que solicitó que fuese enviada al IML, pero no hay una comunicación oficial de los resultados.

Ruth Matute, quien está bajo arresto domiciliar, sufre problemas del corazón. Archivo / END

Zamora dijo que hasta el momento, a través de la embajada, se comunicaron con el abogado Maynor Curtis, a quien solo le dijeron que fue chequeada.

Por su parte, Carla Sequeira, directora de asesoría legal de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), comentó que la denuncia de la huelga de hambre de las internas en el penal de mujeres La Esperanza fue interpuesto por los familiares de Nelly Marilly Roque Ordóñez, Amaya Coppens Zamora, Yaritza Rostrán Mairena, María Adilia Peralta Cerrato, Jamileth Gutiérrez Moncada, Solange Centeno Peña, Johana Espinoza Delgado, Karla Matus Méndez, quienes decidieron iniciar una huelga de hambre indefinida desde el 27 de febrero, continuando su lucha y protesta contra el gobierno desde la cárcel y pidiendo al pueblo nicaragüense que no se olviden de ellas.

De las ocho protestantes que están en huelga de hambre, el 29 de octubre siete de ellas resultaron fuertemente golpeadas.

Otra paliza se escenificó en el penal La Esperanza, el 7 de febrero, donde las que se llevaron la peor parte fueron Irlanda Jerez y las hermanas Olesia y Tania Muñoz Pavón, de Niquinohomo, de acuerdo con las denuncias.

ÓRGANOS SE DETERIORAN

Entre tanto, Sequeira señaló que Coppens está siendo atendida por el Instituto de Medicina Legal por gestiones diplomáticas, pero no se sabe si las otras internas están recibiendo atención, por los cual les preocupa el estado de salud de ellas.

Dos de las protestantes, Nelly Marilly Roque Ordóñez y Solange Centeno Peña, entraron a la huelga de hambre con problemas de salud.

La primera padece de hipotiroidismo, claustrofobia, depresión y gastritis crónica, mientras Centeno también tiene serios problemas de salud, por lo cual los familiares han denunciado la falta de humanidad de las autoridades carcelarias, porque además de no prestarles atención médica, no permiten el ingreso de medicinas.

Gloria Ordoñez, madre de Nelly Marilly Roque Ordóñez, indicó que las restricciones de las autoridades del penal son parte de la tortura física y sicológica que infringen a las privadas de libertad, impidiéndoles visitas, medicamentes, alimentos y atención médica. Por tanto, responsabilizan a las autoridades de lo que suceda con sus hijas.

Zamora dijo no tener muchas esperanzas con la intervención de la Cruz Roja Internacional, ya que recientemente las vinieron a ver, pero no hicieron nada por ellas.

“Los casos graves de salud continúan ahí y ¿qué hicieron? Nada. Pura propaganda”, comentó la madre de Coppens.