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Aunque el Gobierno muestre signos de buena voluntad para continuar con el diálogo, no se pueden sostener negociaciones mientras persiste un patrón sistemático de represión en el país y mientras haya manifestantes detenidos, denunció este lunes en Ginebra, Suiza, el secretario ejecutivo adjunto de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, Dennis Darce.

“La verdad es que la violación de derechos humanos continúa, en Nicaragua es prohibido levantar una bandera azul y blanco en una calle, es prohibido plantarse en una plaza pública y decir algo en contra del Gobierno, tener un medio de comunicación independiente y transmitir información y noticias sobre lo que está pasando, estamos en un sistema de amenaza constante”, dijo Darce. 

Junto a Marcos Carmona, director de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), en una conferencia en la Universidad de Ginebra, ambos defensores de derechos humanos demandaron mayor apoyo internacional para poner fin a una de las peores crisis de derechos humanos que vive Nicaragua. 

“Las pocas probabilidades de presión sobre el Gobierno de Nicaragua están en la comunidad internacional. El Gobierno a nivel interno ha acallado cualquier posibilidad de que la gente pueda expresarse y opinar (…) Por eso resulta sumamente relevante que Naciones Unidas se pronuncie por Nicaragua”, manifestó Darce durante su intervención. 

Fortalecer trabajo 

En el evento organizado por la Red Internacional de Derechos Humanos (RIDH), Carmona denunció los “abusos y atropellos” cometidos en  el contexto de la crisis que inició en abril de 2018. 

Carmona detalló que desde abril de 2018 hasta enero de este año, la CPDH ha recibido más de 4,500 denuncias de violaciones a los derechos humanos. 

Un 60% son casos por amenazas de muerte de personas que “tienen temor a perder la vida a manos de grupos de paramilitares”, un 20% denunció detenciones ilegales,  un 10% por abuso de autoridad, un 5% son denuncias de los médicos que fueron despedidos en el contexto de la crisis, entre otros. 

“Dentro de estos procesos, para nosotros hay una violación del debido proceso y por ende, una violación absoluta a sus derechos humanos, Hay personas detenidas por el solo hecho de cantar el Himno Nacional o andar la bandera”, denunció Carmona.

Según Carmona, las personas que fueron liberadas el pasado 27 de febrero en el contexto del inicio de las negociaciones entre el Gobierno y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia están sometidas en un estado de “represión, porque en cualquier momento el Gobierno puede llegar a detenerlos”. 

Por otro lado, el secretario ejecutivo adjunto confirmó que la migración de miles de nicaragüenses les obligó a fortalecer el trabajo que realizan en las sedes que tienen en Costa Rica y Miami (Estados Unidos), principales puntos donde se han exiliado los nicaragüenses que huyen de la represión. 

En el evento estuvo presente Diego Coppens, hermano de la líder estudiantil Amaya Coppens, de 24 años, y estudiante de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), quien es parte de las mujeres que enfrentan procesos judiciales por participar en las protestas contra el Gobierno en la ciudad universitaria.

El pasado 4 de marzo, los representantes de la CPDH que permanecen desde hace varias semanas en Ginebra, denunciando la crisis de derechos humanos de Nicaragua, se reunieron con Michelle Bachelet, quien preside la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh).