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Las manifestantes presas que mantenían una huelga de hambre en el penal La Esperanza decidieron suspender la protesta, pero sus familiares están demandando una valoración médica porque consideran que están mal de salud.

La decisión de las prisioneras de suspender la huelga surgió luego que la Alianza Cívica demandara como condición para regresar a la mesa del diálogo, que liberaran a los manifestantes que guardan prisión.

Mariela Cerrato, madre de la presa María Adilia Peralta Cerrato, dijo en una conferencia de prensa en la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), que los familiares les imploraron a sus hijas que había otras formas de luchar y no las quería muertas, ya que en el penal de mujeres La Esperanza en ningún momento les brindaron atención médica.

“Están matando a nuestras hijas. El penal nunca aceptó que nuestras presas estaban en huelga de hambre, nos decían que estaban bien, pero no era cierto”, dijo Cerrato.

Agregó que el nuncio apostólico, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, que entró a verlas, no ha hablado con los familiares.

Familiares de las manifestantes presas anunciaron la suspensión de la huelga de hambre que mantenía un grupo de ellas. Óscar Sánchez/END

“Están en una condición de deterioro de su salud. Para presentarlas ante el nuncio a mi hija tuvieron que llevarla a rastras a la habitación bonita para la foto. Otra vomitó antes de llegar a la mesa. Ellas necesitan ser valoradas por un médico. Pedimos a la Cruz Roja Internacional que pida el acceso a ellas y las asista”, pidió Cerrato.

Por su parte, Tamara Zamora, madre de Amaya Coppens, señaló que también su hija está en malas condiciones y le comunicó que las presas políticas suspendieron la huelga, pero depende del rumbo que puedan tomar las negociaciones de la Alianza Cívica, si retoman la huelga.

“Pasaron diez días sin comer. Comenzaron a ingerir alimentos, pero de a poquito porque es malo reanudar el régimen alimenticio normal, sin embargo, esto debería ser asistido por un médico. No sabemos qué consecuencias tuvo para su salud esta protesta”, dijo Zamora.

En el caso de la periodista Lucía Pineda Ubau, la demanda de las privadas de libertad es que la saquen del aislamiento y le permitan convivir con las otras prisioneras, ya que tenerla apartada la está afectando en su nivel emocional. 

Federico Coppens, padre de Amaya Coppens, dijo estar sorprendido de las estrategias y tácticas de tortura y consideró inhumanas las formas para denigrar y burlarse de sus hijas.

Agregó que antes de que ellas suspendieran la huelga, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, las custodias hicieron un convivio y a pasar de todo el espacio que tienen para hacer lo suyo, llevaron el asador hasta la ventana de las prisioneras en huelga de hambre e incluso les ofrecieron platos para luego reírse de ellas.