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“Les invito a creer que la democracia es el mejor camino, que sea un buen tiempo de reflexión y conversión ante todo”, expresa uno de los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), monseñor Carlos Enrique Herrera.

En entrevista con El Nuevo Diario, Herrera pide a los católicos que eleven oraciones para que Dios ilumine a los nicaragüenses, en especial a las dos partes del diálogo, “para que se conduzcan por la sinceridad, que es el verdadero camino para devolver la democracia a Nicaragua”.

¿Qué impresión le dejó la reciente  visita del nuncio apostólico a los manifestantes presos?

Creo que es una buena señal. El haber obtenido el permiso le otorga una buena labor pastoral. Él, antes de ser una figura diplomática, ante todo es el representante del papa Francisco en Nicaragua, y sobre todo, un pastor. Considero que ha sido buena la visita. Yo lo veo positivo el visitar a los presos y animarles.

Monseñor Carlos Herrera.

¿Existe  buena comunicación entre el nuncio y los obispos de la Conferencia Episcopal?

Sí. Él ha estado más pendiente como invitado en el diálogo, siempre es muy respetuoso con la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Recordemos que nosotros somos los que llevamos la evangelización en Nicaragua y todas las tareas que implican lo social. Todo lo que el nuncio está queriendo hacer en estas conversaciones es buscar soluciones para Nicaragua, aunque creo que no solo depende de él, sino del Gobierno y la Alianza Cívica, para que se dé una salida democrática en paz y justicia.

¿El “no” a la participación de la CEN en el diálogo lo estuvieron pensando?, ¿qué inseguridades tuvieron?

Todos, siempre hemos dicho que el diálogo es el mejor camino para solucionar conflictos. Nosotros miramos una cierta inseguridad, porque nunca nos sentimos claros sobre cuál era la función que íbamos a cumplir en el diálogo. Los asesores que se solicitaban, no significaba que podían ser obispos, podía ser algún laico.

¿Cómo lograron entender esa invitación?

No era muy clara la invitación, no podíamos dar una afirmación si no estaban claras las cosas. Antes fuimos mediadores, no solo testigos. Ahora solo se hablaba de testigos. Es más, se invitó a otros, como los pastores (evangélicos) solo para escuchar.

¿Qué le pareció a usted la invitación a los representantes de la iglesia evangélica, quienes fueron criticados cuando los protestantes pedían refugio?

La parte social la promueven poco ellos. Ellos son dados más a lo espiritual; en cambio a nosotros nos diferencia que tenemos la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que nos compromete a defender los derechos humanos, como el papa Francisco lo dice. Nosotros nos sentimos siempre comprometidos con las personas más necesitadas.

¿Qué aporte puede hacer  la iglesia evangélica en el diálogo?

El rol (de testigos) es muy pasivo, por eso nosotros, al tener muchas dudas, nos encomendamos mejor a apoyar al pueblo, a orar y a pedirles que sean ellos los protagonistas de reclamar sus derechos.

Si los obispos de la iglesia católica confirmaran su participación en el diálogo, ¿pondrían condiciones?

No. Nosotros no ponemos condiciones, creo que como invitados no podíamos poner condiciones; ahí le competía a las dos partes, más a la Alianza. La Alianza es la que debió decir que no solo fuéramos testigos. Creo que si hay otra clase de invitación, podríamos evaluar.

¿A qué laicos se referían en el comunicado donde negaron su participación en el diálogo?

No solo al grupo de ellos, sino, a la población. A todos los que como ciudadanos tiene necesidad de buscar una solución al problema, por eso es importante saber escuchar a todas las personas de la sociedad nicaragüense.

¿Qué le recomienda al delegado de la oea en nicaragua, Luis Ángel Rosadilla?

Que sea objetivo en sus observaciones. Que dé una respuesta objetiva a lo que un pueblo está deseando: libertad de expresión, democracia y liberación de presos políticos, para poder entrar a un diálogo con más sinceridad, con más confianza para que se liberen esas tensiones.

¿Qué  espera usted del gobierno?

Del Gobierno espero una buena reflexión, que  tenga buenas decisiones para el país y que se haga un diálogo con buena disposición.

Nuestro reto es acompañar al pueblo, animar y orar, así como se expresó en el comunicado de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

A más de 10 meses de crisis en Nicaragua, ¿qué merece escuchar la población?

No perdamos la esperanza, sigamos luchando. Que estos sean unos tiempos para reflexionar, no seamos individualistas y negativos. Esta situación nos ha unido como cristianos y nos invita a no volver a caer por los errores. Les invito a creer que la democracia es el mejor camino, que sea un buen tiempo de reflexión y conversión ante todo. Les pido a los fieles que elevemos oraciones para que Dios ilumine a los nicaragüenses y en especial a las dos partes del diálogo, para que se conduzcan por la sinceridad, que es el verdadero camino para devolver la democracia a Nicaragua.