•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Web

Las apariencias engañan y eso precisamente es lo que ocurrió este viernes al mediodía, cuando las autoridades del Sistema Penitenciario Nacional simularon haber excarcelado a un grupo de manifestantes opositores.

Y lo que sucedió es que un grupo de personas, familiares de protestantes antigubernamentales, se apostaron desde horas de la madrugada, en las afueras del Penal.

Los familiares de los presos llegaron a conocer de primera mano si sus parientes eran parte del segundo grupo de reos excarcelados por el Gobierno, desde que se retomaron las negociaciones.

La gente se aglomeró alrededor de unas vallas metálicas instaladas a unos 50 metros de la entrada principal del Penal, y desde ese retén, controlaban el ingreso y salida de visitantes.

El pasado miércoles, la Alianza Cívica emitió un comunicado señalando que tras sostener un encuentro con representantes del Gobierno, el nuncio apostólico Waldemart Sommertag y el delegado especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Ángel Rosadilla, un grupo de prisioneros sería excarcelado.

La Alianza estableció que este viernes ocurriría. Aunque no se indicó la hora de excarcelación, familiares con parientes detenidos llegaron al lugar desde tempranas horas. Algunos, inclusive, hasta de madrugada.

El bus en el que hicieron creer que iban manifestantes excarcelados. Bismarck Picado/END

Pasada la 11:00 a.m., un fuerte dispositivo de seguridad fue desplegado en el área, y del interior del penal La Modelo dos buses salieron.

Por el tamaño y la expectativa de que saldrían una gran cantidad de opositores, sus familiares se abalanzaron sobre las unidades, que en sus costados tiene la leyenda Sistema Penitenciario Nacional.

Los vehículos, un bus blanco y con franjas amarillas y un microbús blanco, tipo coaster, salieron rápidos del lugar.

Las personas que esperaban a sus familiares no lograron observar si sus parientes viajaban en los buses, pero al escuchar que del interior gritaban ¡Viva Nicaragua libre¡ dedujeron que se trataba de los manifestantes.

Una de las personas que iba en el interior del bus en el que todos creían iban manifestantes excarcelados. Bismarck Picado/END

Como la mayoría de las personas llegó en taxi o a bordo de buses del transporte urbano colectivo, no se molestaron en seguir a los buses, y asumieron que si su pariente había sido excarcelado, las autoridades del penal lo trasladarían hacia sus hogares, como ocurrió días atrás, cuando el Gobierno y la Alianza Cívica, con la Iglesia Católica como invitada, acordaron retomar las negociaciones.

Los que sí corrieron tras los buses, fueron los hombres y mujeres de la prensa nacional e internacional, sin percatarse que se trataba de un engaño.

Y el ardid consistió en que a bordo de los buses viajaban custodios y funcionarios del Penal y no los manifestantes excarcelados.

Como los buses tienen cortinas, los custodios las utilizaron para ocultar sus rostros y cuerpo y solo dejaron al descubierto sus manos, con las que saludaron al salir del penal.

Los buses tomaron direcciones distintas. Uno circuló con dirección al departamento de Masaya y el otro, viajó sobre la carretera Panamericana Norte.

Durante el trayecto por la Panamericana, los custodios saludaban con sus manos a las personas que salieron de sus casas y puestos de trabajo para verles pasar y gritar consignas antigubernamentales.

Y mientras circulaba sobre la carretera, el Ministerio de Gobernación emitió un comunicado, informando que 50 reos habían sido excarcelados. En la misiva precisaba que una cantidad considerable de los presos habitaba al occidente del país.

Esta información junto al hecho de que el bus se dirigía con dirección a la carretera Nueva a León, nadie sospechó que se trataba de una mentira.

El engaño quedó al descubierto cuando el bus que se dirigía a Masaya, al llegar al sector del Coyotepe, detuvo la marcha, hizo un giro y se enrumbó nuevamente a la Modelo.

En tanto la unidad que se dirigía al occidente, y que concentró la mayor atención de los periodistas de medios nacionales e internacionales, al llegar a la ciudad de León, detuvo su marcha en una estación de servicio y retornó a la capital.

Mientras esto sucedía, un microbús en la capital dejaba casa a casa a algunos manifestantes.

Los custodios encargados de hacer las entregas, al percatarse de la presencia de un equipo de El Nuevo Diario, intentó obstaculizar la labor, al impedir hacer fotografías.