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La doctora Carla Sequeira, directora del área de área de denuncias de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, ha recibido una serie de denuncias sobre extralimitaciones que impone el personal del penal conocido como La Modelo contra familiares que llegan a ver a manifestantes presos.

También relata algunos episodios que personalmente le ha tocado vivir durante la visita a su esposo, Jaime Ampié Toledo, el activista de derechos humanos criminalizado por el gobierno cuando hacía su labor de denuncia durante las protestas.

¿CÓMO ES LA SEGURIDAD PARA EL INGRESO DE UNA VISITA A LA MODELO?

Las medidas de seguridad son extremas y aumentan para los familiares cuyo preso está en las celdas de máxima seguridad.  En mi carácter personal no he pasado mayor cosa, pero sí en una ocasión, durante la requisa, me mandaron a bajarme el pantalón. Esto no es nada comparado con el trato denigrante que denuncian otras mujeres. Esto no sólo ocurre para las visitas conyugales, sino también para las visitas familiares y lo peor es para los prisioneros políticos de la galería 300, que no tienen contacto físico en las visitas familiares. Ves al privado de libertad a través de un vidrio y por tanto no hay acceso a contacto.

¿EN QUÉ MOMENTO SE PERCIBE QUE EXISTE UNA DIFERENCIA EN EL TRATO?

En la 300 no sólo están los presos políticos, sino también presos comunes que por su peligrosidad o la condición del delito cometido, están ahí. Entonces cuando ves el trato se siente una  diferencia. En primer lugar, cuando se va a dejar paquetería pasan los familiares de presos comunes antes que los políticos, independientemente de si usted llegó primero en la fila desde muy de mañana. Si llega tarde un familiar de los comunes, nos apartan y lo priorizan.

SEGÚN VI, NO TODO EL PENAL TIENE VISITA EL MISMO DÍA Y SE DIVIDE POR GALERÍAS. INCLUSO LA VISITA SE PUEDE DECIR QUE SON DOS POR MES. UNA FAMILIAR Y OTRA CONYUGAL ¿CÓMO ES EL PROCESO PARA ENTRAR?

Están las visitas familiares, conyugales y día para entrega de paquetería. Para la entrega de paquetería no te dejan meter cualquier cosa. En la parte de paquetería se limita el tipo de alimentación, reduciéndose a productos como pinolillo, avena, azúcar entre otros elementos. Si querés que los alimentos que llevás duren, es mejor que sean secos o de consumo rápido. No se puede ingresar nada enlatado, vos sabés… por la lata. Aunque las restricciones son generales como la prohibición de cítricos como piña, naranja, limón, entre otros (por su efecto corrosivo), a los comunes les dejan entrar chile, pero a los presos políticos lo tienen prohibido. Incluso los guardas que reciben la paquetería huelen los alimentos para identificar algunos ingredientes y si tienen dudas te abren y revisan con la mano los alimentos para ver lo que llevan. Hay letreros en la entrada, pero en las primeras visitas a todos se les va y no siempre lo leen. Hay que tomar en cuenta que no podés entrar con tu teléfono celular. Si pasas con él, te lo quitan; si tenés suerte te lo regresan cuando quieren, aunque hay casos donde se quedan con el aparato. Por ejemplo, a la mamá de Christopher Nairobi Olivas Valdivia, no se percató, dejó el teléfono e inocentemente entró solo con el cargador del teléfono. Además de regañarla le quitaron el cable y como sanción le prohibieron la visita familiar a la que sólo tenés derecho una vez al mes.

Carla Sequeira, directora del área de área de denuncias de la Comisión Permanente de Derechos Humanos. ARCHIVO/END
¿CUÁLES SON LAS REGLAS DEFINIDAS?

Ese es el problema. Las reglas del juego en el penal cambian constantemente, sin ninguna explicación del porqué. Una semana te permiten un producto, pero a la semana siguiente no les parece y te lo regresan. Es complicado porque no sabés a veces qué podés llevar y cómo lo podés llevar. A los comunes de la 300 se lo pueden permitir, pero a los políticos no.

¿CUÁNTAS REQUISAS SON PARA INGRESAR LA GALERÍA?

Son varias. A la entrada, cuando pasás por la aguja y hay otra en la galería. Cuando es visita familiar la revisión de los guardas es por género: hombres revisan a hombres y mujeres a mujeres. En el área de paquetería es la primera requisa. Te buscan por todos lados. Usan un detector de metales, una especie de paleta. La pasan por todo el cuerpo para ver si no llevás algún objeto metálico.También te revisan los bolsillos, el sostén, te tocan los pechos, y si la funcionaria no está satisfecha, te pasan a un cuartito a la derecha de la recepción de paquetería. Es una especie de bodega donde exigen que te quités la ropa. En una denuncia en CPDH, se conoció que a una muchacha no solo le demandaron que se bajara el pantalón, sino también la ropa interior y como estaba con su período le pidieron que incluso se quitara su protección, supuestamente para comprobar que no llevan algún tipo de objeto no permitido.

En la cárcel de mujeres La Esperanza, los familiares de manifestantes presos también son revisados antes de ingresar al penal. ARCHIVO/END

¿CUÁL ES LA SEGUNDA REVISIÓN?

Pasás a una aguja que divide las zonas entre La Modelo con sus galerías para presos comunes y la galería 300, que es de máxima seguridad.  Ahí se hace una requisa rápida con la paleta. Antes de llegar al área de visita de la 300, en un cuartito, comienzan con otra requisa. Si hay dudas, nuevamente te piden que te quités las prendas de vestir. Luego pasás bajo un aro, que detecta metales, igual que en los aeropuertos, antes de entrar al área de visita de la 300.

¿ESA REVISIÓN ES SÓLO PARA LAS VISITAS CONYUGALES?

Para colmo son igual de restrictivos con las visitas familiares, donde mirás a tu familiar tras un vidrio, con un guardia detrás de vos. Al final, aunque lo intentaras, no hay forma de pasar nada, así que no entiendo el por qué te requisan tanto. Según el reglamento del penal, son 30 minutos de plática usando un teléfono y 15 minutos de tacto durante la vista familiar. Los presos políticos no tienen derecho al tacto. Nunca lo han dado. Otra diferencia es que hay tres cabinas para la visita y el penal permite que los comunes con sus familiares usen las tres. En la visita de los políticos sólo se permite una cabina y tenés a un guarda del penal dentro escuchando todo. Hasta que termina tu turno viene el siguiente.

¿EN LA VISITA CONYUGAL HAY RESTRICCIONES?

Para las visitas conyugales, primero pasan las visitas de los comunes. La visita conyugal es el único momento que tenés privacidad, conste que es con tiempo limitado. Hay que recordar que los presos políticos recluidos en la galería 300 no tenían derecho a las visitas conyugales, estaban prohibidas. Se permitió a partir de octubre del 2018.

¿QUÉ SUCEDE SI EL FAMILIAR RECHAZA EL ABUSO?

El familiar está a merced de lo que determinan los guardas del penal. Así que si no cumplís con las demandas de seguridad, no te permiten pasar a la visita.
También si se comienza a reclamar o denunciar, se considera que las consecuencias las paga el privado de libertad. Hay una saña, en especial contra las visitantes mujeres. La parte de denigrar y el abuso del poder están enfocados sobre la mujer, quienes reciben mayor maltrato de los funcionarios.

Una imagen de archivo de una de las galeras de la cárcel Modelo, en Tipitapa. ARCHIVO/END.

¿ESTO OCURRE TAMBIÉN CON HOMBRES, DURANTE LA VISITA EN EL PENAL DE MUJERES LA ESPERANZA?

Hay que señalar que en la cárcel de mujeres La Esperanza no les aplican esto a los hombres, como buscar en sus cavidades, pero es una práctica contra las mujeres en La Modelo. Además de un abuso es una forma de denigrar a la mujer, porque no hay un consentimiento del manoseo y del abuso sexual porque está bajo cohesión de los guardias del penal. Las requisas tienen un límite, que es  la dignidad de la persona y fuera de ese límite hay un delito penal para los funcionarios públicos.

¿SE PUEDE DEFINIR QUE HAY UNA CLARA DISCRIMINACIÓN CONTRA LOS PRESOS POLÍTICOS?

Por supuesto que sí. Hay un trato diferenciado entre los políticos y los comunes. Estos últimos está claros que tienen más beneficios. Se supone que el penal tiene sus normas, sin embargo saben muy bien que los encarcelados por las protestas no son personas peligrosas, sin embargo hay una enorme presión en su contra. Están marcados por los funcionarios del penal, tratándolos como de una clase inferior, por el simple hecho de ejercer su (derecho a) protestar, o el hecho de defender los derechos humanos.