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Una de las herencias que podría dejar la actual crisis sociopolítica generada por el Gobierno, sería el incremento de la actividad delictiva en Nicaragua. Así lo manifestó Roberto Cajina, experto en temas de defensa y seguridad nacional, al ser consultado sobre el incremento de asaltos a mano armada en el país.

La inseguridad ante asaltos por sujetos armados y motorizados en diversos puntos de Managua, que se han difundido por redes sociales, mantiene alarmada a la población, quienes se sienten desprotegidos por las autoridades, según afirman los pobladores.

En la segunda semana del mes de marzo de 2019, en menos de 24 horas se cometieron tres asaltos por sujetos armados y a bordo de motocicletas, despojando a sus víctimas de dinero en efectivo y celulares.

En el sector de Bello Horizonte, un repartidor de pizza fue amenazado y despojado de sus pertenencias. Otro de los casos fue el robo de más de 70 celulares de alta gama en el negocio Mundo Digital, en el mismo sector. También un mensajero fue blanco de robo. A este le quitaron 250 mil córdobas en el sector del paso a desnivel de Portezuelo, según un recuento de los últimos casos.

En todos estos casos los testigos y las víctimas señalan a dos hombres armados a bordo de motocicletas.

Atracos en El Oriental

Hace una semana un comerciante del mercado Oriental fue despojado de C$10,000 que eran la venta del día, más su teléfono celular, por dos sujetos armados a solo cuatro tramos de distancia de su negocio, en el sector de Los Cocos.

Los delincuentes en plena luz del día y frente a otros comerciantes ejecutaron el robo a mano armada.

“Fue el sábado pasado (este martes se cumplen 11 días), como a eso de las 5:20 p.m., ya estaba saliendo del mercado cuando dos hombres me salieron de frente, uno me puso la pistola en la cabeza y me dijo que le entregara todo”, relató la víctima, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

“Fue el sábado pasado (este martes se cumplen 11 días), como a eso de las 5:20 p.m., ya estaba saliendo del mercado cuando dos hombres me salieron de frente, uno me puso la pistola en la cabeza y me dijo que le entregara todo”, relató la víctima, quien prefirió mantenerse en el anonimato. (Imagen refencial) Archivo/END

Como resultado del violento asalto, uno de los delincuentes le propinó una herida profunda en la cabeza al comerciante.

A los asaltantes no les importó que los vieran otros vendedores, mientras la Policía Nacional no le brinda vigilancia a este centro de compras.

Más delincuentes

El especialista en seguridad refiere que se podría hablar de dos tipos de actividades delictivas; una común vista antes del 18 de abril del año pasado, y una de nuevos delincuentes comunes (parapolicías).

“Esa gente tiene varias características, entre ellas la formación militar, conocen manejo de armas de fuego, tienen una relativa base social. Las armas de fuego en sus manos son parte de lo que les quedó durante el funcionamiento como paramilitar y cuentan con recursos como motocicletas”, detalló Cajina, al señalar que después de los actos represivos, los parapolicías vieron la delincuencia como algo común y “sustentable”.

Cajina señaló a El Nuevo Diario que a pesar de no contar con estadísticas oficiales  por parte de Policía Nacional sobre actividades delincuenciales, el incremento se hace reconocer a través de las denuncias en medios de comunicación y redes sociales.

En Nicaragua, la actividad delictiva ha sido relativamente baja en comparación a países de la región centroamericana, sin embargo, después de abril del año pasado la situación cambió radicalmente. (Imagen referencial) Archivo/END

“Se refieren a dos elementos: el primero a los asesinatos como consecuencia y los robos en varias modalidades, con fuerza e intimidación”, recalcó.

Cierres tempranos por temor

Como una medida de seguridad, los comerciantes de diferentes mercados en barrios de Managua  han optado por cerrar sus negocios a las 4:00 p.m.

“Desde que me robaron, en este sector estamos cerrando a las 4:00 p.m., para evitar que otro comerciante sea víctima de robo, porque los delincuentes armados están entrando tipo 5:00 p.m. y a esa hora no hay seguridad en el mercado”, dijo un comerciante que omitió su identidad.

Por su parte, Nubia Rocha, otra comerciante que tiene más de 40 años de trabajar en el Oriental, aseguró que hace varios días tuvo una reunión con un comisionado para resguardar el centro de compras, sin embargo, no hay presencia policial.

“Nosotros como comerciantes tememos por nuestra seguridad. El comisionado me dijo que iba a mandar mayor vigilancia y hasta la fecha no ha venido ningún policía”, lamentó Rocha.

Estos hechos causan temor entre los nicaragüenses y hacen afirmar al especialista en seguridad, Roberto Cajina, que “la actividad delictiva es parte de la herencia nefasta que se convertiría en una violencia criminal común”.

En Nicaragua, la actividad delictiva ha sido relativamente baja en comparación a países de la región centroamericana, sin embargo, después de abril del año pasado la situación cambió radicalmente.

“En un futuro muy cercano vamos a tener un mayor incremento de la actividad delictiva común, más el involucramiento de los paramilitares que tienen mejores técnicas e insumos”, detalló Cajina.

Una de las grandes prioridades de las futuras autoridades gubernamentales de Nicaragua será la recuperación de la economía, “pero no se puede recuperar la economía sin seguridad, hay que establecer una especie de relación armónica proporcional entre los esfuerzos de la recuperación económica y los esfuerzos por garantizar seguridad en el país”, puntualizó Cajina.