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Oficialmente la Policía Nacional liberó a 164 ciudadanos que habían sido capturados por la manifestación del sábado, en los alrededores de Metrocentro y la colonia Centroamérica, pero la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) denunció que todavía hay gente encarcelada en las delegaciones distritales de Managua.

Pablo Cuevas, asesor legal de la CPDH, dijo que este lunes no descansaron en todo el día por la cantidad de denuncias que llegaron debido a la agresión policial del sábado contra los manifestantes, cuyos detenidos supuestamente fueron liberados como gesto de buena voluntad del Gobierno, pero según este organismo, aún hay gente presa.

Cuevas señaló que eso concuerda con las denuncias de personas que fueron a la manifestación y no han regresado a sus hogares.

Entre los testimonios están los del matrimonio de Lissette Sequeira y su esposo Pedro Ortiz, detenidos en un grupo de ocho personas que pretendían participar en la actividad cívica. En el grupo detenido se incluye a un adolescente de 14 años. El matrimonio y tres personas fueron liberados el lunes, pero varios manifestantes quedaron presos.

Sequeira narró que al ser capturados, los lanzaron a la tina de la patrulla, presionándolos contra el piso del vehículo con las rodillas sobre ellos y los llevaron a la estación V, donde los metieron en cuartos oscuros y uno por uno fueron interrogados. 

“Ahí sufrimos agresión verbal y física. Salió un agente con acento caribeño y comenzó a insultarme y dijo que nos iban a hacer desaparecer y como yo llevaba las uñas largas, dijo que estaban buenas para arrancarlas”, comentó entre sollozos Sequeira. 

Su esposo, Pedro Ortiz, en su testimonio también identificó el acento extranjero entre los agentes que los interrogaban.

“Si subís la mirada te dan un golpe para que no veas quién te está agrediendo”, comentó Ortiz.

Asedio policial

Destacó que a ambos los sacaron hasta la mañana del lunes y cuando los dejaron ir, aún quedaron tres detenidos de los que capturaron junto con ellos.

La pareja denunció que desde que salieron el lunes por la mañana, los han seguido y se mantiene un asedio policial en los alrededores de su vivienda.

Pablo Cuevas señaló que los casos siguen llegando y está la situación de un joven que por seguridad prefirió el anonimato, sin embargo, coincide con el relato del matrimonio y otros casos sobre el acento extranjero que percibieron entre los uniformados que los agredieron y amenazaron de muerte.

El testimonio del denunciante mencionado, señala que a eso de las 1:45 p.m. junto a otras personas con banderas de Nicaragua estaba en la gasolinera Uno de Metrocentro y una patrulla llegó hasta ellos desde el norte y luego otra patrulla que desembocó desde el oeste, rodeándolos.

“Unas mujeres policías comenzaron a agredir a una señora para quitarle las banderas y cuando vi que arrastraban a una señora, quise quitársela y me tomaron del cabello para tirarme contra el suelo”, dijo el joven en un video de su declaración.