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Habían pasado más de 5 meses desde que organizaciones opositoras al Gobierno realizaron la última manifestación en Managua, por lo que la invitación a la marcha del sábado 16 de marzo había generado expectativas sobre si podía realizarse.

Ese día, varios periodistas y fotógrafos de El Nuevo Diario fueron a la zona donde se realizaría la manifestación. El equipo compuesto por los periodistas Juan Carlos Tijerino y Nayira Valenzuela estaba en la rotonda Centroamérica, el punto de partida de la marcha.

Los periodistas Ana Cruz y Mauricio González, más el reportero gráfico Óscar Sánchez, se movían en el trecho de lo que sería el recorrido de la marcha, pero las patrullas policiales se desplazaban hacia el norte y el vehículo de El Nuevo Diario tuvo que ingresar por una calle marginal, donde pudieron presenciar los primeros arrestos contra personas que se dirigían, banderas azul y blanco en manos, hacia el punto de concentración de los protestantes.

“Vimos que los antimotines comenzaban a golpear a los periodistas y las personas que estaban ahí, desde el vehículo comenzamos a hacer fotos, pero como todavía estábamos a larga distancia, decidimos bajar. Nayira iba adelante haciendo fotos y yo logré grabar la imagen de cuando los antimotines están golpeando a un señor y a empujones hacen que entre a un vehículo particular”, relata Tijerino.

Nayira Valenzuela recuerda que entre en la calle que separa la gasolinera UNO y el edificio Lafise, en carretera a Masaya, todo era represión: gritos, detenciones, empujones y sonido de sirenas.

“Vimos un cordón de seguridad policial completo que estaba reprimiendo a la prensa internacional, nosotros quedamos justamente detrás de la policía para grabar los acontecimientos, cuando en eso apareció un oficial a cargo del operativo y dijo que no estuviéramos grabando porque nos iba a llevar presos. No había terminado de decir la frase, cuando escuché el sonido de botas que se acercaban hacia nosotros”, narra Valenzuela.

En ese momento, los periodistas comenzaron a correr, tratando de refugiarse en algún lugar o entre los vehículos que estaban todavía por la zona. Inesperadamente alguien abrió la puerta de uno de los carros y les ofreció subir para sacarlos del sitio.

Este vehículo había avanzado una media cuadra cuando un microbús se atravesó en la calle y de él bajó un oficial con un arma en la mano e hizo señales al automóvil para que se detuviera. El conductor hizo una maniobra para evadirlo y lograron avanzar hasta un punto más seguro, donde permanecieron hasta que lograron salir de la zona.

Atrapados en parqueo

El equipo integrado por Ana Cruz y Óscar Sánchez estaba en la gasolinera UNO de carretera a Masaya y lograron ver cuando varios ciudadanos fueron apresados.

Allí, las agresiones a los periodistas iniciaron contra el camarógrafo de la Agencia Francesa de Prensa (AFP), Luis Sequeira. El Nuevo Diario comenzó a fotografiar y filmar lo que sucedía, pero “cinco minutos bastaron para que esa fuerza policial nos replegara y nos hiciera buscar refugio en el parqueo de Lafise; ya en ese sitio, comenzaron a rondarnos y en algún momento pasaron disparando por el portón norte del parqueo; algunos optaron por lanzarse al suelo, protegiéndose de las balas, y en lo personal lo que hice fue agacharme y ubicarme detrás de unas escaleras”, cuenta Cruz.

La reportera agrega que hasta ese momento se percató que no se había colocado el chaleco de protección, “porque, claro, en el momento de la euforia, la adrenalina y el hecho de querer registrar en imágenes esa brutal agresión de la policía a manifestantes que no estaban armados, me hizo prácticamente olvidar la seguridad que debía garantizar para mí”.

Óscar Sánchez dice que al momento de iniciar el ataque de los policías contra los periodistas, quisieron arrestarlo y en ese intento uno de los antimotines lo golpeó en la pierna, mientras otro intentaba quitarle la cámara; al final, solo le robaron el teléfono celular con el que había filmado algunos de los sucesos de ese día.

Sánchez logro refugiarse en el estacionamiento privado y desde ahí pudo registrar con su cámara parte del asedio policial a la zona y el momento en que los protestantes tuvieron que colocarse “pecho a tierra” al escuchar las detonaciones de armas de fuego.

“Pude hacer la foto de (José Dolores) Blandino cuando se tiraba al suelo. En ese lugar estuvimos buen rato refugiados, hasta que fue seguro poder salir”, dice Sánchez.

Registro en video

El periodista Mauricio González estuvo en Metrocentro donde pudo filmar los momentos en que los que manifestantes realizaron un plantón y las agresiones de que fueron víctimas por las fuerzas antimotines.

“A eso de las 2:30 p.m., los manifestantes estaban protestando de una forma pacífica en el interior. Después decidieron salir a la calle principal de carretera a Masaya y por un momento bloquearon el paso de los vehículos. Cuando finalizaron la protesta, cantaron el Himno Nacional y volvieron a entrar”, cuenta González.

Óscar Sánchez dice que al momento de iniciar el ataque de los policías contra los periodistas. Óscar Sánchez/END

Diez minutos después, las fuerzas policiales ingresaron por uno de los costados del parqueo y empezaron a arrestar y golpear a los manifestantes. Uno de los agredidos, contó a González que tenía una herida profunda en la cabeza.

La manifestación convocada por la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) se saldó con el arresto de 165 personas, las cuales fueron liberadas horas después.