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La oferta per cápita es la cantidad de agua que le compete a cada ciudadano, explicó el oficial de industrias extractivas del Centro Humboldt, Jurgen Guevara, en vísperas del Día Mundial del Agua que se celebra este viernes.

La capacidad per cápita de agua en Nicaragua es de 38,000 litros de agua por año por cada habitante, mientras que la de Brasil, superior en tamaño y población, es de 48,000 litros, precisó el especialista.

“Tenemos suficiente cantidad de recursos para poder saciar las necesidades de la población actual y estamos solo detrás de Brasil”, afirmó Guevara.

Guevara indicó que lo que le da al país esa riqueza hídrica, son las condiciones agro climáticas e hidrológicas.

“Hay zonas donde llueve 6,000 milímetros anuales, en la costa Caribe. En el peor de los casos en las zonas más secas, Madriz y toda la parte del corredor seco tenemos un mínimo de 600 milímetros de lluvia anual, sin embargo, es posible poder satisfacer la demanda de agua”, considera Guevara.

Incluso el lago Cocibolca podría satisfacer la demanda de agua de una ciudad, si se implementara la tecnología para aprovechar el agua, opina el experto.

Sin embargo, este privilegio, podría estar en riesgo con el cambio climático, advirtió.

En las zonas rurales, principalmente en la zona central del país, la mayoría se abastece por pozos y aguas superficiales. Archivo/END

“Con el monitoreo que hemos realizado nos indica que esta disponibilidad de agua irá disminuyendo y de no enfrentar los efectos del cambio climático esto nos va repercutir de una forma significativa”, revela Guevara.

Además afirmó que en la capital, más del 80% de la población se abastece del acuífero subterráneo que depende de la parte alta y media de la sub cuenca sur del lago de Managua.

“Este acuífero tiene la capacidad para abastecer a la población y el número de habitantes que hay actualmente. El problema es que ha habido una mala administración del recurso hídrico. El drenaje pluvial, transporte y distribución de agua potable, necesita ser revisado”, opina.

El experto propone que se haga un nuevo sistema de abastecimiento, para poder llevar el agua a toda la ciudad.

También señaló que los procesos de deforestación de la cuenca deben de ser revisados, ya que de esta zona depende el acuífero para poder recargarse.

En las zonas rurales, principalmente en la zona central del país, la mayoría se abastece por pozos y aguas superficiales.

“Muchos ríos tienden a cercase. Pero el detalle es que los procesos de degradación ambiental han comprometido la disponibilidad de agua para las comunidades rurales”, señaló Guevara.

No existen estudios de factibilidad para determinar el tipo de calidad de agua que la gente en las zonas rurales consume.

En el caso de la Costa Caribe, ha sido una de las menos atendidas a nivel nacional y el problema es la administración del recurso.

La capacidad per cápita de agua en Nicaragua es de 38,000 litros de agua por año por cada habitante. Archivo/END

Cada vez menos agua

El naturalista y ex ministro del ambiente, Jaime Incer Barquero, afirmó que se pierde agua en cantidad y calidad.

“En cantidad porque la tierra pierde capacidad de infiltrar agua sin los bosques y en calidad porque usamos los ríos para desechos de todo tipo”, destaca Incer.

A su criterio no ha habido una política de cuencas y ordenamiento territorial y su preocupación es que la población va aumentando y el agua disminuyendo.

El experto precisó que si a eso se le agrega los efectos del cambio climático, rápido tendremos sequías más severas o cuando haya huracanes violentos y encuentre el suelo descubierto, habrá erosión e inundaciones.

No existen estudios de factibilidad para determinar el tipo de calidad de agua que la gente en las zonas rurales consume. Archivo/END

Incer Barquero en 1980 fue uno de los que advirtió de la aberración que se cometió al desviar un cauce hacia la laguna de Tiscapa, lo cual dijo iba a tener consecuencias negativas para este cuerpo de agua dulce.

“Hasta me criticaron, porque dije que era una barbaridad. Me señalaron de anti revolucionario”, recuerda Incer Barquero.

A su criterio, casi todas las lagunas cratéricas son ejemplo de mal manejo de recursos hídricos. “En la laguna de Masaya hay cascadas de aguas negras. En Nejapa ya ni se diga”, sostuvo.

“Lo más lamentable, es que Tiscapa y Masaya, tenían el potencial para utilizarse para abastecimiento de agua como hoy se hace con Asososca”, aseguró Incer Barquero.