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Familiares de un reo que murió en el Sistema Penitenciario Regional de Estelí afirmaron que no están satisfechos con las explicaciones que les han brindado las autoridades, quienes les aseguraron que el privado de libertad se ahorcó.

El hombre que dejó tres hijos menores de 15 años, vivía en uno de los barrios de la zona noroeste de la ciudad de Estelí y la tarde de este miércoles fue sepultado.

Luis Enrique Arauz Romero cumplía la pena de 15 años por varios delitos, entre ellos violencia intrafamiliar, en el Sistema Penitenciario de Estelí, donde falleció a consecuencia de una asfixia mecánica, la madrugada del 19 de marzo.

El fallecido era hermano de Jesús Arauz, quien ha trabajado como comerciante ambulante y fue quien lo crio, ya que su madre murió cuando estaba aún adolescente.

Supuestamente médicos forenses hicieron la revisión del cadáver y establecieron como causa de su muerte la asfixia mecánica.

Con Luis Enrique Arauz son dos los privados de libertad que han fallecido este mes en el Sistema Penitenciario de Estelí, conocido como La Chácara. El 6 de marzo se informó del deceso de Luis Alonso García Herrera.

Supuestamente este expiró debido a un infarto al miocardio. Cuando los custodios lo llevaron al centro asistencial, presuntamente iba sin signos vitales, según el dictamen de los médicos que lo atendieron.

García Herrera tenía 31 años y era habitante de la localidad de Murra, Nueva Segovia, y estaba en la cárcel desde septiembre de 2015, porque una fuerza policial descubrió en su finca que cultivaba un plantío de marihuana.

El año pasado también murió el reo Rafael Antonio Mercado Matey, de 55 años, quien era originario del barrio Solidaridad, de Condega, Estelí.

Mercado había sido condenado a 30 años de cárcel por violación y solo había estado en prisión 4 años. A sus familiares, los funcionarios del Sistema Penitenciario de Estelí les dijeron que había fallecido debido a una tuberculosis.

Los padecimientos le habrían provocado una insuficiencia respiratoria aguda que lo llevó a la muerte. Para entonces, los parientes expresaron, través de sus abogados, que le habían comunicado a los funcionarios judiciales el problema de salud de Mercado Matey, pero que estos nunca se preocuparon porque al menos él fuera a morir a su casa, además, siempre dijeron que era inocente por el delito que lo acusaron y lo condenaron.