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“Esperamos que Nicaragua sea de los pueblos que sí aprenden bien”, enfatizó Richard Feinberg, al conversar con El Nuevo Diario.

“Sin una solución política, se podría esperar que la baja en la economía en 2019 sea bastante impactante” en este país centroamericano, comentó el profesor de economía política internacional y exfuncionario del Departamento de Estado de EE. UU.

¿Por qué urge una solución política a la crisis de Nicaragua?

Es bastante urgente, por varias razones. En cuanto a la economía, parece que hay un peligro si no hay una solución política, es decir, que dé confianza al mercado y a los sistemas financieros; hará muy difícil que los bancos den créditos con normalidad al sector agrícola. El sector agrario estaría inestable y afectaría las exportaciones por un lado y la alimentación de la población, por el otro lado.

 El sector agrario estaría inestable y afectaría las exportaciones por un lado y la alimentación de la población, por el otro lado. Archivo/END

Por las dos partes, eso tendría un impacto bastante grave. Además, en el sistema financiero en general siguen bajando los depósitos y los créditos, eso tiene un impacto bien negativo en la actividad económica, y en los ingresos de las familias nicaragüenses y el empleo.

En su informe “la tragedia nicaragüense: del consenso a la coerción”, dice que la economía está en un punto crítico y el panorama es sombrío. ¿Qué significa eso?

A futuro es difícil ver, pero lo que se sabe es que el año pasado hubo una baja de la economía bastante fuerte y que sigue por este camino de bajas. Ya hay una esperanza, que el diálogo nacional dé un resultado positivo, pero si eso resulta que no, eso sería otro “shock” político fuerte para la economía y la confianza bajaría varios grados más. Ahí, sin una solución política, se podría esperar que la baja en la economía en el año 2019 sea bastante impactante.

También dice que hay temas políticos urgentes y otros de más largo plazo. ¿Cuáles son?

En la agenda del diálogo hay varios puntos que ya todos conocen. Estos tienen que ver con un problema fundamental, que el Gobierno actual salió de unas elecciones, en 2016, con un sistema electoral bastante fallado.

Hay que corregir este error. Eso es lo más urgente. Los ciudadanos deben tener un gobierno legítimo. De ahí más adelante, siempre hay cosas importantes que hay que corregir poco a poco. No se llega a la utopía de un día a otro, pero ya todo mundo está consciente  que hay problemas en la Policía Nacional, que hay que sanar también el sistema judicial, que debe tener una función no política.

Esas son cosas importantes de aquí en adelante. Además, el sistema de negocios tiene que ser más transparente, de modo que los ciudadanos y los inversionistas tengan la confianza de que los negocios los están haciendo con base a reglas claras y transparentes.

¿Qué se debe hacer para configurar una democracia sólida a largo plazo, en Nicaragua?

El mensaje fundamental del informe (“La tragedia nicaragüense: del consenso a la coerción”) es que en los últimos 25 años, la economía de Nicaragua ha funcionado bastante bien. De un punto bajo, después de tantos años de guerra, Nicaragua pasó como 25 años de tranquilidad, con inversiones nacionales e internacionales, de apoyo de la comunidad internacional, una economía cada vez más diversificada, de la agricultura a la agroindustria.

Todos esos sectores han dado una plataforma bastante diversificada, estable y con una tasa de crecimiento positiva y la mayoría de nicaragüenses se beneficiaban de esos años de crecimiento. Claro que hay varios desafíos de aquí en adelante en la economía. A la agricultura hay que darle más entrenamiento, más tecnologías, más técnicas. El sistema de educación pública siempre se puede mejorar bastante, dándole más recursos, más empuje, para darle más enseñanza a todo el pueblo.

Entonces, esos son algunos de los cambios estructurales que son necesarios. Además, en cuanto al Estado, había una polarización y hay que hacer unos cambios estructurales poco a poco. Eso no se hace de un día a otro. Hay que entender que ningún partido es dueño de la burocracia del sector público.

¿Qué puede aprender Nicaragua de esta crisis que está viviendo?

Una cosa importante es que los pueblos examinen las causas de las tragedias, de las crisis y tomen nota para que no se repitan. Algunos pueblos no quieren examinar las causas principales, y resulta que siempre las repiten. Otros pueblos sí aprenden mucho de sus propias historias y corrigen errores y salen adelante. Esperamos que Nicaragua sea de los pueblos que sí aprenden bien.

El sistema de educación pública siempre se puede mejorar bastante, dándole más recursos, más empuje, para darle más enseñanza a todo el pueblo. Archivo/END

El gobierno ha impulsado seis medidas económicas en los primeros meses del año. ¿Cuánta efectividad podrían tener si no se llega a una solución política?

Una de las medidas es la del tema fiscal, ¿no? Y yo tengo entendido que el incremento de los impuestos, aunque eso da un cierto respiro, no sería suficiente para resolver definitivamente la crisis económica, si no hay una solución política. Por otro lado, todos estaban claros que la reforma del sistema de seguridad social era necesaria, porque no había liquidez en el sistema.

El problema fue la manera a través de la cual sencillamente el Gobierno anuncia las reformas y de ahí entró el tema político. Es decir, un problema económico, con un mal manejo del Gobierno, puede llegar a ser un problema político. Además, como todos saben muy bien, cuando vinieron las manifestaciones, totalmente legales, el Gobierno las reprimió con fuerza y sangre.

¿Usted considera un error que el gobierno haya renunciado al consenso público-privado?

No soy nicaragüense, pero desde mi punto de vista, había un buen diálogo desde los años  90 hasta más o menos el año 2016, que funcionó como un diálogo abierto, franco y eficiente entre representantes del sector privado y líderes del Gobierno.

Por los dos lados había gente con autoridad, con conocimientos y expertos en los temas, pero poco a poco parece que por algún sector de Gobierno… se dice, yo no estaba ahí en la mesa, cada vez más la vicepresidenta Rosario Murillo se metió. Se metió ella y gente leal a ella. Gente más joven, sin tanta experiencia y de ahí poco a poco se quebró el diálogo que había sido tan fructuoso.

Algunos estudios indican que se ha retrocedido más de 15 años en la economía de Nicaragua. ¿Cuántos años tomará la reactivación?

Bueno, no hay que ser tan pesimista para decir que 15 años. Eso tiene que ver con cuánto tiempo cuesta para dar confianza a los mercados, a los inversionistas, a las amas de casa, a los consumidores. Eso puede ser rápido, si hay un acuerdo bastante fuerte y con tranquilidad.

¿Cuánto tiempo es rápido para usted? 

Supongamos que son meses. Por ejemplo, si hay un acuerdo, digamos, en abril o mayo, yo no veo por qué no podría haber más confianza durante este mismo año. Sobre todo, si hay elecciones en el año 2020, si se hacen elecciones limpias, hay un nuevo gobierno, con una agenda clara, con apoyo del sistema financiero internacional, con gobiernos amigos, con un gobierno deseoso de financiarse con rapidez. Yo soy optimista, de que lo que pasó el año pasado, aún triste y grave, es algo que el país y los nicaragüenses sí pueden sobrepasar con bastante rapidez.

Eso tiene que ver con cuánto tiempo cuesta para dar confianza a los mercados, a los inversionistas, a las amas de casa, a los consumidores. Archivo/END

¿Cree que los inversionistas extranjeros estarían dispuestos a invertir aquí, si se resuelve la crisis?

Creo que en general, por ejemplo, el país va a necesitar más inversiones en energía, en caminos, en telecomunicaciones, en proyectos de turismo, y yo creo que una vez que haya estabilidad política la gente va a ver otra vez a Nicaragua como un mercado económico con un buen futuro.

¿Una solución política reduciría el impacto de las sanciones dirigidas a Nicaragua?

Hay dos tipos de sanciones. Unas son las sanciones en contra de ciertas personas. Estas sanciones sí se podrían cancelar, encontrando una solución política. En cuanto a las sanciones financieras, no solamente las podrían cancelar, sino que podrían acelerar préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo, del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

Además, cabe que estos bancos pueden aumentar, en gran cantidad, los flujos después de la solución política. Todos estos bancos están mirando ahora a Nicaragua. Ya no están dando créditos, pero están preparando planes para asegurar un paquete fuerte de flujos financieros, para apoyar un programa económico de recuperación acelerada.

En este momento parece ilógico pensar que Nicaragua pueda alcanzar tasas de crecimiento económico mayores de 5%. ¿Usted cree que sí?

Lo que yo digo es que no se va a alcanzar una tasa de crecimiento de por ejemplo 7% en unos dos años, pero en el mediano plazo yo creo que sí, una vez que haya confianza y un gobierno estable.

Además, este shock puede dar un impulso a un nuevo orden de reformas. Ya mencioné que en cuanto a educación, sistemas de energía, en el sistema de la agricultura; eso puede dar un impulso a la tasa de crecimiento.

Nicaragua tiene un pueblo trabajador, un pueblo cada vez mejor educado, un conjunto de gerentes de negocios bastante capaces, tiene buen clima, tierras productivas, una economía abierta. Están todos los factores para conseguir una economía exitosa en los años entrantes.

No hay por qué pensar que Nicaragua no podría tener un futuro económico y político bastante brillante.