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“La crisis en Nicaragua no es solo una crisis económica accidental, es política y causada por el desmantelamiento gradual del estado de derecho y las instituciones públicas por un largo periodo de tiempo”, expresó Julie J. Chung, principal asistente adjunta de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, del Departamento de Estado.

En una conferencia organizada por el Centro Wilson, en Washington DC, Chung reiteró la posición del Gobierno de EE. UU. de exigir “la liberación inmediata de las personas arrestadas por simplemente expresar su oposición pacíficamente al régimen de Ortega”, indicando que “el arresto domiciliario para algunos de los detenidos arbitrariamente no es suficiente”.

En el mismo evento participaron el profesor de economía política internacional de la Universidad de California en San Diego, Richard  Feinberg, y el vicepresidente ejecutivo de operaciones del Grupo Promerica, Luis Rivas Anduray.

La funcionaria del Departamento de Estado dijo que la situación que ha vivido Nicaragua “es lo que muchos han comparado con un ‘golpe de Estado prolongado’ contra las normas democráticas y el orden constitucional”. 

“Se debe permitir que los representantes de los medios de comunicación operen libremente en Nicaragua; sus voces fuertes e independientes son vitales, ya que los nicaragüenses entablan un diálogo para restaurar la democracia, el estado de derecho y el respeto por los derechos humanos”, comentó Julie J. Chung.

La funcionaria estadounidense agregó que el único camino viable hacia la democracia y el desarrollo económico sostenible en Nicaragua son “elecciones adelantadas, libres y justas, pleno respeto por los derechos humanos y restauración de instituciones democráticas verdaderamente independientes”.

El sector privado

Luis Rivas Anduray afirmó que el sector empresarial comparte que el diálogo pacífico es la única solución a la crisis en Nicaragua y que eso pasa por la voluntad política y la buena fe del Gobierno, para fomentar el ambiente apropiado para que las negociaciones tengan éxito.

“El sistema financiero continúa contrayéndose y los indicadores económicos deteriorándose. Esta situación está acompañada por una política económica contraproducente, principalmente una política fiscal contractiva, ya que el Gobierno intenta reemplazar con impuestos internos las fuentes externas de financiamiento cada vez más reducidas debido a la creciente presión internacional”, dijo Rivas.

Daniel Ortega. Archivo/END

Recordó que la restauración de la propiedad privada y una economía de mercado y todos los beneficios que se derivaron de eso, fueron de importancia crítica para todos los nicaragüenses a partir de los años noventa, después de tener por años una economía marxista.

“Esto se hizo a través de la facilitación del gobierno democrático de Violeta Barrios de Chamorro y la decisiva participación del capital privado”, enfatizó. 

Luis Rivas explicó que “el sector privado ha desempeñado un papel importante para lograr los cambios que todos queremos para nuestro país y continuará siendo fundamental en el futuro para restaurar el crecimiento económico y la generación de empleo, en un ambiente democrático”.

Comentó que por un lado los diferentes sectores de la sociedad nicaragüense representados en la Alianza Cívica, afirman que el Gobierno aún no muestra suficiente voluntad política para resolver las principales demandas de la sociedad civil y por el otro lado, estos se enfrentan a la desconfianza de ciertos segmentos de la sociedad que quieren resultados inmediatos.

Rivas afirmó que el sector privado comparte los objetivos del diálogo, enfocados en exigir la liberación de los manifestantes encarcelados, la justicia de transición y las elecciones libres, justas y supervisadas.