Juan Tijerino
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Cuando el pequeño Dorian cumplió dos meses, un médico le recomendó  a Paredes mantenerle el pecho el mayor tiempo posible para evitar los cólicos que hacían llorar a sus bebé, por esta razón,  todos los días está mujer de 26 años tomaba religiosamente frescos de semilla de jícaro y tibio, para que la leche no faltara.

Por esa razón, ese jueves del mes de  febrero, hace dos años, Paredes acostó a su hijo Dorian y luego durmió, sin imaginarse que horas después, al levantarse temprano para preparar la comida que su pareja llevaría al trabajo, encontraría a un costado de la cuna a  su hijo inmóvil, con los labios morados.

La muerte repentina del niño, que antes los ojos de sus parientes y vecinos lucía sano, dio pauta para todo tipo de especulaciones. De las habladurías que surgieron, que iban desde maltrato infantil hasta envenenamiento, ninguna acertó y la explicación que brindaron las autoridades más que respuestas, generaron dudas y por consiguiente mucho más carne para desmenuzar para los vecinos.

El informe final de las investigaciones determinó, según una fuente policial ligada al caso, que el niño Dorian murió por muerte súbita y la causa directa de su deceso, “no es determinada”. En lenguaje policial, esto quiere decir que “no hubo mano criminal y que su muerte fue por causas naturales”, por consiguiente no se presentó ninguna acusación.

En lenguaje médico, muerte súbita es un síndrome que se presenta en los lactantes en los primeros meses de vida. En los adultos también se presenta, sobre todo en deportistas y ocurren según el doctor Elvis Quintero, por una anomalía en el corazón que  provoca arritmias cardiacas y el corazón deja de bombear sangre a los tejidos.

En los países desarrollados las estadísticas indican que de 1,000 niños muertos, 3 fallecieron de muerte súbita. AFP/EFE.

TRASTORNO DE SEROTONINA

Pero en el caso de los niños, que están sanos y sus órganos funcionan bien, sucede súbitamente, sin preámbulos. Quintero, quien es pediatra, dice que en su momento la ciencia no tenía explicación a esta situación, pero luego conocieron que en algunos casos era por “trastorno de serotonina en el tronco cerebral, que es el que organiza y automatiza la respiración”, precisó el especialista.

En tanto el médico internista Nery Olivas dice que la muerte, en estos casos, se producen por bronco aspiración, enfermedades congénitas y asfixia. “Se presenta generalmente en niños menores de un año. “ El niño aparentemente está bien y de pronto muere, y puede ser por bronco aspiración, es decir, tiene un vómito y este se le va a los pulmones. 

Ocurren también por una enfermedad congénita en el corazón, le ocasiona una arritmia que puede ser mortal, también es por la asfixia neonatal, colocamos al niño en la cuna, se da vuelta y queda en una mala posición, termina asfixiándose con la almohada o la sábana”, precisó Olivas.

El doctor Nery Olivas explica que en casos de muerte súbita, el niño aparentemente está bien y de pronto muere, y puede ser por bronco aspiración, es decir, tiene un vómito y este se le va a los pulmones. ARCHIVO/END.

 

NEGLIGENCIA

Mencionó que también fallecen por negligencia de los mismos padres y no por la muerte súbita infantil. “Puede ocurrir también por culpa de los padres, se cae de la cuna y sufren un golpe, uno como médico sabe si sufrió violencia o no. Si tiene fracturas, sangrados posiblemente sea por abuso, en ese caso el médico debe informar a las autoridades”,  manifestó Olivas.

Tanto Olivas como Quintero, coincidieron que en el país no hay cifras a manos y visibles que permiten conocer el registro de casos de muerte súbita infantil. De acuerdo a los especialistas, las muertes ocurren, pero no con tanta frecuencia, al menos en Nicaragua. 

Olivas aseguró que en países desarrollados, las estadísticas muestran que ocurren tres muertes súbitas por cada mil nacidos

“Hemos visto casos (muerte súbita), pero también por ejemplo de recién nacidos que sus madres los abandonan, los tiran a la basura o se sientan sobre ellos. Pero es por problemas psiquiátricos, eso podes verlo en los medios, y ocurren sobre todo por el estrés…los casos (muerte súbita)  no salen en las estadísticas porque son muy pocos, ahí  aparecen las principales causas de muerte, que son los diferentes tipos de cáncer”, detalló Olivas.

Por las políticas restringidas de información que mantienen las instituciones del Estado, no es posible conocer cuántos niños en Nicaragua han fallecido por muerte súbita. El Ministerio de Salud  en su portal electrónico, tiene un ícono que dice Mapa de Padecimientos de Salud en Nicaragua., pero resulta que la información es restringida.  

En Nicaragua no se conocen estadísticas oficiales que indiquen cuantos infantes fallecen por muerte súbita ARCHIVO/END.

¿CÓMO EVITARLO?
Para el doctor Quintero conocer qué niño podría fallecer repentinamente estando sano, no es humanamente posible. Pero considera que hay medidas aplicables que pueden evitar tragedias.

Entre sus recomendaciones están que el niño duerma preferiblemente boca arriba.  Según el médico, en esta posición si el niño llegara a vomitar, tosería y terminaría despertándose, evitando así que el contenido pase al pulmón.

Al momento de acostarlo en la cama o cuna, debe evitarse el sobrecalentamiento que surge con sábanas y almohadas. El niño siempre debe dormir con la cabeza descubierta. No es correcto tampoco, que se fume cerca de ellos.

El doctor Nery Olivas sugiere que luego de alimentarlos, es necesario sacarle los gases para evitar los vómitos. Si el pequeño padece de un cuadro febril, evitar las convulsiones sobre todo por las noches. Recomendó vigilar la cuna todo el tiempo.

LAS SECUELAS

La muerte repentina de un ser querido, como es lógico de suponer, tiene un efecto psicológico en la familia doliente. La doctora Keyla Largaespada, quien es psicóloga manifiesta que cuando una persona está enferma, sus parientes aceptan la idea de que partirá de ésta vida a un plano espiritual.

Pero cuando fallece de un momento a otro,  el impacto es tal, que podría quedar afectado por mucho tiempo. Esas afectaciones se manifiestan con periodos de tristeza, letargo y poco interés por el aseo personal.

En pocas casos de madres con problemas siquiátrico, provocaron la muerte del niño. ARCHIVO/EFE.

“Obviamente hay una afectación porque no hubo tiempo para prepararse y despedirse del ser querido. Y te afecta más, si horas antes hubo un disgusto, queda la sensación y la idea que se fue y no pudiste haberle dicho tal palabra, por eso es necesario visitar a un profesional para tratarse”, declaró Largaespada.