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“El 5 de marzo de 2013, hondo estremecimiento recorrió toda la América Nuestra y más allá: Hugo Chávez Frías, había muerto”.  A primera vista, pareciera que se trata de la redacción de un obituario, o quizás un poema, pero en realidad es parte de uno de los textos escolares de Ciencias Sociales de Nicaragua, elaborado por el Ministerio de Educación.

“Ciertamente no fue una sorpresa, dado el deterioro de su salud desde que en junio de 2011 los médicos cubanos le diagnosticaron (a Hugo Chávez) un cáncer pélvico. Aun así, ¡cuánto dolió!”, continúa el texto.

El texto en mención comienza en la página 87 del libro de texto de Ciencias Sociales de Octavo Grado de Secundaria, que introduce al estudiante a un apartado denominado “El Alba en América”.

Este año, el Gobierno anunció que 1.7 millones de estudiantes asistirían a clases en 2019, algo que para Vigil es difícil de creer, pues considera que no se ha mejorado mucho en este punto. Cortesía/END

“Chávez y su pueblo son dos gigantes, ha dicho Nicolás Maduro, designado como su legítimo sucesor y electo abrumadoramente como Presidente de Venezuela”, continúa el texto, en una clara exaltación de la figura del mandatario socialista, ya fallecido.

Este es apenas un ejemplo de los que se pueden extraer de los libros que utiliza el Ministerio de Educación en Nicaragua, tanto en la educación Primaria como Secundaria de las escuelas públicas.

La investigadora y educadora Josefina Vijil, considera que cuando los intereses partidarios están por encima de la educación, se ejerce “violencia simbólica”, un concepto instituido por el sociólogo francés Pierre Bourdieu en los años 70.

“Están usando de una manera incorrecta, contraria a las finalidades de la educación, el poder que les da el dirigir el Ministerio de Educación”, enfatizó Vijil.

La investigadora considera que la educación en el país, que aún sigue siendo precaria, debe ser vista como una oportunidad que tiene todo nicaragüense, para ser capaz de desarrollar habilidades y potencialidades que lo lleven a tomar las oportunidades y las decisiones correctas.

Este año, el Gobierno anunció que 1.7 millones de estudiantes asistirían a clases en 2019, algo que para Vigil es difícil de creer, pues considera que no se ha mejorado mucho en este punto. Cortesía/END

“Lograr que el ser humano tenga todas las herramientas necesarias para hacer uso de la libertad, de pensar, de creer, libertad de comportarse (…) La educación está organizada para hacer que las personas logren desarrollar todos los talentos que como tesoros están enterrados en el fondo de cada uno de nosotros”, explicó Vijil.

CULTO A LAS PERSONALIDADES

La también especialista en temas de educación, Vanessa Castro, señaló que desde la década de los 80 hubo una “sobrepolitización” de lineamientos educativos y textos, error que se está repitiendo.

Actualmente, sin embargo, han incorporado dos elementos nuevos. El primero es el “culto a las personalidades” y  el segundo,  la “manipulación ideológica”, según Castro, como un mecanismo que sirve para “crear simpatías por posiciones políticas particulares que no se basan en la creación de un consenso, sino en el mando y ordeno”.

Es así que en el libro de Estudios Sociales de Quinto Grado de Primaria, exaltan la figura de la exjefa de la Policía, Aminta Granera, como un rostro visible de la participación de la mujer en la sociedad. O la figura de la vicepresidenta Rosario Murillo, exaltando a su vez al ya fallecido Chávez, dirigiéndose a este como un libertador, constructor y comunicador.

En el libro de Cuarto Grado de educación Primaria, se expone que “en la actualidad el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional consciente de esta situación, estimula y promueve la participación de las mujeres”.

“Sobre el culto a personalidad, que es vergonzoso, he visto textos con fotografías de dirigentes políticos vivos, lo cual es grave, pues la niñez no está preparada por la baja calidad de nuestro servicio educativo, para tener una visión crítica y analítica de esas personalidades exaltadas en nuestros textos”, explica Castro.

Este año, el Gobierno anunció que 1.7 millones de estudiantes asistirían a clases en 2019, algo que para Vigil es difícil de creer, pues considera que no se ha mejorado mucho en este punto. Cortesía/END

En la baja calidad educativa, según Castro, inciden otros factores, como la carencia de políticas públicas y de instancias que garanticen su implementación y financiamiento.

“Países que cuentan con avances en la calidad dan prioridad a crear un conjunto de políticas que rigen el sistema educativo, su currículo, la creación de textos, la formación de los docentes, impidiendo vaivenes como los que hemos dado en Nicaragua, los cuales perjudican la sostenibilidad de nuestros programas educativos en beneficio de la nación y sus ciudadanos”, afirmó Castro.

Con estas ideas preconcebidas, afirma Vijil, las autoridades del Ministerio de Educación “actúan en contra de los principios básicos de la educación, de ahí que se puede deducir que la calidad es cero”.

“Están dejando la educación de Nicaragua en una situación lamentable con muchachos y muchachas que no saben leer comprensivamente, que no pueden expresar de manera organizada sus ideas, que no pueden crear, es decir, con muchachos y muchachas que están en desventaja en el siglo veintiuno. Ellos están más interesados en ganar votos que en educar, es una burda manipulación”, manifestó Vijil.

Este año, el Gobierno anunció que 1.7 millones de estudiantes asistirían a clases en 2019, algo que para Vigil es difícil de creer, pues considera que no se ha mejorado mucho en este punto. Cortesía/END

Este año, el Gobierno anunció que 1.7 millones de estudiantes asistirían a clases en 2019, algo que para Vijil es difícil de creer, pues considera que no se ha mejorado mucho en este punto.

“Las cuentas que va a entregar este Gobierno es de una educación destruida, de un sistema educativo destruido, están entregando un sistema educativo en ruinas”, manifestó la educadora.

¿QUÉ SE NECESITA PARA MEJORAR?

Para superar esta etapa, ambas especialistas recomiendan priorizar la educación inicial o educación preescolar, para aprovechar el “potencial en los primeros años del educando”.

Castro enfatiza en que se debe priorizar la oferta de servicios preescolares a la niñez más vulnerable, lo que implica dar más servicios en zonas marginales y en áreas rurales y de la Costa Caribe.

“Aquí esos territorios están en abandono, por lo cual mientras la tasa nacional (de matrícula), última cifra que dio el Gobierno y si no da información es que estamos peor, ronda el 60%  en la Región Autónoma del Caribe Norte (RAACN) y sólo un 4% de la niñez de la etnia misquita llegaba a preescolar en 2010, y en la RAACS (Región Autónoma del Caribe Sur) Central la tasa de matrícula en preescolar no superaba en 2017 el 23%”, afirmó la educadora.

Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Archivo/END

La educadora también considera que en Nicaragua necesitamos docentes formados con calidad, debidamente remunerados y que puedan gozar de una carrera docente no a nivel normalista, sino a nivel universitario.

“Las decisiones que estuvieron encaminadas durante el Gobierno de Bolaños a mejorar esta situación con apoyo de Luxemburgo, las obvió este Gobierno, que decidió que debíamos seguir con ese nivel de formación en lugar de elevar el nivel de los docentes, ofreciéndoles una carrera universitaria aunque fuera técnica, para que pudieran brindar una enseñanza mejor”, señaló Castro. 

Desde el Centro de Investigación y Acción Educativa Social (CIASES), los investigadores creen que hay prioridades que darán a la educación del país un giro hacia la calidad de la enseñanza.

Rosario Murillo, vicepresidenta y Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Archivo/END

Ampliar el  acceso educativo con equidad, formar al magisterio para una formación de calidad, elevar la inversión en educación y realizar evaluaciones de forma periódica, son entre otras cosas los ejes que recomiendan cumplir para alcanzar estándares aceptables.

Por otro lado, se deben mejorar los procesos de enseñanza de lectoescritura entre los alumnos de primer grado.

“Una niña que no aprende a leer bien en primer grado, está en desventaja toda su vida”, puntualizó Vijil.