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Sofocos, sudoraciones nocturnas, sequedad o secreciones vaginales y disminución del apetito sexual, se encuentran entre los principales síntomas que asociamos con la menopausia, esa etapa que infunde desconcierto en muchas mujeres.

No obstante, más allá de esta sintomatología, hay una verdad que puede golpearnos en esa etapa de transición y es que con ella puede llegar la demencia.

El doctor José Luis Giroud, especialista en neurología, apunta que la demencia en sentido general es un síndrome, lo cual quiere decir que tiene un conjunto de síntomas y signos que tienen múltiples causas.

La demencia no solo es trastorno de memoria, sino que hay agresividad, las personas se vuelven irritables, están ansiosas o deprimidas, es decir, hay alteraciones del estado de ánimo. Archivo/ END

“Cuando hablamos de demencia no nos referimos específicamente a la enfermedad de Alzheimer, aunque entre el 50 y 70% de los pacientes con demencia la padecen. El Alzheimer afecta la  memoria reciente, a corto plazo, la persona se va desorientando, no sabe dónde pone las cosas, ni qué día es, por lo tanto, es un proceso que lo tenemos que ver como degenerativo progresivo”, apunta el especialista.

En cuanto a la demencia, refiere que “conceptualmente es un deterioro en las capacidades cognitivas, que son memoria, cálculo, orientación, que también afecta desde el punto de vista de conducta, pues no solo es trastorno de memoria, sino que hay agresividad, las personas se vuelven irritables, están ansiosas o deprimidas, es decir, hay alteraciones del estado de ánimo”.

El doctor Giroud afirma que desde el punto de vista de frecuencia, la demencia es una enfermedad muy prevalente.

doctor José Luis Giroud, especialista en neurología. Jorge Ortega / END

“Cada tres segundos se diagnostica una demencia en el mundo, según la Organización Mundial de Enfermedad de Alzheimer. En estos momentos 46 millones de personas viven con enfermedad de Alzheimer y en el año 2050 se prevé que habrá 135 millones, es decir que se va a triplicar la cantidad. Lo peor es que el costo es elevado y no estamos preparados”, señala.

Una afirmación que no admite discusión es que la demencia es dos veces más frecuente en las mujeres que en el hombre.

Entre los factores de riesgo que pueden predisponer a la demencia, el neurólogo seña que hay algunos que son modificables y otros que definitivamente no podemos cambiar.

“Entre los factores que no son modificables tenemos en primer lugar, la edad. Toda persona mayor de 60 años está más expuesta a sufrir algún tipo de demencia. Sabemos que alguien se puede quitar la edad en la cédula, pero con la edad biológica no se puede negociar”, apostó.

Toda persona mayor de 60 años está más expuesta a sufrir algún tipo de demencia. Archivo/ END

El otro factor no modificable es el sexo, específicamente el sexo femenino, que es el que se ve afectado con mayor frecuencia.

“La demencia en la mujer es más frecuente por razones multifactoriales. Primero tenemos un componente social  y es que la mujer permanecía en casa, lo que la exponía a menos estímulos, porque trabajaba menos, hablamos de las que tienen 70 u 80 años ahora, pero ya veremos en los próximos 50 años, con eso de que la realidad de las mujeres ha cambiado y ahora salen a trabajar, talvez se invierten las estadísticas. También hay factores medioambientales inherentes a la mujer y finalmente tenemos el estrógeno”, especificó el doctor Giroud.

El papel del estrógeno en la vida de la mujer es vital porque “es un protector  de la neurodegeneración, del depósito de sustancias malignas que generan la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, el declive hormonal de la mujer a partir de los 40 o 45 años, sobre todo de estrógeno, las expone a mayor incidencia de la enfermedad de Alzheimer”.

TERAPIA HORMONAL

El neurólogo asegura que se ha pensado  que dar reemplazo hormonal puede ayudar a la mujer a evitar la demencia, no obstante, aclara que no es tan sencillo.

“Vale la pena decir que no todas las mujeres menopáusicas tienen riesgos de padecer demencia. Las que mayor riesgo tienen son las que más temprano pierden la menstruación y más temprano caen en el período menopáusico, es más probable que la enfermedad  se presente incluso en mujeres que a los 35 tienen menopausia o menopausia quirúrgica por extirpación de los ovarios o  menopausia química por radiaciones, que las que tienen menopausia  a los 50 años, porque entre más tiempo tu cerebro esté expuesto a los estrógenos, mejor”, explica el experto.

Toda persona mayor de 60 años está más expuesta a sufrir algún tipo de demencia. Archivo/ END

Por lo tanto, resulta favorable el hecho de que hay mujeres que inician a menstruar a los 10 u 11 años así como las que dejan de hacerlo a los 50, porque  te da mayor cantidad de años de protección a tu cerebro. Entonces, entre más temprano se inicie a menstruar y más tarde se deje de hacerlo es mucho mejor.

“El número de hijos también es importante, entre más hijos tiene la mujer, menos posibilidad de padecer demencia tiene.  Con todo esto se establecen algunos algoritmos y se dice que hay algunas personas en las que puede ser más útil el uso de terapia hormonal  que en otras y eso es algo que lo tiene que valorar el médico de forma individualizada, no es que todas las mujeres se les pondrá terapia hormonal”, aclaró el doctor Giroud.

FACTORES MODIFICABLES

Si bien la edad y el sexo son condiciones que no podemos cambiar, existen algunos hábitos de vida que si los practicamos de la forma correcta podremos disminuir el riesgo de padecer demencia.

“Hacer ejercicios, controlar el peso corporal, controlar la presión y los lípidos, evitar el alcoholismo y  no fumar, son las cosas que nos pueden ayudar no solo a prevenir la demencia, sino también las enfermedades cardiovasculares”, dijo el doctor Giroud.

Toda persona mayor de 60 años está más expuesta a sufrir algún tipo de demencia. Archivo/ END

“Quitar los ovarios es un factor de riesgo, pero no es una condición obligatoria”, aclaró el especialista, a la vez que dijo que una vez que se empieza con una demencia no se puede recuperar, porque la enfermedad tiene un carácter crónico y progresivo.

Así que la demencia se puede evitar comiendo adecuadamente, controlando la diabetes y los lípidos, aseguró.