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Gabriela Portocarrero, habitante del barrio Marvin Marín, al sur de Managua, tiene 18 años y es madre de un niña de dos. No continuó sus estudios y el tiempo ahora lo divide entre su hija y el trabajo que desempeña en un supermercado. Ella es parte del 33% de las menores de edad que resultan afectadas por las uniones tempranas.

La pareja de Portocarrero es siete años mayor que ella y trabaja en el sector de la construcción. A diferencia de ella, está en un aula de clases los sábados.

En Nicaragua, el Código de la Familia establece que los jóvenes se pueden unir o casar al cumplir los 18 años. No obstante, si tiene 16 es necesario el permiso de los padres.

El Código también establece que  se considera delito que un mayor de edad sostenga una relación sexual con una menor. En el caso de Portocarrero, la ley pudo aplicarse, pero con un bebé en camino y cuentas por pagar, la familia optó por permitir la unión.

Las uniones tempranas no son tema nuevo en la región, pero Elena Zúniga Herrera, representante del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), considera que es una práctica que debe eliminarse porque es nocivo para las niñas, familias y el mismo país.

“En nuestra región es un fenómeno que ocurre, persiste y tiene un efecto nocivo para las niñas y adolescentes, pero también lo es para naciones y la eliminación de las reducciones de las desigualdades”, explicó Zúniga.

MUJERES AFECTADAS

Las desigualdades que refiere la funcionaria de Naciones Unidas, es que en los hogares nicaragüenses priva el derecho de los hombres por encima del de las mujeres.

“Entre invertir en una niña o un niño, se descantan por este último por la idea que una niña en cualquier momento se casa y se echa a perder lo invertido”, aseguró Zúniga.

La funcionaria destacó que la pobreza facilita las uniones tempranas, porque existe la equivocada idea de que al salir una niña o  joven de casa, mejorará su situación económica. Pero el trabajo en el terreno ha mostrado a este organismo que no es así.

“Hay una idea equivocada que si la niña se casa rápido, la van a proteger del abuso, de la violencia y suelen facilitar la unión, el matrimonio (…) pero sucede que sale de una familia con pobreza y va a otra que tiene mucho menos, y ahí se le reconoce que tiene mucho menos derechos que en su propia familia”, manifestó la especialista.

Las desigualdades que refiere la funcionaria de Naciones Unidas, es que en los hogares nicaragüenses priva el derecho de los hombres por encima del de las mujeres.

Lo que está ocurriendo, de acuerdo a datos proporcionados por el UNFPA, con base en la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (ENDESA), de las menores de edad que inician relaciones tempranas, el 33.3%  de menores de 13 años ha experimentado su primer relación sexual con jóvenes de 14 a 17 años.

El 26.2% lo hizo con hombres de 21 a 30 años, mientras que un 14.3% con mayores de 30.

Los datos del UNFPA también reflejan que el 44.6% de mujeres de 15 a 17 años sostuvieron relaciones con jóvenes entre los 18 y 20 años. Mientras un 33.4% con parejas de 21 a 30 años.

En resumen, las investigaciones del organismo dicen que en 2012, un 35.2% de mujeres de entre 20 y 24 años aseguraron haberse unido o casado antes de cumplir los 18 años.

Y aunque el estudio de Endesa fue hecho en 2011, altos funcionarios del organismo en el país explicaron que las cifras poco han variado a la fecha.

Los datos de UNFPA detallan que las jóvenes estando o no con sus parejas, no solo experimentan violencia, sino que la normalizan.

De las mujeres de 18 a 24  años que se unieron antes de cumplir 18, el 77 % admitió tener normada la violencia.

Es decir, consideran que una mujer debe atender a su pareja y no permitir que terceros intervengan en una discusión, pese a que salgan  a relucir golpes.

MEJOR SOLTERAS

David Orozco, funcionario del UNFPA, dice que las jóvenes al unirse a su pareja difícilmente regresan a estudiar.

Su análisis, combinado con el estudio desarrollado por ENDESA, muestran que solo el 15.6% tiene la oportunidad de una formación técnica o universitaria.

En cambio el 33.3% de mujeres que estaban solteras por decisión propia o bien por abandono de su pareja, sí tuvo acceso a educarse.

Los beneficios de la soltería también se extienden a otros niveles. El UNFPA conoce que el 93.8% de ella tenía acceso a energía eléctrica, el 63.6% a agua potable y el 10.3% a internet.

En cambio, las mujeres estando en uniones disfrutaban en menor proporción de estas necesidades básicas.

Por ejemplo, el acceso a luz eléctrica, un 86.3%, agua potable 58% e internet 6%.

EL EMBARAZO

Orozco afirma que los estudios indican que el 30 por ciento de las niñas en uniones tempranas resultaron embarazadas en el mismo año que se unieron.

En diciembre pasado, UNFPA  y en el informe denominado “El Poder de Decidir: Derechos Reproductivos y Transición Demográfica”, señalan que cada día en el país, cinco niñas de entre 10 y 14 años se convierten en madres.

Asimismo, 92 de cada 1,000 adolescentes de entre 15 y 19 años, ya han tenido al menos un hijo.

El 30 por ciento de las niñas en uniones tempranas resultaron embarazadas en el mismo año que se unieron.

Esta situación provoca que Nicaragua esté entre los países con las tasas de fecundidad en adolescentes más altas del continente americano.

Pese a lo gris del panorama, Orozco afirma que en Nicaragua se han logrado avances importantes, pero aún hay desafíos.

Para el especialista, estos desafíos son fortalecer la demanda en salud sexual y reproductiva, y procurar el mayor tiempo posible que los niños y jóvenes permanezcan en la escuela.

Otro elemento importante es erradicar por completo la normalización de la violencia y la aceptación de las uniones, para poder reducir la pobreza en las familias.