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Las pequeñas y humildes viviendas hechas a base de madera en el barrio Tangará del municipio de Tipitapa, fueron el escenario de los abrazos más sinceros y esperados entre los  familiares de nueve hombres que pasaron más de 8 meses privados de libertad en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo.

Antes de haber sido apresados, dos de ellos laboraban en la zona franca y otro se dedicaba a realizar trabajos de construcción.

Juan Carlos Bermúdez, de 28 años de edad, José Margarito García Orozco, de 42, y Junior Alexander Sánchez, de 22, fueron parte de los nueve reos que fueron excarcelados en condición de casa por cárcel, el pasado 15 de marzo.

Junior Sánchez, de 22 años, y originario de Tipitapa, dice que solo quiere un país democrático. Archivo/END

Mientras el bus amarillo que simulaba llevar a manifestantes presos para ser entregados recorría la carretera Norte, a eso de las 11:00 a.m., un microbús blanco del sistema penitenciario entregaba a los nueve manifestantes, quienes inmediatamente abrazaron a sus hijos y esposas mientras los policías aún los custodiaban.

Aquel silencio de las calles del barrio Tangará en Tipitapa, terminó ese día, con el bullicio de los pobladores que expresaban su alegría al ver a los manifestantes en el vecindario.

José García Orozco relata que el día que fue apresado por agentes de la Policía Nacional, él estaba en reposo porque lo habían operado y en ese momento se dispuso a realizar unos trabajos para no pasar hambre, ya que él es el único proveedor de la casa.

“Yo soy albañil, siempre he trabajado en construcción, como a las 6:45 a.m. nos cayeron los policías, juntos estábamos repellando un cuarto (…), nos llevaron a la estación VIII, estuvimos como seis horas, el 5 de julio nos llevaron a La Modelo y me metieron a la galería 16-1, de ahí me pasaron a celdas de máxima seguridad”, relata, mientras afirma que hasta el momento desconoce el porqué lo tenían en ese lugar.

“Allí me mantuve sin tomar sol, me maltrataban física y verbalmente, en la comida como en tres ocasiones me salió vidrio y grapas, siempre me mantuvieron aislado, solo en una celda”, dijo José García, quien hoy solo pide a las autoridades que se les quite la orden de casa por cárcel porque necesita trabajar para ayudar económicamente a su hogar.

“Nosotros lo que necesitamos si es que nos dan medidas, pues que nos den el chance de trabajar, para generar un ingreso en la casa, estamos fregados y nuestras esposas no pueden con los gastos, necesitamos ayudarle a nuestra familia”, reiteró el excarcelado de Tipitapa.

“Pensé en el dolor de mi familia”

Por su parte, Juan Carlos Bermúdez de 28 años dijo a El Nuevo Diario que por lo que más sufrió estando dentro del sistema penitenciario fue el haber estado lejos de su familia y, sobre todo, el no poder abrazar a diario a sus dos hijos, ambos menores de edad.

“Yo los vi llorar a ellos cuando me llevaban en la patrulla”, relata Bermúdez, quien fue apresado junto a García mientras le apoyaba realizando algunos ajustes a una vivienda en su tiempo libre.

Aquel silencio de las calles del barrio Tangará en Tipitapa, terminó ese día, con el bullicio de los pobladores que expresaban su alegría al ver a los manifestantes en el vecindario. Nayira Valenzuela/END

Juan Carlos relató que siempre pensaba en el dolor que sufría su esposa e hijos al saber que no había un futuro claro, “siempre pensé en mi familia, yo era el único sustento de la casa y mi esposa tuvo que lavar ropa (…), los niños llegaban a verme con mi esposa, pero era triste despedirnos, luego de esas dos horas de visita, sabiendo que después no los iba a ver”.

“Mis hijos me preguntaban en la visita que cuándo iba a salir, se ponían a  llorar,  tenía que aguantarme para que no me vieran llorar, era muy triste eso”, refiere Bermúdez, quien sin esperar, aquel 15 de marzo extendió sus brazos para abrazar a la familia que siempre preguntaba por el día de su liberación.

Margarito García da gracias a Dios por estar con su familia, pero según él,  de que sirve, si aún se siente privado de libertad, “de que sirve estar en la casa sin poderme ganar la vida con un día de trabajo, entonces seguimos presos, al menos que nos den la oportunidad de trabajar”, clamó  el excarcelado.

“Aquí somos perjudicados todos, porque la familia hace sacrificios cuando llega la visita, quizás no tienen que llevar y se la rebuscan para compartir”, dijo García, mientras denunciaba que dentro de la celda de máxima seguridad estaba engrilletado de pies y manos.

“Es algo duro, cuando uno hace algo debe responder, pero en este caso uno no ha hecho nada,  fui maltratado en máxima seguridad, me tiraban la comida, me prensaban los dedos, me desnudaban”, aseguró.

Bermúdez dijo —con firmeza— no tener miedo,  “ya no tenemos temor, allá dentro sufrimos y ya no podemos seguir igual, callando”, refirió, mientras que García relataba que los presos comunes no podían hablar con los manifestantes presos, porque podían golpearlos.

“Necesitamos una Nicaragua libre, donde haya democracia y donde se camine sin temor, necesitamos un país donde nuestros hijos estudien y caminen sin miedo”, enfatizó el albañil de 48 años de edad, originario de Tipitapa.

“Dios mira las injusticias que pasan y esperamos en Dios que esto pronto se termine, ante los ojos de Dios somos inocentes”, reiteró.

“Quería una patria libre”

22 años de edad tiene Junior Alexander Sánchez, quien también salió en libertad condicionada el pasado 15 de marzo, él habita en el mismo barrio del municipio de Tipitapa, al igual que Bermúdez trabajaba en una zona franca antes de ser detenido por civiles armados, el 1 de junio del 2018.

“Dos camionetas fueron las que me capturaron junto a mi hermano, en Auxilio Judicial nos decían que nos iban a arrancar las uñas. El 4 de junio nos llevaron al primer día de juicio donde nos dieron prisión preventiva, luego me llevaron a un galerón, yo buscaba a mi hermano, pero a él lo tenían en la máxima seguridad”, relató Sánchez, quien afirma haber participado en el levantamiento de un tranque en Tipitapa.

Además, dijo que levantó tranques porque “quería ver una patria libre, quería nuevos cambios, que ya no hubiera más presiones y corrupción”.

Aquel silencio de las calles del barrio Tangará en Tipitapa, terminó ese día, con el bullicio de los pobladores que expresaban su alegría al ver a los manifestantes en el vecindario. Nayira Valenzuela/END

Junior Sánchez, mejor conocido como El Pelón,  portó durante la entrevista con El Nuevo Diario una camiseta azul y blanca, contó que lo que más quería durante su participación en el tranque era un mejor futuro para su hijo de 2 años.

“Quería una vida mejor para mi hijo. Eran dos cosas, morir o vivir a cambio de un futuro mejor para mi hijo (…) me dolía mucho ver a mi hijo llorar, cuando él salía de la visita”, enfatizó Junior.

Relató que después de las visitas los golpeaban y realizan requisas dentro de las celdas “lo poquito que nos llevaban nuestros familiares nos la robaban, nos metían perros a las celdas. Era inhumando”, dijo.

Junior le pide a Dios que sea él quien intervenga en la liberación de los demás manifestantes presos.

“Lo que espero es una Nicaragua libre y sin presión a nada”, finalizó el joven de Tipitapa, uno de los nueve manifestantes liberado el pasado 15 de marzo.