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“Aún dentro de la cárcel es increíble que siga con ese ánimo, no se deja amedrentar”, comenta Diego Coppens, al referirse a su hermana, a quien espera ver pronto si se cumple la liberación de los presos políticos acordada en el diálogo entre la Alianza Cívica y el Gobierno.

“De parte del Gobierno belga hubiéramos esperado una posición más contundente”, dice Diego al hablar con El Nuevo Diario desde Bélgica.

El gobierno anunció que hará liberaciones en un período no mayor de 90 días. ¿qué opinás?

Es cierto que puede ser una buena noticia porque están reconociendo que estos presos son presos políticos; eso es importante, porque abarca desde abril a la fecha. Lo de los 90 días me parece que es demasiado extenso, son tres meses y quién sabe qué puede pasar en ese tiempo. El Gobierno se está viendo forzado a ceder para evitar las sanciones, evitar el aislamiento y sobre todo, ganar más tiempo, y pienso que no podemos confiar en este gobierno ni un tantito, aunque ellos digan una cosa. Mirá lo que hicieron con esa liberación de los 150; esa no es ninguna liberación, es casa por cárcel y siguen vigilados, asediados, todo el mundo está peligrando. No hablaron del cese a la represión, no quieren admitir que han armado paramilitares y tienen asediada a la gente. Yo creo que no se puede confiar nada, no sabemos qué puede pasar de aquí a tres meses; de manera general te diría que puede ser positivo.

El juicio a tu hermana está programado para abril. ¿Esperás que anulen todos los procesos judiciales? 

Sí, para el  1 (de abril) justamente. Pienso que sería lo correcto, pero no dan señas reales de querer componer las cosas, han perdido toda gobernabilidad, han perdido toda capacidad de poder componer la situación.

Tu papá envió un par de cartas a los eurodiputados. ¿qué les expuso?

La carta que yo miré es esa que le envió a la (diputada) portuguesa Ana Gomes, informando sobre la huelga de hambre. Los eurodiputados hicieron su visita, pero justamente para que se siguiera hablando del tema y que el tema de Nicaragua no quedara en el olvido; se debía seguir insistiendo, que siguieran haciendo presión y lo hemos logrado, votaron la resolución.

El eurodiputado Mark Demesmaeker aseguró que no descansaría hasta ver a Amaya Libre.

A este señor lo habíamos ido a encontrar, incluso antes de que él fuera a Nicaragua. Es un diputado de extrema derecha aquí en Bélgica, pero era el único belga de la delegación. Nos contactamos con él, le explicamos el caso de mi hermana, él no estaba enterado y quiso tomar esa causa, embanderado con la causa. Incluso, después tuvimos otro encuentro donde nos contó sobre el viaje. Todas esas visitas las he hecho con mi prima, que es belga y no conoce Nicaragua, pero siempre me ha estado apoyando; ha sido bien difícil. De parte del Gobierno belga hubiéramos esperado una posición más contundente, desde el inicio y no lo ha sido, hemos tenido que insistir. Su argumento es que esto es un trabajo diplomático y requieren ser prudentes.

¿Cómo se involucró Amaya en las protestas de abril?

En el caso de Amaya, nunca fue un secreto. Desde antes, mi papá, que tiene 30 años de vivir en Nicaragua y mi mamá, que creció con la revolución, los ideales sandinistas, desde antes teníamos una postura crítica. Yo creo que de alguna manera eso la empujó a sumarse a la lucha, ella junto con otros compañeros fueron violentados desde el día uno, es decir, en la primera manifestación que se da en León, que todavía no era por lo del INSS, sino por lo de la reserva (Indio Maíz), desde ese día los chavalos ya se habían visto intimidados por los simpatizantes (del Gobierno) y después en los días siguientes. Ese choque violento a ella la hizo reaccionar de alguna manera y reaccionar fajándose duro.

Amaya Coppens. Archivo/END

¿Alguna vez pensaron que ella tendría un rol protagónico en esta lucha? 

Yo siempre digo que a lo mejor ella nunca aspiró a llegar a ser lo que es ahora, una líder estudiantil y un símbolo, porque ella siempre quiso quedarse con los chavalos en León. A ella, incluso, le habrían propuesto ser parte de la mesa de negociación, viajar a Managua, pero ella siempre prefería quedarse en León. Yo estudié en León y si bien es cierto participé en las manifestaciones de Estelí, íbamos a apoyar los tranques, no tuvimos una participación activa como la tuvo  la Amaya, estuviera en Estelí o estuviera en León, siempre estaba organizando algo.

Entiendo que ella tuvo la oportunidad de irse a Honduras. ¿cuál fue el planteamiento que le hizo tu papá?

Desde el tiempo que desmantelaron los tranques la veíamos de a pelito, porque la Amaya estaba en León, no podía salir y entonces eran mis padres o nosotros que íbamos a León para verla, porque incluso la comunicación era limitada. No era un secreto que la Amaya se involucró abiertamente, siempre estaba el miedo de que le fueran a caer, porque ya había sido visibilizada, la tenían fichada. Entonces, esta propuesta de mi papá es antes de que la arrestaran, ya habíamos sacado nuestros pasaportes belgas y la idea era que se viniera para Bélgica. Esa plática siempre era entre ellos, la comunicación siempre era ‘estoy bien y hablamos mañana’. Incluso, estando aquí (en Bélgica) el primer mes, ella todavía estaba en León, hablamos un par de veces, me había pedido que le apoyara para un muchacho que estaba en España y andaba medio perdido, pero no tuvimos mayor comunicación.

¿Por qué creés que tomó la decisión de quedarse? 

A lo largo de esa lucha fue una cohesión entre los chavalos, entre los estudiantes, de apoyarse mutuamente. Ella sentía que si se iba, los estaba abandonando, entonces creo que ella asumió hasta el final su responsabilidad y aún dentro de la cárcel es increíble que siga con ese ánimo, no se deja amedrentar.

¿Cómo fue la salida de ustedes del país?

Yo no estuve tan involucrado en la lucha cívica, pero mi mamá y mi papá me dijeron: “te vas”. Los tres teníamos el pasaporte belga y surgió un imprevisto de que a mi abuela la iban a operar. Ahorita estoy viviendo donde mi abuela en Bélgica, entonces, no fue una cuestión de elección, fue por seguridad.

¿Estarían regresando al país?

Sí. Tanto mi hermano como yo, aunque hemos sido acogidos aquí en familia, nos han permitido hacer activismo y acciones para visibilizar la situación de allá, seguimos muy apegados a Nicaragua, ninguno de los dos quisiéramos quedarnos.

¿Quién es?

Diego Coppens.Es el hermano mayor de la líder estudiantil Amaya Coppens. Debido al peligro que corrían, él y su hermano menor, Santiago, de 15 años, viajaron a Bélgica en agosto pasado, donde han seguido con el activismo para mantener en la agenda internacional la situación de Nicaragua.