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Heynard Baltodano sigue sin poder dormir. Todas las noches, el joven en su afán y desesperación por conciliar el sueño, trata de mantener sus ojos cerrados, pero no se quita de la mente cuando un oficial de la Policía lo golpeó en la cabeza con un arma.

Baltodano, de 24 años, es parte del grupo de 50 personas que el 15 de marzo fue excarcelado por las autoridades del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo.

La tarde de ese mismo día, sus familiares al enterarse por redes sociales que había sido “liberado”, lo esperaron en la entrada principal de la vivienda con música y chimbombas.

A su llegada, a bordo de un microbús del penal, la algarabía y emoción se apropió del lugar, pero al llegar la noche no pudo dormir. Al siguiente día pasó lo mismo, cada noche es igual.

“Me estaban interrogando, como respondía que no sabía, el detective le quitó un arma a otro oficial y me pegó con ella en la cabeza”, explicó.

Por esos golpes le daban convulsiones y no podía comer, otro reo le daba la comida en la boca. Ahora toma medicamentos para evitar convulsionar, pero los dolores estomacales no cesan.

“Vine con un alergia en la espalda por estar encerrado. Cuando como me duele el estómago, pero no puedo ir a un hospital, porque tengo casa por cárcel, no puedo moverme”, indicó el joven, quien expresó que ha llorado cada vez que recuerda que en La Modelo quedaron más manifestantes prisioneros.

Además del insomnio, la ansiedad y la idea que en cualquier momento podrían suspenderle el régimen de casa por cárcel. Baltodano tampoco puede estar mucho tiempo en el porche de su vivienda, los 23 días que estuvo en las celdas del infiernillo afectaron su vista al punto que ahora no puede ver bien.

Herynard Baltodano no puede dormir bien en su casa, después de ser excarcelado. Bismarck Picado/END

Insomnio

Yolanda del Socorro Sánchez Moraga, otra manifestante excarcelada, también sigue sin poder dormir. Ella fue liberada el pasado 26 de febrero y la idea que la trasladen de nuevo a La Esperanza le afecta los nervios.

Patrullas de policía o civiles en moto se estacionan casi a diario frente a su vivienda y permanecen vigilando por horas. Este lunes por la tarde, un oficial ingresó a su vivienda sin consultarle.

“Cuando vi, ya estaba sentado (el policía) y me preguntó sí había salido algún lado. Preguntó si recibí visitas y por qué llevo puestas pulseras azul y blanco. Me preguntó quién me las dio y dónde nos vimos. Yo le expliqué que las traje cuando salí de la cárcel, y él me responde que no aprendo, que un día de estos me van a llevar de regreso a La Esperanza”.

Sánchez Moraga dice no tener apetito, sufrir ansiedad y dolor permanente de cabeza. En La Esperanza adquirió una alergia y como no puede salir de la casa, decidió automedicarse, pero los resultados no fueron los esperados.

“Me tomé las pastillas y ahora tengo la cara roja. Me salieron unos pigmentos en la piel. Tengo un dolor de cabeza que no se quita y a mi hija por seguridad la veo cada cierto tiempo, el día que vinieron a dejarme, ella estaba aquí y escuchó que andaban patrullas y motos fuera de la casa, tuvimos que dormir en otro cuarto”, expresó Sánchez.

Secuelas físicas

Elvis José Medrano, otro excarcelado, también padece de una alergia en la piel por el encierro. De acuerdo con Medrano, de 24 años, su familia ha incurrido en gastos para curarle una picazón que no le deja dormir.

Le provoca intranquilidad la vigilancia constante de la policía y de partidarios del gobierno. Aún padece dolores en sus costillas, resultado de las golpizas que le propinaron en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial conocidas como El Chipote.

Por su parte, Norwin Gutiérrez Álvarez, de 20 años, permaneció encarcelado seis meses, le ha quedado como secuela la falta de audición en uno de sus oídos. En declaraciones al Nuevo Diario aseguró que un oficial de policía que lo interrogaba, tras propinarle golpes en diferentes partes del cuerpo, disparó un arma cerca de su cabeza.

Esto ocurrió en septiembre del 2018, cuando recién lo habían detenido y trasladado a El Chipote. La afectación en el oído es tal, según Gutiérrez, que escucha un sonido permanente y padece fuertes dolores de cabeza.

Es padre de un hijo y por su situación legal no puede trabajar, tampoco puede comprar toda la medicación que necesita.

Sin poder trabajar

Patricia Sánchez, quien es hermana de Yolanda Sánchez Moraga, tampoco puede trabajar. Al igual que su hermana no puede abandonar su vivienda y padece de insomnio, falta de apetito y ansiedad. La vigilancia constante de la policía le roba la calma y por las noches teme que lleguen a traerla y la trasladen a La Esperanza.

Padece de migraña, pero no puede visitar un centro de salud. Ver noticias relacionadas con manifestantes presos le provoca tristeza.

Padre de Elsa Valle dice que demandará al Estado

Carlos Valle, exconcejal de Managua, a quien excarcelaron en el primer grupo de cien manifestantes el 27 de febrero, asegura que tramita una demanda contra el Estado de Nicaragua por los daños ocasionados a él y a su familia.

Valle comentó que durante 178 días soportó tratos crueles y torturas de todo tipo en las cárceles, solo por exigir la liberación de su hija Elsa Valle, quien el año pasado estuvo 75 días en prisión, por apoyar protestas estudiantiles en las afueras de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli).

Además, Valle relató que por apoyarlo a él y a su hija, los demás miembros de su familia habrían sido golpeados y retenidos momentáneamente, entre ellas se incluye a su esposa, Rebeca Montenegro, así como a sus hijos, Rebeca y David Valle.

El exconcejal comentó que por causa del encierro y los malos tratos por policías de El Chipote y oficiales del sistema penitenciario, su hija Elsa Valle perdió un embarazo por falta de atención médica, mientras que el padre del bebé perdió la vida en un ataque policial en los tranques.

“Esto ha afectado a toda la familia, hay mucha tensión y a esto hay que agregar el asedio y acoso policial y de los miembros del partido de gobierno en el barrio. Por eso voy a levantar una demanda contra el Gobierno de Nicaragua”, comentó Valle.

Sicóloga: señales de desgaste

Yessenia Paz, sicóloga y médico forense, señala que la situación de los excarcelados es delicada y desgastante, por lo tanto, si no acuden a un tratamiento para asimilar internamente las experiencias traumáticas vividas, la crisis puede ser letal.

Elsa Valle. Nayira Valenzuela/END

“Los pensamientos negativos pueden ser recurrentes y no todos podemos asimilarlos de la misma manera y puede crear secuelas que afecten la vida diaria de la persona, en la sociedad, en su vida familiar y en el ámbito laboral”, dijo la licenciada Paz, destacando que los daños son graves.

Valle dice que se dedicará a garantizar a su hija atención especializada, gracias al apoyo de las organizaciones Médicos Unidos de Nicaragua y Médicos Sin Fronteras.

Carlos y su hija Elsa son parte de los más de 700 manifestantes que estuvieron o están en prisión en Nicaragua, desde el estallido de la crisis, en abril pasado.