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El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, aseguró este jueves en Florida que Estados Unidos mantendrá su cerco a la "dictadura" del gobernante Nicolás Maduro, al mismo tiempo pidió “libertad para la gente de Nicaragua".

En una conferencia no abierta al público en la católica Universidad Ave María, Pence criticó las acciones del Gobierno nicaragüense.

En su denuncia sobre los ataques a libertad en el hemisferio, Pence hizo una referencia directa a la violenta represión que ejerce el Gobierno de Nicaragua sobre la oposición y los manifestantes.

Pence además denunció que en Nicaragua los sacerdotes son acosados y agredidos por proteger en sus iglesias a manifestantes contrarios al gobierno.

Al finalizar su discurso el vicepresidente de Estados Unidos exclamó:"¡Libertad para la gente de Nicaragua!".

Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos / EFENicaragua sufre una grave crisis que ha dejado al menos 325 muertos desde abril del año pasado, miles de heridos, más de 600 personas encarceladas y decenas de miles de exiliados ante amenazas, asedio, intimidación y persecución por haber participado en las protestas antigubernamentales, según organismos de derechos humanos.

Ayer el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, dijo ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado que el gobierno de Donald Trump tiene voluntad de imponer a Nicaragua las mismas sanciones que a Venezuela, en caso de que el país represente una "amenaza similar".  

Por su parte el senador republicano Marco Rubio, hizo hoy un llamado a la comunidad internacional a exigir al menos cinco condiciones para que el proceso de diálogo en Nicaragua sea “sensato y productivo”.

Entre las exigencias de Rubio está la liberación inmediata de los manifestantes presos, el cese a la represión, garantizar la libertad de expresión y manifestación pacífica, garantías de seguridad para el retorno de exiliados; el desarme de grupos paramilitares y la garantía de elecciones adelantadas que sean libres e incluyentes.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, fue uno de los primeros altos cargos estadunidenses en responsabilizar directamente al presidente Daniel Ortega por la violencia desatada en Nicaragua.

En una de sus últimas declaraciones sobre la crisis nicaragüense en enero de este año, Pence advirtió a Cuba que Estados Unidos no se quedaría pasivo ante su "maligna influencia" en naciones como Venezuela y Nicaragua.