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Nicaragua está quedando cada día más inmersa en una confrontación geopolítica, que involucra a  Estados Unidos y Rusia, luego de que Moscú se pronunciara este jueves exigiendo que cesen las presiones externas contra el país centroamericano.

La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, tras exigir el cese de las “presiones externas” sobre Nicaragua, afirmó: “Estamos convencidos de que los nicaragüenses son capaces de solucionar sus asuntos internos de forma independiente y sin injerencia exterior”. 

La diplomática agregó que Rusia sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos en Nicaragua y confía en que todas las fuerzas políticas locales se esforzarán para “garantizar un desarrollo estable y progresivo” del país.

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La postura de la funcionaria rusa responde a intereses geopolíticos, dijeron exdiplomáticos nicaragüenses.

Mauricio Díaz, exembajador ante Costa Rica y la Organización de Estados Americanos (OEA), considera que lo dicho por la Cancillería rusa pone a Nicaragua en una posición incómoda, debido a que la inmiscuye en una lógica de confrontación.

“Me parece que no es un servicio a nuestro pueblo y yo diría que ni al mismo gobierno de (Daniel) Ortega, porque lo mete ya en una lógica de confrontación otra vez, como en los (años) 80, Washington- Moscú”, señaló Díaz. 

Mike Pompeo. AFP/END

Agregó que la postura rusa genera preocupación porque ratifica que ellos apoyan a Gobiernos fuertemente cuestionados por violentar los derechos humanos, tal es el caso de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

“Preocupa porque lo que demuestra es que ellos (los rusos) están alineados a la defensa del Gobierno de Nicaragua, alineados también a la posición cubana y venezolana. Entonces, ya están tratando de influir en un problema de naturaleza geopolítica y desgraciadamente también geomilitar, con el hecho de estar destinando recursos bélicos a Venezuela y lo que han dado a Nicaragua”, afirmó Díaz.

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Un informe de Estados Unidos destaca que Rusia vendió a Nicaragua tanques, equipos blindados y aviones.

“El planteamiento que hace Rusia es comprensible en función de sus intereses geopolíticos, el problema de su planteamiento es el hecho de que a través de los mecanismos internos en Nicaragua, con el colapso de las instituciones, no se miran avances en el proceso de solución de la crisis”, comentó Bosco Matamoros, exembajador de Nicaragua en España.

Las afinidades políticas y nexos militares entre Nicaragua y Rusia han vuelto a tomar relevancia esta semana.

El martes pasado, el senador demócrata de Nueva Jersey, Bob Menendez, hizo una solicitud al secretario de Estado, Mike Pompeo, para revisar si la relación militar entre Moscú y Managua es motivo de castigo a la luz de la Ley contra los Adversarios mediante Sanciones (CAATSA, por sus siglas en inglés).

El miércoles, durante una audiencia ante el Comité de Asuntos Exteriores del senado estadounidense, Pompeo afirmó que la Administración del presidente Donald Trump consideraría aplicar a Nicaragua sanciones similares a las que se han aprobado contra Venezuela, país al cual Estados Unidos considera una seria amenaza para su seguridad.

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Por su parte, Matamoros dijo que ha quedado demostrado que la presión internacional es un elemento fundamental para la solución de crisis como la que experimenta Nicaragua desde abril pasado.

Estudio: Rusia quiere desafiar a EE. UU.

Este jueves se divulgó un estudio del Real Instituto Elcano de España, el cual destaca que aunque la presencia de Rusia en América Latina es “débil”, hay evidencia de que quiere influir en la región valiéndose de medios de comunicación y redes sociales, aparentando ser una gran potencia e “irritar” a Estados Unidos.

El documento de este gabinete de estudios alerta que el apoyo ruso a Gobiernos “no democráticos como el de Venezuela” o la venta de armas y la cooperación militar con ese país, Nicaragua y Cuba, “pueden desestabilizar” la zona y, en consecuencia, influir “negativamente” en las inversiones e intereses políticos españoles.

Pero la “debilidad económica rusa” y su influencia en la región no son “ninguna amenaza seria” actualmente para España, dijo la autora del informe, Mira Milosevich-Juaristi.

“Brasil y México son los mayores socios comerciales de Rusia, mientras el ‘Triángulo del Caribe’ —Venezuela, Cuba y Nicaragua, con estrechos vínculos políticos y militares con el Kremlin—, favorece la penetración geopolítica rusa en el continente”, describe el estudio.

No obstante,  si el líder opositor Juan Guaidó se convierte en el “presidente reconocido” de Venezuela, Rusia se quedará solo con sus históricos aliados de la Guerra Fría, lo que “limitará aún más” su presencia e influencia.

Según la autora, Venezuela no es Siria para Rusia por razones geoestratégicas e intervenir en un país tan lejano sería “muy costoso”.

La especialista cree que Rusia tiene establecidos “ciertos canales” con la oposición, pero seguirá apoyando a Nicolás Maduro con una “retórica antiestadounidense”, aunque no puede contribuir como actor a unas negociaciones para resolver la crisis venezolana.

“Más bien está mirando su propio interés”, añadió, ya que Venezuela le adeuda 6,000 millones de dólares.

Tras la desaparición de la URSS, a finales de 1991, explica el informe, Rusia intensificó su presencia en Latinoamérica, sobre todo desde 2008, con reuniones bilaterales “al más alto nivel” y medios de comunicación financiados por el Gobierno ruso, lo que la convierten en una “potencia virtual”.

Moscú ha utilizado políticamente sus conexiones en la región para mostrarse dispuesta “a desafiar a Washington”, pues busca un sistema internacional sin hegemonía estadounidense, y, en la medida de lo posible, “colaborando con China”.