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El Güegüense que todos creemos conocer en realidad podría no ser el verdadero. En algunos rótulos y publicaciones vemos al personaje con capa, ataviado con un sombrero adornado con plumas de pavo real, una máscara de madera que presenta rasgos finos y ojos azules…   

¿Pero es en realidad ese el personaje que representa la identidad de los nicaragüenses?

Fruto de una comedia bailete, cuyo autor es anónimo, El Güegüense en realidad es un mestizo que se dedicaba al comercio y que deseaba casar a uno de sus hijos con una descendiente de las autoridades españolas y no tiene nada que ver con el baile del Toro Huaco, que en Diriamba es el que usa sombrero con plumas de pavo real.

El Güegüense del Museo de Historia y Cultura de Diriamba tiene tez oscura, cabello y bigote negros. Otro rasgo distintivo es que está sonriendo, a tono con la sátira. Foto: Letzira Sevilla/END

El Güegüense o Macho Ratón es considerada la primera obra del teatro en Nicaragua.

De sustrato eminentemente náhuatl,  en su hilo argumental lo hispano y lo indígena se fusionan como la bandera perfecta que atestigua el encuentro, choque o mestizaje de culturas.

En la obra de teatro propiamente dicha, la que podemos leer en las diversas ediciones impresas o en línea, es fácil advertir quién es cada personaje, debido a que cumplen con un rol determinado en la trama y se distinguen por sus diálogos. 

No obstante, cuando nos enfrentamos al espectáculo meramente rítmico, es decir al que llevan a escena los ballets folclóricos, lo que advertimos es un grupo de personas con diversos disfraces que se mueven al ritmo de variados sones.

Así marcan las máscaras los promesantes del baile de San Sebastián, en Diriamba. Cortesía/END

En las fiestas de San Sebastián, en Diriamba, única manifestación cultural y religiosa de representación callejera que pervive en el país, pocos distinguen a los personajes de El Güegüense.

¿Sería usted capaz de identificar a cada personaje de la obra?

Para conocer mejor a los personajes del Güegüense, en este trabajo hablamos de la indumentaria que caracteriza a cada uno de ellos y de los rasgos fisonómicos de las máscaras.

Sombreros y máscaras

Visitamos el museo de Historia y Cultura de la ciudad de Diriamba, donde los personajes del Güegüense permanecen en una reunión constante, uno dispuesto al lado del otro, rodeados de pinturas alusivas a la representación que hacen los promesantes en las calles de la ciudad durante enero.  

El arquitecto e intelectual diriambino, Jaime Serrano Mena, director del museo, refirió que para comprender la obra primero es necesario conocer a sus personajes.

“En la obra tenemos al Cabildo, compuesto por el Gobernador Tastuanes, el Alguacil, el Regidor y el Escribano,  además del Güegüense y sus dos hijos, don Forsico y don Ambrosio. Y también están los machos”, apuntó.

Serrano Mena reconoce que hablar de diferencias entre unas máscaras y otras puede ser una aventura, porque en ello juega un rol preponderante la susceptibilidad del mascarero, sin embargo, apunta que si ponemos atención a los detalles en cada traje vamos a poder  distinguir a unos personajes de otros.

“En el caso de los miembros del cabildo, una de sus características primordiales es que ellos tienen un sombrero largo, lineal hacia arriba, mientras que El Güegüense y sus hijos usan un sombrero de cuatro picos”, señaló Serrano Mena.

El Güegüense o Macho Ratón es considerada la primera obra del teatro en Nicaragua. Archivo/END

Cabe destacar que ese sombrero  del cabildo generalmente se adorna con collares y flores artificiales, mientras que el de los mestizos está ornamentado con monedas, que según refiere Serrano, antes eran de oro y plata, aunque ahora solo son de bronce.

“Las máscaras son similares, casi todas tienen los ojos celestes, pero en algunas representaciones vemos máscaras con barba amarilla y otras con barba negra, obviamente las de color amarillo representan a la autoridad española y las de tono oscuro a los mestizos. También podemos diferenciarlas en cuanto a que unas simulan pelo rizado y otras lo muestran más liso. En observar los detalles está el secreto”, apuntó.

En cuanto a los machos, dijo que en la obra desempeñan simple y sencillamente el rol de un animal de carga, por ello es que no tiene ningún parlamento, “así que en lugar de llevar un macho al escenario o a la procesión,  unos individuos asumen el papel con la característica máscara”.

Hay un personaje que es el del arriero, el cual, según refiere Serrano, fue rescatado por el doctor Jorge Eduardo Arellano, quien lo trae de la versión de Walter Lehman y que a él le parece fundamental, “porque sí se habla de que El Güegüense llevaba una recua de mulas, que al menos tiene 50 animales, por lo cual forzosamente necesitan a peones que las arreen”.

Cada máscara tiene su nombre

El grupo de promesantes que representa a los personajes de la obra de El Güegüense en la procesión de San Sebastián, en Diriamba, adoptó la costumbre de que cada máscara tiene el nombre del personaje en la parte interna, así ellos pueden distinguir entre el Gobernador, el Escribano, el Alguacil, don Forsico y don Ambrosio.

Según explica Luvy Rapaccioli, mayordoma del baile en Diriamba, las máscaras que ellos utilizan están debidamente identificadas.

“Las máscaras de El Güegüense y las de sus dos hijos, don Forsico y don Ambrosio, tienen una tonalidad más oscura, debido a que son mestizos.  Estas son patrimonio originales de don José López y en el baile están debidamente marcadas”, dijo Rapaccioli.

“Los cuatro españoles tienen tez rosada y las facciones de las máscaras varían, unas son más largas y otras más cortas. Definitivamente la del Gobernador Tastuanes es la más larga de todas”, aportó.

Cabe resaltar que esta práctica de nombrar cada máscara es propia de los tradicionalistas de Diriamba, no es una norma en todos los que representan la obra.