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Dos meses han transcurrido desde que el 26 de enero del 2019 policías y parapolicias encapuchados sacaron de su casa en la comunidad Las Flores, jurisdicción de Masaya a Mariela Sotelo Rodríguez,  de 41 años.

Desde ese día Mariela Sotelo, a quien simpatizantes del Gobierno originarios de su comunidad la señalaron de haber participado en los tranques antigubernamentales durante presentada ante una autoridad judicial. 

Policía de Nicaragua / Imagen referecial / Archivo Así lo denunció su hermana Nohelia Sotelo Rodríguez,  desesperada porque han pasado dos meses desde la captura de su hermana (Mariela Sotelo) y desconocen la situación legal en que ella se encuentra.

“En nombre de mis padres que son personas de la tercera edad, mis dos sobrinas (hijas de Mariela) y el mío pido pongan en libertad a  mi hermana”,  expresó  vía telefónica Nohelia Sotelo.

Mariela Sotelo después de ser sacada de su casa sin orden judicial por policías y parapolicias el 26 de enero, fue trasladada a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), mejor conocida como “El Chipote”, donde permaneció 23 días.

Después, el 18 de febrero fue trasladada a la cárcel de Mujeres La Esperanza  ubicada en la carretera, junto con otras tres presas cuya identidad desconoce la familia Sotelo Rodríguez.

Citando a su hermana,  Mariela Sotelo, Nohelia refirió que la celda donde está aislada su hermana en el penal de mujeres, las autoridades de ese reclusorio  también la utilizan para las visitas conyugales de las otras presas.

La detención

Nohelia Sotelo relató vía telefónica que cuando su consanguínea fue arrestada la tarde del viernes 26 de enero, en compañía de la menor de sus hijas, una niña de 10 años.

“Como mi hermana (Mariela) les pidió que le dieran la oportunidad de dejar a la niña con otro familiar los policías amenazaron con quitársela y entregarla a un orfanato del Ministerio de la Familia”, denunció Nohelia Sotelo.

Hasta antes de su detención Mariela  Sotelo se ganaba la vida vendiendo de manera ambulante caramelos, refrescos, gaseosas y hasta neumáticos  para motocicletas y vehículos, para con ellos sostener a sus dos hijas de  10 y 16 años. La última tiene una válvula en el corazón desde hace cinco años, relató Nohelia Sotelo.