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Sesenta y siete días han transcurrido desde que el 26 de enero de 2019 policías y parapolicías encapuchados sacaron de su casa, en la comunidad Las Flores, Masaya, a Mariela Sotelo Rodríguez, de 41 años.

Sotelo, a quien informantes de su comunidad señalan de haber participado en los tranques antigubernamentales durante las protestas de 2018, está en prisión sin haber sido acusada ante un juez.

Así lo denunció su hermana, Nohelia Sotelo Rodríguez, quien desconoce la situación legal en que se encuentra Mariela.

“En nombre de mis padres, que son personas de la tercera edad, mis dos sobrinas (hijas de Mariela) y el mío pido que pongan en libertad a  mi hermana”, expresó vía telefónica Nohelia Sotelo.

Mariela Sotelo, después de ser sacada de su casa sin orden judicial de allanamiento y captura por policías y parapolicías hace más de dos meses, fue trasladada a Managua, a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) conocida como El Chipote, donde permaneció 23 días.

El 18 de febrero fue trasladada a la cárcel de mujeres La Esperanza, ubicada en la carretera Tipitapa-Masaya junto a otras tres presas, cuya identidad desconoce la familia Sotelo Rodríguez.

El 18 de febrero fue trasladada a la cárcel de mujeres La Esperanza, ubicada en la carretera Tipitapa-Masaya junto a otras tres presas, cuya identidad desconoce la familia Sotelo Rodríguez. (Imagen referencial) Archivo/END

Citando a su hermana, Nohelia dijo que la celda donde está aislada Mariela, las autoridades también la utilizan para visitas conyugales de las otras presas.

La detención

Nohelia Sotelo relató que cuando su hermana fue arrestada, la tarde del viernes 26 de enero de 2019, se hallaba en compañía de la menor de sus hijas, una niña de 10 años.

“Como mi hermana (Mariela) les pidió que le dieran la oportunidad de dejar a la niña con otro familiar, los policías amenazaron con quitársela y entregarla a un orfanato del Ministerio de la Familia”, denunció Nohelia.

Hasta antes de ser detenida, Mariela Sotelo se dedicaba a vender de manera ambulante caramelos, refrescos, gaseosas y hasta neumáticos para motocicletas y vehículos, para mantener a sus dos hijas de 10 y 16 años. La última de sus hijas tiene una válvula en el corazón desde hace 5 años, relató Nohelia Sotelo.