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Los informes sobre la crisis de derechos humanos en Nicaragua motivaron a un equipo de médicos españoles a cortar relaciones con el Gobierno de Nicaragua.

La organización humanitaria Médicos del Mundo España en Mesoamérica tenía 22 años de trabajo continuo en este país centroamericano, cuando pidió a las autoridades nicaragüenses suspender temporalmente las relaciones con las instancias del Estado y redirigir su apoyo a organizaciones de la sociedad civil.

Su coordinador, Cristóbal Ayllón Loma, cuenta en esta entrevista con El Nuevo Diario que el Ministerio de Relaciones Exteriores les advirtió que su “postura era inaceptable” y si no cambiaban de opinión, la organización “no podría tener presencia legal en el país”.

¿Cómo encontraron Nicaragua cuando llegaron hace 22 años?

En esos años fue cuando se creó la sección española de Médicos del Mundo, siendo Nicaragua uno de los primeros países donde se empezó a trabajar. La sección francesa sí estaba en el país desde la época de la Revolución sandinista.

Lo que se nos ha transmitido de aquella época es que aunque ya se llevaba años de gobiernos neoliberales, todavía estaba en el imaginario lo que significaba la Revolución sandinista para la región y el continente, e incluso para España, donde hay una generación que se siente sandinista en lo intelectual y en lo sentimental, y por eso duele tanto lo que está pasando en el país.

En marzo anunciaron su salida de Nicaragua. ¿Qué factores influyeron para tomar esa decisión?

Tengo que decir que, aunque la decisión definitiva se tomó el mes pasado, ha sido algo que se ha venido analizando desde hace meses. Para comprender los motivos de la decisión es importante decir que nuestro trabajo en el país estaba centrado, por un lado, en las instancias estatales, principalmente el Minsa y el IML y, por otra parte, veníamos acompañando a las organizaciones de la sociedad civil ligadas al movimiento de mujeres.

El año pasado, desde el mes de abril se paralizaron todas las actividades, sumándonos a las voces que denunciaron las violaciones a los derechos humanos. En los meses siguientes, se fueron retomando las actividades con las organizaciones de la sociedad civil y se consideró que no se daban las condiciones de trabajar con las instancias estatales, pues, como es sabido, en los informes sobre la situación de los derechos humanos fueron fuertemente cuestionados el Minsa y el IML, que eran nuestras principales contrapartes institucionales.

Es importante reflejar que Médicos del Mundo es una asociación formada por miles de socios, que a través de sus órganos de Gobierno y representación son los que toman las decisiones. Finalmente, en base a los informes de las instancias de derechos humanos, se tomó la decisión de transmitir a las autoridades nuestro deseo de continuar en el país a través de fortalecer nuestro trabajo de acompañamiento a las organizaciones de la sociedad civil y suspender temporalmente el apoyo a las instancias estatales.

¿Qué les respondieron?

La explicación sobre nuestra posición se realizó en el Minsa (Ministerio de Salud), IML (Instituto de Medicina Legal) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, como ente que regula la presencia de las organizaciones internacionales en el país.

En estos espacios se nos expresó que nuestra postura era inaceptable y que, por tanto, si Médicos del Mundo no cambiaba de opinión y mantenía el no trabajar con el Minsa, como su aliado natural, no podría tener presencia legal en el país. A partir de este punto, se mantuvieron varias comunicaciones oficiales donde el Ministerio de Relaciones Exteriores insistió en la idea de que teníamos que tener una contraparte institucional, aunque no fuera el Minsa. Como Médicos del Mundo reiteramos en nuestra posición y ante esa situación, a finales de febrero se cerraron temporalmente las operaciones en el país.

Cristóbal Ayllón Loma, coordinador de Médicos del Mundo España en Mesoamérica. Cortesía/END

Siempre hemos tenido la preocupación de que nuestra salida del país se sintiera que abandonamos a lo que nos debemos, las personas. Se comprenderá lo difícil de la decisión, pero finalmente ha prevalecido la determinación que está basada en lo ético, en nuestros principios y valores, que pasa igualmente por tratar de resguardar la independencia que tenemos como organización, trabajando con los socios y aliados que consideramos pertinentes, pero no con imposiciones, como en este caso, del Gobierno.

¿Qué opina del despido de médicos que durante las protestas atendieron a heridos?

En Médicos del Mundo entendemos la salud como un derecho humano fundamental y tenemos muy presente la responsabilidad de los Gobiernos, de garantizar el acceso a la atención sanitaria de calidad, de acuerdo a las necesidades de la población y no condicionada por variables de índole política o social.

Por ello, en su momento sacamos un comunicado en el que considerábamos que las represalias contra el personal sanitario no eran aceptables ni jurídicas ni éticamente, además dificultaban el ejercicio del derecho a la salud.

Este fue uno de los motivos que nos llevó a cuestionarnos nuestro trabajo con el ministerio (de Salud). En ese sentido, nuestro lema, creo que resume nuestro sentir ante esos hechos: ‘Combatimos todas las enfermedades, incluida la injusticia’.

¿Además del despido de los médicos, hubo algún hecho en particular que les conmovió?

En general, desde el mes de abril han sido meses muy duros anímicamente para el equipo de Médicos del Mundo, tanto en Nicaragua como con el resto de las instancias de la organización, y es que Nicaragua está muy presente en la historia de nuestra organización.

Si hubiera que describir otro hecho, sin duda sería lo relacionado a los estudiantes, el ver a los jóvenes protestando por voluntad propia y no porque una organización o un líder les obligaron a hacerlo, siendo los símbolos principales de la resistencia pacífica.

Justo en esos meses, habíamos llegado a un acuerdo para iniciar una actuación en la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) para fortalecer las políticas de género a lo interno de la Universidad, pero lastimosamente hubo que suspender la iniciativa. (Imagen referencial) Archivo/END

Justo en esos meses, habíamos llegado a un acuerdo para iniciar una actuación en la UNAN (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua) para fortalecer las políticas de género a lo interno de la Universidad, pero lastimosamente hubo que suspender la iniciativa. Nos sentimos muy cercanos al movimiento universitario en el contexto de las actuaciones que tenemos con las universidades públicas de la región.

¿Qué programas impulsaron en el país o cuáles fueron los más emblemáticos?

Hemos tenido un trabajo básicamente de acompañamiento al Minsa, desde fortalecer los sistemas de atención primaria a lo más reciente, de trabajar en los derechos sexuales y reproductivos, con énfasis en la prevención de la violencia contra las mujeres.

Durante estos años hemos desarrollado más de 33 proyectos, básicamente de apoyo al Minsa, en cantidad de fondos han sido algo más de 12 millones de euros; es decir, no somos una organización que movemos muchos recursos, no hacemos grandes infraestructuras, ni dotamos de grandes equipamientos.

Nuestra razón de ser es fortalecer las capacidades de la población de los países donde trabajamos. Nuestras fuentes de financiamiento son, por una parte, las que provienen de la propia organización, pues, como he comentado anteriormente somos una asociación formada por miles de personas e igualmente trabajamos con fondos de la Cooperación Española e históricamente de la Unión Europea.

¿Qué zonas del país priorizaron con sus programas?

En un principio fue el departamento de Río San Juan, siendo el lugar de referencia de nuestro trabajo en el país. A partir del año 1999 las acciones se empezaron a desarrollar en otros departamentos: León, Madriz, Jinotega, Managua y Chinandega. Finalmente, en los últimos 4 años las acciones han estado centradas en el departamento de Matagalpa.

¿Qué pasó con el personal que tenían en Nicaragua?

Al tener como Médicos del Mundo una estructura regional con presencia en los distintos países de la región, hemos conseguido que alguna compañera continúe en otros países, pero desafortunadamente es lo mínimo, pues hay compañeras y compañeros que se han quedado sin trabajo.

En ese sentido, desde el principio el equipo era consciente de la situación, y en un ejercicio de coherencia interna y a pesar de que se abría un período de incertidumbre laboral, han apoyado en todo momento las decisiones tomadas por la organización. (Imagen referencial) Archivo/END

En ese sentido, desde el principio el equipo era consciente de la situación, y en un ejercicio de coherencia interna y a pesar de que se abría un período de incertidumbre laboral, han apoyado en todo momento las decisiones tomadas por la organización.

¿De lograrse acuerdos satisfactorios en el diálogo, estarían dispuestos a regresar al país?

Nosotros consideramos que hemos expresado nuestra posición honesta y transparente a las autoridades, hemos tenido un diálogo franco con el Ministerio de Relaciones Exteriores, que es el que finalmente tiene la responsabilidad sobre las organizaciones internacionales que estamos en el país.

Intentamos mirar de frente a los hechos para analizarlos libre y objetivamente, para no dar la espalda a realidades que no nos gusta criticar. Pensamos que lo que hace daño es justificar actuaciones que deben ser criticadas desde la lealtad, no hemos querido permanecer en silencio por una lealtad mal entendida. Cuando nos preguntan si volveremos al país, decimos que sí.

Mañana nos dicen que podemos seguir acompañando a las organizaciones de la sociedad civil, al día siguiente estaríamos empezando los trámites para retomar las actividades. (Imagen referencial) Archivo/END

Mañana nos dicen que podemos seguir acompañando a las organizaciones de la sociedad civil, al día siguiente estaríamos empezando los trámites para retomar las actividades. Pero, consideramos que esa decisión no puede depender de que se condicione nuestro trabajo a que apoyemos a las instancias estatales, ya que ese apoyo pasa por la situación de los derechos humanos y para ello nos basamos en lo que se plantea desde las distintas instancias representativas de los derechos humanos.

Hay un hecho significativo con el que quisiera finalizar, en los días que las autoridades nos manifestaba que era inadmisible nuestra postura, cuestionándonos por nuestro posicionamiento en cuanto a la situación de los derechos humanos en el país, en esos días la Procuraduría de los Derechos Humanos de El Salvador, que como sabemos era un Gobierno aliado de Nicaragua, concedía a Médicos del Mundo un reconcomiendo a nivel nacional por su labor en pro de los derechos humanos en el país.